Renovación y cambio

2 enero 2016, 13: 27

Un panorama de lo que nos dejó el 2015 y lo que viene para 2016 en el Poder Judicial provincial.

El último día de 2015 el gobernador se reunió con los cinco vocales. Foto prensa gobernación.

El último día de 2015 el gobernador se reunió con los cinco vocales. Foto prensa gobernación.

Omar Gutiérrez, asumió su cargo el 10 de diciembre pasado con un Tribunal Superior de Justicia renovado casi por completo. Su antecesor, Jorge Sapag, no le dejó llenar ni un solo casillero y cubrió las vacantes que se generaron en 2015 apenas se conocieron las renuncias. Pero si quisiera impulsar políticas de cambio en el Poder Judicial, temas hay de sobra: desde una eventual reforma al Código Procesal Penal, que Sapag no pudo hacer avanzar para endurecer las prisiones preventivas, hasta la sanción de un nuevo Código Procesal Civil.

En su último año de gestión Sapag propuso a Soledad Gennari, quien era su asesoa general de Gobierno, para reemplazar a Graciela Martínez. Gennari tiene 38 años de edad y es especialista en derecho administrativo pero durante 2016 ocupará la sala penal del TSJ. Su nominación recibió impugnaciones que atacaban su identificación con el partido gobernante: fue afiliada al MPN. En la sesión en la que se aprobó su pliego un legislador opositor denunció que hubo “trueques” para lograr adhesiones. La causa fue archivada por la fiscalía dos días antes de que preste juramento. Durante el acto de asunción, Sapag le regaló una pulsera. Fue nombrada representante ante la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema e hizo público su compromiso de trabajar en la inclusión de la perspectiva de género.

Alfredo Elosú Larumbe no recibió impugnaciones, ni regalos. Llegó con 43 años a la cima del poder judicial, después de haber hecho carrera. Ocupó el lugar de Guillermo Labate. Cuando fue entrevistado en la Legislatura prometió no hablar sólo por sus sentencias. Junto a Gennari integrará la sala penal el año próximo y será presidente subrogante. A dos años de vigencia del sistema acusatorio no descarta que se pueda debatir la introducción de modificaciones al Código Procesal Penal. ¿Será 2016 el año de la reforma?

En principio parece complicado. No sólo porque hay una Legislatura fragmentada y será difícil lograr consensos, sino porque hay cuestiones básicas que aún no se resolvieron. Por caso, no se terminaron de completar los cargos creados por ley, y surgieron nuevos como en Rincón de los Sauces donde el TSJ pidió al Consejo de la Magistratura un juez penal, un fiscal y un defensor penal con residencia permanente. En Neuquén ni siquiera se ha culminado con la mudanza a la Ciudad Judicial. También hay que ver la suerte que corren las causas de transición próximas a vencer y por la que se sancionó una ley, para algunos, de dudosa constitucionalidad. ¿Cuáles serían los temas que se debatirían en una reforma?, ¿Se haría solo a los fines de endurecer los plazos del encarcelamiento cautelar para el gusto de quienes alientan la demagogia punitivista?

El fuero penal no es el único que reclama atención: si bien no se aprobó la reforma procesal civil, el TSJ avanzó con la creación de organismos en el contexto de un cambio de procedimiento. Además se creó el fuero procesal administrativo que demandará una nueva organización.

No hay que olvidar tampoco que 2015 cerró con protestas del sindicato de empleados judiciales frente al edificio del TSJ en reclamo de demandas salariales, y todo hace prever que profundizará las medidas. El presupuesto 2016 para el Poder Judicial es de 1.766.002.119 pesos de los cuales el 27% son contribuciones transferidas por el Ejecutivo, en colisión con la tan mentada autarquía financiera.

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