Deliberación y encierro: cargar al jurado más de la cuenta (¿tomarle el pelo al jurado?)

13 agosto 2014, 7: 11

Leticia Lorenzo, coordinadora de la Escuela de Capacitación del Poder Judicial de Neuquén, analiza la discusión generada ante el primer veredicto de no culpabilidad de un jurado popular y la respuesta de Inecip y AAJJ.

«En el caso concreto que ha suscitado este debate, nos parece ficticio sostener que hubo una influencia indebida en el jurado la última noche de la última jornada sólo por el hecho de haberse encontrado en medio de la deliberación. Las 12 personas que integraron el jurado fueron y vinieron a sus hogares durante todo el desarrollo del debate, mientras fueron incorporando el conocimiento sobre la prueba que se iba presentando y nadie en ningún momento hizo siquiera una insinuación sobre presiones. Es un poco difícil pensar – y más difícil aún probar – que justo en la recta final, alguien quiso influir o alguien quiso ser influenciado», sostuvo.

El artículo completo aquí en word.

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4 comentarios para Deliberación y encierro: cargar al jurado más de la cuenta (¿tomarle el pelo al jurado?)

  1. osko
    14 agosto 2014, 20: 39 para 20:39

    Se puede discutir si es nulo, si no es, si lo puede plantear solamente la Defensa o también puede la Fiscalía, lo que no se puede discutir es que el que lo plantea lo tiene que hacer en el momento oportuno, antes de que se dé el veredicto, no salir a gritar después de que el fallo le fue desfavorable. Pinocho de Oro para Gerez cuando dice que si lo hubieran condenado lo planteaban igual. Brillante Mendaña! Si voy en cana quiero que me defienda él!

  2. Roberto
    16 agosto 2014, 11: 20 para 11:20

    Es cierto que el jurado puede ser influenciado durante eel debate y antes d ela deliberación; es cierto que el secuestro de jurado «funciona como una presión inversa, en sentido que el jurado, sabiendo de la posibilidad de quedarse secuestrado (encerrado) una o más noches con sus compañeros de deliberación, prefiere alcanzar un veredicto rápido que lo libere de esa carga, independientemente de la necesidad de discusión que exista sobre la evidencia presentada»; es cierto que eso generaría más excusaciones por razones familiares y es cierto que los jueces técnicos son tan susceptibles de ser influenciados como los legos.
    Pero lo que por sobre todas las cosas es cierto es que todos esos problemas se podrían evitar si el jurado fundara sus fallos. De ese modo, obligado a dar una explicación razonada de su decisión, se puede ver si hubo o no influencias en esa resolución y eventualmente cuáles han sido (como ocurre a diario con los jueces técnicos). El gravísimo defecto del jurado es que no justifica lo que resuelve y lo que ningún juradista al día de hoy puede explicar es cómo se salva esa evidente colisión con la forma republicana de gobierno. Yo creo firmemente que un ciudadano común puede explicar por qué decide como decide. Y para aquellos que sostenga que no, entonces dirán implícitamente que el ciudadano no puede juzgar, pues es obvio que quien no puede explicar con sus propias palabras por qué decide que una persona vaya preso al menos 15 años o que un delito grave quede impune para la víctima y/o sus familiares, evidentemente no puede tomar esa decisión.

  3. Denise
    17 agosto 2014, 22: 24 para 22:24

    Roberto:

    Hace dos mil años que los jurados deciden en base a la íntima convicción. Ello nunca implicó -y lo sigue siendo ahora en las democracias más sólidas del mundo- que sus veredictos sean infundados o irracionales. Simplemente no expresan los motivos de sus decisiones para preservar esta particular forma de hacer los juicios. No se debe confundir inmotivación con falta de fundamentación.
    Decir que en Inglaterra o Canadá una persona no sabe por qué la condenan o absuelven es falso y ridículo y es no entender nada del juicio por jurados. El jurado afirma o niega una acusación fiscal escrita más allá de duda razonable. Si el jurado dice culpable, está haciendo lugar a la acusación. Si dice no culpable, es que la acusación no se probó.
    No se puede exigir a los jurados que expliquen las razones que los llevaron a adoptar un veredicto. Esta exigencia fue un gran fracaso en España, en donde a los jurados los obligaron a fundar sus decisiones. Ni por asomo se convirtieron en la síntesis de algo nuevo. Por el contrario, son objetos de burlas y escarnio por sus faltas de ortografía y cada vez más los obligan a usar el vocabulario del mundillo judicial, a base de declararles nulos los veredictos por motivación deficiente.

    La motivación es un requisito histórico exclusivo para las sentencias de los jueces profesionales que nació en la Inquisición. Y ni ello garantiza aún que en ellas se plasmen las verdaderas razones que llevaron a un juez a adoptar una solución determinada.

    Así que, Roberto, no pasa por ahí el problema. El jurado de este último caso deliberó ¡6 horas!. ¿Cuántos jueces conocés que deliberen tanto tiempo sobre la prueba?. No sólo eso: los fiscales ya empiezan a sentir que van a tener que mejorar sustancialmente la cadena de custodia y el aseguramiento de prueba en serio en la IPP. Y eso lo logró el jurado, indiscutiblemente.

  4. Roberto
    18 agosto 2014, 12: 21 para 12:21

    Conozco bastante de la historia de los jurados. Siempre tuvieron los mismos pro y contras, y su contra más grande es la falta de motivación del veredicto, factor en el que entiendo debemos trabajar para superar el escollo.
    «¿No se puede exigir a los jurados que expliquen las razones que los llevaron a adoptar un veredicto?.
    Vos decís que por esto fracasó el jurado en España, yo te digo que en EEUU con veredictos infundados las penas dictadas sobre ciudadanos negros son 19,5 veces mayores que sobre blancos (sí, leíste bien casi 20 veces más graves).
    Lo de las faltas de ortografía y las burlas, coincidirás conmigo en que es un tema menor, porque si la motivación es adecuada la ortografía no interesa, y allá ellos de los nabos que se burlen de eso.
    Y considero que si se declaran nulos los veredictos por motivación deficiente eso significa un avance enorme, y fundamentalmente una garantía.
    Si el fundamento es errado, hay que anular el veredicto, eso es de toda lógica. Y si se desconoce el fundamento no hay nada que se pueda anular. De ese modo en EEUU se cansaron de condenar inocentes a punto tal que hay una ONG llamada Innocence Project que consiguió revertir más de 300 sentencias condenatorias, para lo cual hay que aclarar que no le alcanzaba con demostrar vicios en el juicio sino que tuvo que demostrar la inocencia del condenado, lo cual no es poco y demuestra que el sistema es bastante falible (pensemos que condenaron a por lo menos 300 tipos que pudieron luego probar que eran inocentes).
    Que la sentencia fundada sea un invento de la inquisición es un invento tuyo. La inquisición juzgaba tratando de obtener la confesión mediante la tortura y ese era todo el fundamento que daban: «como confesó mientras lo quemábamos vivo, es culpable».
    El fundamento de la sentencia viene de mucho antes, ya en Roma en el siglo IV A.C. el iudex tenía que fundar sus decisciones (de hecho tenía que decir el derecho y ese es el origen del vocablo jurisdicción).
    Las complicaciones de orden práctico que se aleguen para justificar que el jurado no funde su veredicto deben ceder necesariamente ante la necesidad de preservar la garantía constitucional de la sentencia fundada.
    Los españoles lo han entendido, los cordobeses también con un sistema escabinado, y aún con sus complicaciones es un sistema superador al norteamericano que pretendemos copiar.
    Por último, el que el jurado haya deliberado 6 horas avala más mi posición, ya que si pudo discutir todo ese tiempo, podrá explicarnos qué discutió y por qué se convenció de lo que se convenció. Con relación a los jueces deliberando, no conozco como hacen su trabajo, pero aclaro que mi crítica inicial no apunta a retornar a un sistema de jueces técnicos, sino a uno de jurados legos que funden sus decisiones. Habrá que ver cómo lo hacemos, no es imposible y es la única forma de cumplir con todas las garantías comprometidas: juzgamiento por los pares y sentencia fundada.

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