Caso Fuentealba II: la historia dentro y fuera del expediente

8 septiembre 2014, 7: 00

Videos, documentos y contexto. Qué pasa cuando una causa penal afecta relaciones de poder. Dónde estaban y dónde están los actores. El sistema es el mismo.

Audiencia en la que se pidió el sobreseimiento de los imputados. Foto: Matías Subat.

Audiencia en la que se pidió el sobreseimiento de los imputados. Foto: Matías Subat.

Pasó de nuevo. Cuanto más roza al poder una investigación penal, y cuanta menos decisión existe del poder (del poder político formal, o del poder real, que no siempre son lo mismo) para llevarla adelante, menores son las posibilidades de que se llegue a otra conclusión diferente que el sobreseimiento.

Ni siquiera tiene que ver con los actores, aunque los actores son importantes. Es una cuestión de diseño del sistema.

El sobreseimiento de todos los imputados en la llamada causa Fuentealba II poco sorprende. Incluso lo habíamos anticipado como posibilidad allá por 2008 con un análisis limitado a la estrategia procesal de desdoblar la investigación que fue pergeñada por la fiscalía.

El cierre de la causa llegó sin que nunca se haya investigado con profundidad a los imputados. Quizá correspondía sobreseerlos, quizá no, imposible saberlo.

Ahora resulta tentador repartir responsabilidades. Todos los que intervinieron en este largo proceso seguramente tendrán la suya, en distinto grado. El hecho concreto es que la sociedad se quedó sin una respuesta. Detalle que, por cierto, poco les interesa a quienes se ponen en primera fila para exigir respuestas cuando los hechos son de otra clase, y los imputados también.

En este post encontrarán los documentos a nuestro criterio necesarios para conocer una parte de la historia, la formal. Reflejan cómo fundamentaron sus decisiones algunos de los actores que intervinieron en el proceso en etapas que resultaron decisivas.

Es lo que está en el expediente. Ustedes ya saben que quienes hacemos este sitio creemos que lo que está fuera del expediente es, cuanto menos, igual de importante.

El contexto de la acusación

Asesinato de Fuentealba el 4 de abril de 2007.

Asesinato de Fuentealba el 4 de abril de 2007.

En abril de 2007 el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, era candidato a presidente de la Nación. Ya había metido mano en el Poder Judicial de la provincia, renovando el Tribunal Superior de Justicia y buena parte de los estamentos inferiores con jubilaciones, traslados o la creación de nuevos cargos.

El gremio docente provincial ATEN venía realizando un plan de lucha por reclamos salariales y planeaba un corte de rutas en Semana Santa.

Un año antes, en marzo de 2006, las y los docentes habían cortado otro punto estratégico de la provincia: el acceso a la refinería de Plaza Huincul.

El piquete fue desalojado a golpes por una banda de supuestos trabajadores entre los que había punteros del partido provincial y personas con antecedentes por delitos. La policía no se metió y Sobisch se hizo cargo que haberle dado la orden de no intervenir. En junio de 2014, después de otro largo proceso, fue absuelto.

En 2007 la estrategia fue distinta. La postura del gobierno nacional, contra el cual pretendía competir Sobisch, era no reprimir las protestas sociales. El gobernador neuquino quería mostrarse como un candidato antipiquetes.

Así, mandó a todos los grupos represivos de la policía al nudo de rutas que se forma en Arroyito, paso estratégico para el turismo que viaja hacia la cordillera en especial en Semana Santa.

Allí esperaron a las y los docentes y el 4 de abril de 2007 los sacaron de la ruta a pura balas de goma y gases lacrimógenos.

José Darío Poblete.

José Darío Poblete.

Un policía, José Poblete, disparó con una escopeta lanzagases contra un automóvil en el que iban, entre otros, Carlos Fuentealba, y lo mató.

Poblete fue condenado a prisión perpetua. Lo individualizaron a las pocas horas como autor del disparo mortal, y el juicio se hizo con bastante rapidez.

Las y los docentes que declararon como testigos repitieron una impresión: «con el operativo represivo nos quisieron dar un escarmiento«.

En julio de 2007, el entonces fiscal Richard Trincheri presentó una acusación contra 22 policías y funcionarios políticos. Nacía la causa Fuentealba II.

La imputación ha sido sintetizada con el paso del tiempo por los medios de comunicación hasta vaciarla de sentido.

Aquí está en pdf la parte sustancial. A algunos los acusaba de “haber actuado con negligencia en el cumplimiento del mandato legal que ambos detentaban en el ejercicio de sus funciones como garantes para la preservación de los bienes jurídicos puestos en riesgo, en forma cierta y concreta”.

A otros, de ayudar “dolosamente a Poblete a eludir su responsabilidad penal en tanto no adoptaron medida alguna para preservar la escena del crimen ocurrido momentos previos”, cuya víctima había sido Fuentealba.

También les atribuía mentir ante la justicia “sobre las circunstancias en que fue agredido el docente finalmente fallecido”.

Sobisch otra vez

Gustavo Palmieri.

Gustavo Palmieri.

Un año después, en 2008, el querellante Gustavo Palmieri en nombre de la viuda Sandra Rodríguez presentó su propio requerimiento. Para entonces Trincheri ya había sido designado camarista por un novel Consejo de la Magistratura.

El escrito de la querella (aquí en pdf) incluía un imputado más: Jorge Sobisch, quien había perdido las presidenciales y dejado los atributos del poder formal (léase la gobernación) a manos de Jorge Sapag.

Sapag también metió mano en la justicia. Tres vocales del Tribunal Superior se jubilaron, un cuarto fue destituido por juicio político. Designó a un nuevo fiscal general y a un nuevo defensor general, Ricardo Cancela, ex defensor de Sobisch y de algunos de los altos jefes imputados en Fuentealba II. (Y el vocal destituido, Eduardo Badano, pasó a trabajar en el equipo de defensores particulares de Sobisch).

En el juicio oral contra el cabo primero Poblete, el querellante Palmieri pidió que se cite como testigo a Sobisch. El fiscal del juicio, Alfredo Velasco Copello, no se opuso, y Sobisch tuvo que declarar.

Esta estrategia de Palmieri traería consecuencias: para algunos, con los mismos argumentos que pidió su comparencia como testigo, luego intentó que se lo cite como imputado. Y eso fue un error.

velasco

Alfredo Velasco Copello.

En 2009 Velasco Copello pidió el sobreseimiento de todos los imputados en la causa Fuentealba II menos uno. Aquí en pdf la parte sustancial de su escrito.

Contra lo que opinaba Trincheri, Velasco Copello dijo que “el uso de la fuerza pública ha sido racional, prudente, con resguardo de terceros”. “Se reprimió acorde al comportamiento de los manifestantes”, mencionó.

Tampoco hubo complicidad ni ayuda a Poblete, y si la escena del crimen no se resguardó fue por “la comprensible reacción” de los docentes ante la agresión a un compañero (Fuentealba murió al día siguiente).

Hubo por aquel entonces un incidente colateral pero ilustrativo.

ATEN intentó ser querellante en la causa. Las opiniones en la Cámara de Apelaciones, que debía resolver, estaban divididas. Según el gremio, uno de los jueces, que iba a votar al parecer a favor de sus pretensiones, fue objeto de presiones.

El voto decisivo que dejó afuera a ATEN lo dictó Graciela Martínez, quien después fue designada por Sapag como vocal del Tribunal Superior. No decimos que ambos hechos estén conectados. Los consignamos porque sucedieron.

La historia circular

Cristian Piana.

Cristian Piana.

Fue el título de este post que publicamos en 2013. Porque a partir del pedido de la querella de hacer una investigación autónoma e imputar a Sobisch, el expediente comenzó a dar vueltas en círculo sin avanzar.

El juez Cristian Piana rechazó la pretensión de la querella. Aquí en pdf está la resolución que vale la pena leer porque dio origen a un reclamo inacabable de la querella. El expediente fue y vino hasta toparse con un duro fallo del Tribunal Superior de Justicia (aquí en word).

El vocal Oscar Massei escribió, por ejemplo, que los abogados de la querella «pretenden hacer creer e instalar en la sociedad» que ellos buscan «revertir la impunidad que pretenden procurar o favorecer los órganos judiciales predispuestos».

Porque, por supuesto, la querella encaró acciones tanto adentro como afuera del expediente. Quizá por momentos más afuera que adentro; quizá debió estar más atento a algunas formas, sabiendo como sabía que jugaba en campo visitante.

Massei también afirmó que jamás se cuestionó la legitimidad de la querella para promover la acción penal. Menciona que sin embargo, los abogados concentraron sus argumentos «en esta cuestión académica o dogmática que nada tiene que ver con las presentes actuaciones».

El cierre

Llegamos así al capítulo por ahora final, con el sobreseimiento de los 15 imputados que quedaban en esta instancia.

Habrá quien argumente que la querella falló en su estrategia, como habrá quien note que la fiscalía, al igual que en la causa de la zona liberada, terminó desentendiéndose de la investigación a tal punto que envió a un funcionario de segunda a la audiencia final.

Lo que pasó adentro del expediente es materia de interpretación tanto como lo que pasó afuera. Y una cosa no está desligada de la otra.

A continuación los videos de las últimas audiencias. Primero podrán ver los pedidos de sobreseimiento de la fiscalía y las defensas:

Luego la exposición de la querella quien rechazó la pretensión de las partes y pidió formular cargos:

Finalmente la resolución de la jueza Ana Malvido:

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3 comentarios para Caso Fuentealba II: la historia dentro y fuera del expediente

  1. Andaaaa...
    8 septiembre 2014, 17: 32 para 17:32

    Muy bien Berto. Se ve que sin querer omitiste mencionar que la inactividad de la querella llegó a tal punto que ni siquiera fueron a la única audiencia que se fijó en lo que va del año para esta causa. Mandaron a una empleada que terminó sancionada.
    Así y todo no se los tuvo por decaído en su derecho a replicar (que sería esperable) y se les dio una nueva fecha para el «Palmieri´s Show», en el que pidió que por favor lo dejen hacer lo que no hizo en ocho años. (minuto 10.00 de la ultima audiencia).
    Salvo que también Malvido sea una «sobichista» encubierta.
    Esta causa estuvo armada de entrada para intentar imputar a Sobisch. Todo lo demás no importaba. Hasta lo citaron de testigo en un homicidio que no vio, para ver si «pisaba el palito», ofrecido como testigo por la misma querella que después pretendía imputarlo. Mientras tanto, quince familias esperaban durante 8 años, a ver que decidía la justicia. Pero eso no te preocupa tanto. Total son policías.
    La Jueza decidió igual que en la causa «Rojas» que replicaste en tu blog. Pero ahí el imputado no era «azul», así que estuvo bien decidido.
    Quedará para otra oportunidad la Vendetta del Dr. Mendaña.

    • 8 septiembre 2014, 20: 52 para 20:52

      La omisión no es tal: publicamos el video completo en el cual se aprecia que la querella envió una representante que, como usted dice, fue sancionada.

      • Daniel
        9 septiembre 2014, 9: 16 para 9:16

        Comparto el comentario del lector. Lo que se omitió es hablar críticamente de la función de los querellantes, lo que se omitió es decir las cosas como son: Una misma forma de resolver una cuestión estará bien o estará mal de acuerdo a quien sea el cliente. Si es Policía, está mal… va… parece.
        Saludos

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