Con la Virgen, no

2 Agosto 2016, 0: 15

Un juez rechazó el planteo de anular la resolución que dispuso la entronización de la Virgen de Luján en la Cámara de Diputados de Buenos Aires. “Hay imágenes de ella en los mercados, en autos y camiones, en las casas, en los taxis, oficinas y hasta en las billeteras”, aseguró. Fallo completo.

El titular del juzgado contencioso administrativo Nº1 de La Plata, Luis Federico Arias, desestimó la acción promovida por la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) que pretendía se anule la resolución dictada por la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires que dispuso la entronización de la Virgen de Luján en el Salón de los Pasos Perdidos. Aquí encontrarán el fallo completo.

La organización argumentó que:

la Cámara de Diputados conformaría así una preferencia religiosa sobre espacios públicos de relevancia institucional donde concurren a diarios empleados, legisladores y ciudadanos de diversos credos o religiones, o que no profesan credo ni religión alguna

La fiscalía de Estado contestó que:

la resolución administrativa cuestionada se había adoptado por unanimidad de los miembros de la Cámara de Diputados, reflejando valores que excedían los estrictamente religiosos

El juez dijo:

En el supuesto de autos, el símbolo religioso cuestionado es la Virgen representativa del pueblo argentino. Desde las primeras marchas obreras hacia la Basílica de Luján a fines del siglo XIX, hasta las multitudinarias peregrinaciones anuales en el presente -que superan el millón de personas- la Virgen de Luján se ha convertido en una imagen emblemática que convoca las mayores manifestaciones de fe en la República Argentina. En este sentido, y sin perjuicio de su indudable carácter religioso, actualmente es considerada uno de los símbolos de la cultura del país independientemente de la profesión religiosa

A su vez, no puede desconocerse que existen claras manifestaciones estatales que parten de reconocer que la cultura cristiana se encuentra fuertemente enraizada en nuestra costumbre institucional, tales como la práctica de celebrar misas en ocasión de algunos actos gubernamentales, la presencia de autoridades religiosas en actos protocolares, la declaración como feriados de fechas en que se conmemoran festividades de la religión católica, etc., sin importar ello una discriminación hacia otras religiones que no se encuentran tan ligadas a la historia de este país.

De allí que la Virgen de Luján, además de un símbolo religioso, sea también considerada un emblema incorporado a nuestra cultura nacional. Hay imágenes de ella en los mercados, en autos y camiones, en las casas, en los taxis, oficinas y hasta en las billeteras. Y las multitudinarias peregrinaciones anuales a la Basílica de Luján no sólo constituyen un hecho religioso, sino también son un fenómeno sociológico, antropológico e incluso político.

es cierto que la presencia de una imagen de la Virgen de Luján -un símbolo que, tiene también un valor simbólico secular- le confiere a la religión mayoritaria del país una visibilidad preponderante en el ambiente estatal. Que no debe extrañar el predominio del catolicismo en la influencia que las religiones ejercen sobre las instituciones estatales, habida cuenta del carácter mayoritario de ese credo en nuestro país, y que no sólo se ha expresado en el sostén económico del Estado hacia la Iglesia Católica, sino también en el -más delicado- aspecto educativo.

Sin embargo, estimo que esa preponderancia no es suficiente para denotar un proceso de adoctrinamiento y, en definitiva, para constituir una vulneración de los deberes estatales vinculados con el derecho a profesar libremente el culto que se desea, o a no profesar ninguno

no existen en las actuaciones elementos de convicción que sugieran o permitan afirmar que la simple representación de la imagen de la Virgen de Luján constituye un medio de proselitismo que pueda llevar a confusión a los integrantes de la Cámara de Diputados, entre los dogmas que la Virgen representa y las obligaciones funcionales de aquellos; así como tampoco lo hacen los pesebres o los crucifijos, muy comunes en los hospitales públicos de todo el territorio nacional.

La ADC y la Asociación de Pensamiento Penal habían iniciado en 2013 una campaña para retirar símbolos religiosos en las salas de audiencias de los tribunales. En Neuquén, no quedan.

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