Anulan absoluciones a policías y ordenan un nuevo juicio por torturas a presos en la U11

15 Enero 2017, 21: 27

Cristian Ibazeta. Foto Zainuco.

Para el tribunal hubo arbitrariedad “dada por la falta de valoración del contexto y de la especial situación de las víctimas”. Fallo completo.

Cristian Ibazeta fue asesinado en 2012 en la Unidad 11. Había sido un testigo clave de la represión ocurrida en 2004 en la cárcel. Hasta el día de hoy no se sabe quién o quiénes lo mataron.

Antes del crimen había denunciado junto a otros dos presos que en febrero de 2009 el personal de requisa les colocó bolsas de nylon en la cabeza y los golpeó. Siempre es bueno recordar que cuando el fiscal que intervino en la investigación instó al sobreseimiento de los policías indicó, entre otros argumentos, que las lesiones de los internos pudieron ser “autoinfringidas”.

En agosto de 2015 se realizó el juicio contra cinco guardiacárceles, con la asociación Zainuco como querellante, y sin acusación fiscal. Cristian estuvo ahí: se incorporó por lectura su denuncia y las ruedas de reconocimiento. Sobre el hecho había expresado:

“…me hacen un cacheo, me dicen que me saque toda la ropa, me ponen las esposas, me sacan para el pasillo, los dos robustos del grupo de requisa me agarran uno de cada brazo, se acerca el oficial González, me pone una bolsa en la cabeza, me deja sin aire, y empiezan a golpearme, esto duró unos minutos…(…) Serrano vio todo ya que se encuentra alojado al lado mío en la celda número nueve, a él lo amenazaron pero no le pegaron ya que estaba por ir a juicio…”

Todos los imputados fueron absueltos.

Luego de idas y vueltas (que pueden encontrar resumidas en este post), el Tribunal Superior de Justicia ordenó en noviembre pasado la revisión plena del fallo absolutorio.

Fue así que el Tribunal de Impugnación integrado por Carolina González, Mariano Etcheto y Gustavo Ravizzoli anuló la sentencia y reenvió las actuaciones para un nuevo juicio. Aquí el fallo.

Los fundamentos los desarrolló González. Dijo:

Coincido con el impugnante en que las declaraciones testimoniales de las presuntas víctimas fueron analizadas por la sentencia, incorrectamente, sin tener en cuenta, en primer término, un contexto general [que viene dado por las especiales características del tipo de hecho denunciado: torturas padecidas en unidades de detención por internos] y por un contexto concreto [que se percibe por el hecho de que los testigos –excepto el caso de Serrano- hablan de ataques que vieron parcialmente (los suyos propios, en su celda, sin ser vistos por otros); que los testigos son interrogados en juicio por hechos de ocho años atrás, e incluso sin atender a la especial situación que por ese entonces se daba en la Unidad de Detención 11 de nuestra provincia, conforme los coincidentes testimonios de los Defensores Oficiales]. La valoración conjunta y armónica de toda la prueba producida en juicio (art. 21 del CPP) exige atender al entorno físico y de situación en el que se consideran los hechos objeto de prueba. La sentencia injustificadamente omitió hacerlo.

(…) La conclusión es contraria a lo evaluado por el tribunal de juicio: los testigos, más que divergente son coincidentes al menos en que los hechos que denuncian ocurrieron durante la noche tras el recuento y todos ellos tienen como franja común entre las 21 hs. y las 22 hs, más allá de pequeñas diferencias.

El contexto que la sentencia debería haber evaluado y omitió hacerlo es que –tal como señaló la querella al fundar su agravio- en la zona de buzones (el sector B del Pabellón N°6 de la Unidad 11) los internos no tenían permitido el uso de dispositivos que les permitiera conocer la hora. Así, entre otros, Serrano explicó que en buzones no tienen hora, ni tampoco -aspecto no discutido- se trata de un lugar donde los privados de libertad perciban luz natural.

(…) los testigos presenciales fueron contestes de forma terminante, cada uno con sus palabras, que ese día –a diferencia de otros- les pusieron bolsas en la cabeza. En la escena que ellos describieron, esto es: privados de la libertad, en celdas de castigo y supuestamente siendo sometidos a torturas, la pregunta sobre el color y densidad del material utilizado para infligirle sufrimiento, no tiene entidad o bien no es un dato esencial a partir del cual se pueda inferir que todos o algunos de esos testigos mienten.

Lo que, por cierto, no es un dato carente de interés, resulta el hecho de que todos los testigos-víctimas hicieron referencia a que esa noche, la del 22 de febrero de 2009, a diferencia de otras veces, los efectivos policiales que ingresaron al sector de buzones para agredirlos utilizaron bolsas de nylon para dificultar la respiración.

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