El caso Muñoz en su laberinto

20 Diciembre 2016, 23: 38

Esta semana se define la suerte del proceso. Algunas preguntas con respuestas insuficientes.

Marcelo Muñoz fue conocido durante mucho tiempo como “el sobrino”, por el parentesco que lo unía al exvocal de la corte sobischista, Jorge Sommariva. Juró como juez de instrucción en 2005 y, luego de la reforma procesal penal, pasó a ser juez de Garantías. Es uno de los pocos integrantes del Colegio de Jueces de Neuquén que no llegó a su cargo por concurso del Consejo de la Magistratura.

Nunca incomodó al poder de turno, que en esta provincia siempre es el Movimiento Popular Neuquino. Muy por el contrario.

Estas circunstancias hacen difícil pensar que, como él mismo dijo en su descargo, la causa por mal desempeño que lo tiene en el eje de la tormenta sea una “revancha.” No es precisamente el juez que más disgustos le trajo al fiscal general, José Gerez, desde el 14 de enero de 2014. De hecho tenían muy buena relación, como con la mayoría de los fiscales.

Gerez admitió en la denuncia penal que se sigue en contra de Muñoz la excusación de uno de sus funcionarios y rechazó el apartamiento de otro que explicó que se había distanciado del juez por “avatares de la vida” (aquí la resolución).

Esto no significa que el fiscal general no aproveche la oportunidad de protagonismo que el caso le da. El reproche contra Muñoz es de carácter ético, y eso le da una potencia feroz a la causa, más aún en una sociedad en la que jueces y juezas mantienen privilegios. Hasta ahora ninguno ni ninguna ha salido públicamente a respaldarlo, más allá que comulguen con lo del “encarnizamiento mediático.”

“No abrigo ningún interés personal en el resultado de este proceso”, contestó Gerez al planteo de nulidad de la acusación que hizo la defensa (aquí completo).

El jurado de enjuiciamiento debe expedirse sobre un tema no menor: si el fiscal produjo pruebas sin el control de la defensa. A partir de esto se definirá la suerte del proceso.

Si el caso llega a enjuiciamiento habrá que ver si los hechos alcanzan para acreditar mal desempeño, y en tal caso cual es la sanción que le corresponde.

Hasta ahora se le impuso pagar una multa, se lo inhabilitó para conducir y se lo suspendió del cargo. También se ordenó la reducción de salario la cual nunca se ejecutó: sigue de licencia. Pero se muestra en público. Esto escribió un periodista de gráfica este fin de semana:

Un asunto no menor sobre el comportamiento del juez son las llamadas telefónicas que realizó y que reconoció en su descargo que hizo. Comunicarse con la cúpula policial y con “altos funcionarios” del Tribunal Superior de Justicia ¿solo para ponerse a disposición? Es una respuesta insuficiente. Como su intento por demostrar que no hizo abandono de persona. Deberá explayarse más porque se queda corto.

También generan muchas dudas su episodio de isquemia transitoria. Si lo tuvo ¿es la primera vez que se manifestó?, ¿cómo lo afecta en su vida cotidiana?, ¿cómo le impacta a la hora de desempeñar su función en la que decide sobre la vida y la libertad de las personas?

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