¿Quién interviene en las apelaciones a lo que resuelve la jueza de Ejecución Penal?

4 Julio 2014, 7: 00

Un reglamento interpreta el Código. Otra hendija por la que se filtra la polémica. Un fallo de la sala penal que será discutido.

La causa está caratulada “Poblete, José Darío s/inc. ejecución de pena”. Sí, es ese Poblete.

Pero en este caso la identidad del imputado resulta un dato secundario. Lo relevante es que la jueza de Ejecución Penal de Neuquén capital, Raquel Gass, le rechazó un pedido al defensor Ladislao Simon, quien apeló (vamos a usar ese término, en vez de “pidió la revisión” o “impugnó” porque ahí está la clave del asunto).

La jueza derivó el legajo al Tribunal de Impugnación, que se lo devolvió casi sin mirarlo, así que lo reenvió a la sala penal del Tribunal Superior “a los fines que estime corresponder”. O sea: ¿qué hacemos en este caso?

La sala penal del Tribunal (Ricardo Kohon -subrogante- y Guillermo Labate) volvió a bajar línea: le corresponde intervenir al Tribunal de Impugnación. La resolución completa en pdf está aquí.

Veamos lo que sucedió paso a paso.

Al recibir la “apelación” del defensor, Gass miró el artículo 266 del Código Procesal Penal:

Revisión. Las decisiones del juez de Ejecución podrán ser revisadas en audiencia por tres jueces distintos del que aplicó la medida cuestionada. La solicitud deberá realizarse inmediatamente y la audiencia cumplida en el término de cinco días. Los jueces resolverán inmediatamente.

Ahora bien, ¿de dónde salen esos tres jueces? ¿Del Colegio de Jueces o del Tribunal de Impugnación?

Leyó entonces el artículo 6 inciso e del Reglamento del Colegio de Jueces de la Primera Circunscripción (aquí en pdf):

“A los fines de una mejor y equitativa distribución de la carga laboral, la autoridad pertinente deberá, al diseñar la agenda judicial, tener presentes los siguientes lineamientos de trabajo:

e) las revisiones dispuestas en el artículo 266 del C.P.P. serán realizadas por integrantes del Tribunal de Impugnación”.

La sala penal, teniendo en cuenta que el Tribunal Superior de Justicia homologó ese Reglamento, lo aplicó. Y en la resolución que publicamos le ordenó al Tribunal de Impugnación que se haga cargo del legajo.

Entonces, ¿por qué el Tribunal de Impugnación lo devolvió sin leerlo?

Porque  no está con muchas ganas de tolerar que el Colegio de Jueces se haya convertido en intérprete de las competencias que el Código Procesal le asigna al Tribunal de Impugnación.

Competencias que, por otra parte, consideran muy distintas a intervenir en una “apelación” de esa naturaleza. Y, menos que menos, admitirá que se las imponga el reglamento de otro organismo, por más homologado que esté.

Intuimos que la cuestión va a seguir.

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