Por mayoría, declaran inadmisible la impugnación contra la absolución de polícias imputados por torturas

31 enero 2016, 22: 00
Las partes durante el juicio. Foto Matías Subat.

Las partes durante el juicio. Foto Matías Subat.

Uno de los jueces consideró que debía admitirse el recurso de la querella (única parte acusadora), y dijo que el tribunal de juicio no reparó en el “contexto en el que se producen estos delitos.” Los otros magistrados sostuvieron que no lograron acreditarse las lesiones. Fallo completo.

El Tribunal de Impugnación (TI) declaró inadmisible el recurso interpuesto por la asociación Zainuco contra la sentencia que absolvió a cinco policías acusados de torturar a tres presos de la Unidad 11, uno de ellos Cristian Ibazeta, asesinado en la cárcel en 2012. Aquí encontrarán el fallo completo.

En la primera parte de la sentencia verán que se resuelve un planteo formulado por las defensas respecto de la legitimidad de la querella, única parte acusadora en esta causa (la fiscalía no gusta de intervenir en este tipo de casos).

El tribunal de juicio -integrado por Martín Marcovesky, Cristian Piana y Héctor Dedominichi- absolvió por unanimidad a los policías, y dijo que si bien había coincidencias en el relato de los testigos éstas eran tan fuertes como las divergencias.

Sobre este punto, los querellantes afirmaron en su presentación:

Se mencionan contradicciones entre los internos Nuñez y Serrano, sobre los horarios en que sucedieron los hechos, pero no tuvieron en cuenta, los jueces, que les esta vedado utilizar reloj.

Tampoco se representan el cuadro de situación y el contexto en que se producen los ingresos a los pabellones, inesperados, violentos, con absoluta impunidad y descontrol.

Más grotesca, resulta pretender que sean precisos, en la descripción de las bolsas, su identificación y la forma en que se les aplicó el submarino seco. Suponer que alguien que recibe una agresión de esa magnitud pueda estar atento a detalles del elemento utilizado para su asfixia, si es de supermercado o de residuos, si tiene manija o no, es contrario a toda lógica de valoración.

(…) La confusión en la identificación, es producto de prácticas repetidas, tendientes a provocar equívocos: no utilizan chapa para su identificación; uso de seudónimos; nombres falsos y cámara oculta.

El TI no llegó a debatir la cuestión de fondo, sino que directamente declaró la indamisibilidad del recurso por mayoría.

El juez Mario Rodríguez Gómez quedó en minoría. Aseguró en su voto:

Las imprecisiones y contradicciones ponderadas, por el fallo, citadas y criticadas por la Querella, desconocen, como también aluden los impugnantes, el contexto en que se producen estos delitos.

Los periodos de alta tensión y conflictividad, como el que transcurría al momento de los hechos, mocionado, entre otros testigos, por los defensores oficiales, Valero, Ayala, Seisdedos y Diez, se caracterizan por un estado de permanente confusión y violencia que no fue tenida en cuenta por el Tribunal en sus críticas.

Las maniobras encubiertas en este tipo de hechos, citadas también por la Querella (sin placas, con seudónimos o nombres falsos) alimentan estos equívocos.

El fallo cita una serie de coincidencias “el lugar en donde se habrían desencadenado los sucesos que se describen (Pabellón de la Unidad 11), posible día del suceso, quienes estarían en el mismo (tanto internos como personal de la fuerza policial)”, deben ser tenidas en cuenta, al menos para superar el tamiz de esta primera cuestión y sobre la base y el balance de las coincidencias y objeciones, resolver el fondo de la cuestión planteada, haciendo una evolución integral de la Sentencia acotada a las posturas ponderadas en la audiencia.

Su colega Federico Sommer planteó:

No sólo existen las imprecisiones y contradicciones referidas, sino que estas acompañan y completan un razonamiento, muy lejano a la arbitrariedad y el absurdo. Nada de lo que se imputó logro acreditarse con la certeza que impone una condena, ni las agresiones, ni las lesiones. 

Tampoco existió precisión sobre la conducta endilgada a cada acusado, lo que llevó a equívocos, en la imposición de los cargos y la supuesta participación, en calidad de coautores (domino/aporte), citados por la defensa al criticar la autoría, el dominio del hecho, la calidad del aporte y su participación.

Por último el juez Alejandro Cabral, adhirió a lo expresado por Sommer, y manifestó:

Opino, en consecuencia, que debe tenerse en cuenta que la teoría del caso, formulada por la defensa (Dr. Inaudi), tuvo su asidero en el transcurso posterior a los hechos. La posición de la Defensa, se basó en que las denuncias tuvieron por objeto lograr el traslado a una Unidad de menor complejidad y seguridad, para intentar una fuga.

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