Zona liberada: las crónicas a la espera del veredicto

13 junio 2014, 19: 51

El lunes 16 de junio el juez Marcelo Muñoz dirá si Jorge Sobisch es culpable o no en el caso de la zona liberada. Mientras tanto, las crónicas del juicio.

Largo para resumen, corto para ser un detalle completo, aquí está nuestra versión de lo que sucedió a partir del 9 de junio con varios enlaces que pueden resultar de interés.

Día 1: acusación y descargo

¿Cuándo dijo la verdad el exgobernador? ¿El 19 de abril de 2006, al afirmar desde una tribuna: ‘la responsabilidad de no actuar de la policía tiene nombre y responsable, se llama Jorge Sobisch, que le ha dicho al jefe de la policía y a sus colaboradores que no actúen’? ¿O la dijo cuando ante un juez y en el primer día del juicio en su contra negó, con el mismo énfasis, haber impartido la ilegal directiva?

Eso se debate en el juicio por lo que se conoce como la zona liberada, ocurrida el 30 de marzo de 2006 en Plaza Huincul cuando un grupo de falsos obreros de la Uocra desalojó a golpes un piquete docente.

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En la pantalla, el discurso. En el juicio, un poco de agua. Foto Matías Subat.

Sobisch, único imputado, negó haber dado la orden y se presentó como víctima de una persecución política encabezada, principalmente, por el gremio docente. Comparó a la comisión directiva de ATEN con “barrabravas”, la acusó de hacer “guerra de guerrillas”, y señaló un par de veces: “no sé qué estoy haciendo acá”.

Recordó que el jefe y el subjefe policiales de entonces, Carlos Zalazar y Moisés Soto, fueron imputados del mismo delito y absueltos por falta de acusación del fiscal Ignacio Di Maggio, un exmilitante del MPN que tampoco impulsó otras investigaciones contra el exgobernador.

Respecto de sus dichos de 2006, Sobisch dijo que “pretenden convertir un discurso político en una orden. No digo que es ridículo, pero es bastante patético”.

El excomisario Leonel Seguel, uno de los denunciantes y querellantes en la causa, aseguró que la orden de no intervenir se la transmitió por teléfono el exsubjefe Soto.

Seguel, Luis Morales y Mario Zambrano (luego fallecido) desobedecieron la orden y pagaron las consecuencias: los pusieron en disponibilidad y no volvieron nunca a la policía.

Que la orden de no intervenir existió, prácticamente está fuera de discusión. El violento choque entre los falsos obreros y los docentes se produjeron, y casi no había policías allí para impedirlo.

Fueron muchos oficiales los que escucharon decir a Seguel que no debían meterse “en esta pelea entre gremios”.

El excomisario dijo al declarar en el primer día del juicio que no pensó que era una orden ilegal: “creí que la Jefatura tenía otro plan para evitar los incidentes, por eso nos pedían a nosotros que no intervengamos”.

Juez Muñoz: "siga, siga". Foto Matías Subat.

Juez Muñoz: «siga, siga». Foto Matías Subat.

Cruces

Jorge Sobisch es el imputado en este juicio, pero intentó que se notara lo menos posible. Declaró casi una hora de pie, como si fuera un acto partidiario. Se mostró abierto a la presencia de la prensa y dijo que iba a responder todas las preguntas que le hicieran. Sin embargo se molestó con algunas del querellante Ricardo Mendaña, al que trató de “chicanero”.

El juez Marcelo Muñoz intervino poco y nada en esa etapa del juicio, que por momentos se desnaturalizó.

Después de declarar se sentó a escuchar a los testigos, con aire distraído. A la tarde ya decididamente bostezó sin disimulo. La primera audiencia en total duró 9 horas.

Hizo varias consultas con su abogado Martín Segovia, quien a su vez recibía asesoramiento de Eduardo Badano, exvocal del Tribunal Superior de Justica, puesto al que llegó propuesto por Sobisch y del que fue destituido por mal desempeño.

Día 2: “Grupo de paramilitares”

El intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco, confirmó que el 30 de marzo de 2006 la policía recibió una orden de liberar la zona en Plaza Huincul, acusó al entonces ministro sobischista y hoy secretario sapagista Jorge Lara de armar “grupos de choque, paramilitares” para desalojar un piquete docente, y recordó que “el jefe de la policía es el gobernador”.

Rioseco. Foto Cecilia Maletti.

El intendente Rioseco. Foto Cecilia Maletti.

La declaración de Rioseco, quien en aquella época era secretario de Gobierno del municipio, fue lo saliente de la segunda audiencia del juicio contra Sobisch.

El querellante Mendaña ya terminó de enhebrar todas las pruebas. A través de testigos y documentos demostró que los docentes fueron atacados por falsos obreros de la Uocra entre los que había punteros políticos de estrecha relación con el gobierno de entonces, y que la policía recibió una orden de no intervenir.

La defensa tuvo una posición irreductible y pidió algo a sabiendas de que no existe: un testigo que declare que escuchó al exgobernador impartiendo la orden.

Sin embargo que esa directiva haya existido y que la haya dado Sobisch es verosímil, sobre todo porque en un discurso pronunciado 20 días después de los hechos, el gobernador lo dijo públicamente: “la responsabilidad de no actuar de la policía tiene nombre y responsable, se llama Jorge Sobisch, que le ha dicho al jefe de la policía y a sus colaboradores que no actúen”. Y desafió a la justicia a que lo investigue.

Maestritas

Juan de Dios Antío fue una de las personas más nombradas en el juicio. Empleado municipal de Cutral Co, adscripto a la provincia, puntero político, coordinador de Acción Social, condenado por un delito violento con armas, beneficiado por una rebaja de penas dictada por Jorge Sobisch en sus últimos días como gobernador… en la casa de este personaje polifacético encontraron los cascos amarillos usados por los falsos obreros de la Uocra para atacar a los docentes.

Los testigos lo ubicaron en el lugar de los hechos y señalarpn que la noche del 30 de marzo de 2006 le entregó el piquete a un enviado por la jefatura de la Policía.

Una docente relató una conversación que mantuvo con él la noche del 29 de marzo. Dijo que Antío estaba hablando por teléfono y le reveló, ufanándose de ello, que había conversado “con bigote”, por el gobernador Sobisch.

Foto Cecilia Maletti

La causa. Foto Cecilia Maletti.

La docente le dijo: “claro, debe estar preocupado por el paro docente”, a lo que Antío respondió: “un grupo de maestritas no lo ponen nervioso”.

Día 3: tres veces negarás

El exjefe y el exsubjefe de la Policía, Carlos Zalazar y Moisés Soto, volvieron a declarar que el exgobernador Jorge Sobisch no les ordenó liberar la zona en Plaza Huincul para permitir que supuestos obreros de la Uocra desalojaran a golpes un piquete docente.

Lo novedoso hubiera sido que dijeran lo contrario: ambos estuvieron imputados por el mismo delito (haber supuestamente impartido una orden ilegal) y los absolvieron por falta de acusación fiscal en un juicio realizado en 2009.

Después de declarar Zalazar se sumó al grupo de militantes sobischistas que le hacen el aguante al exgobernador en la calle, frente al edificio donde se realiza el juicio.

Sandra Rodríguez. Foto Matías Subat.

Sandra Rodríguez, compañera de Fuentealba. Foto Matías Subat.

Los dos exjefes policiales fueron removidos del cargo el 4 de abril de 2007, cuando ocurrió el asesinato del maestro Carlos Fuentealba.

La audiencia del tercer día fue enrarecida por la presencia de un policía que se dedicó a filmar a la prensa mientras tomaba nota de las alternativas del juicio.

Zalazar y Soto, que declararon por separado, fueron los únicos testigos propuestos por el defensor Martín Segovia.

Respondieron a la pregunta que más le interesa al abogado: “¿recibió del gobernador, en forma directa o no, la orden de no intervenir?”. La respuesta fue, en ambos casos, “no”.

Después se molestaron con las preguntas que les formuló el querellante Ricardo Mendaña, quien les exhibió el video en el cual Sobisch pronuncia la frase “les he dicho al jefe de la policía y a sus colaboradores que no actúen”.

-¿Escuchó al gobernador decir que dio la orden de no actuar? –preguntó el querellante tras la proyección.

En el discurso, sí –respondió Zalazar.

Ambos exjefes policiales se preocuparon también por intentar desprestigiar al excomisario mayor Leonel Seguel, quien ocupaba la dirección de Seguridad Cutral Co. No fue por casualidad: Seguel, querellante en la causa, aseguró que Soto le trasmitió en forma directa la orden de no actuar.

Foto Matías Subat

Jorge Sobisch. Foto Matías Subat.

Aquel juicio de 2009

En diciembre de 2009, Zalazar y Soto fueron juzgados por su presunta responsabilidad en la causa de la zona liberada. Fue un juicio extraño, en el que no se permitieron preguntas sobre el discurso de Jorge Sobisch, el fiscal Ignacio Di Maggio (un exafiliado al MPN y exasesor del bloque legislativo del partido) casi no ofreció pruebas, y además afirmó que la única persona que declaró, Leonel Seguel, “transpiró como testigo falso”. Hasta la jueza que intervino, María Gagliano, lo maltrató.

El final del juicio fue fulminante: Di Maggio no acusó a Zalazar y Soto, lo que facilitó aún más el trabajo de quien era su abogado, Ricardo Cancela, hoy defensor general del Poder Judicial (en esa época también defendía a Sobisch).

En la audiencia del juicio contra Sobisch, Zalazar y Soto se refirieron varias veces a ese juicio y recordaron que los habían declarado inocentes.

El querellante Mendaña les respondió que lo tenía bien presente, y dijo como al pasar que “en ese juicio no nos permitieron intervenir como querellantes”.

“Gracias a Dios”, exclamó Segovia, el defensor de Sobisch.

Policia.

Policia. Foto LMN.

Ni para espiar

Un policía fue descubierto cuando filmaba a la prensa durante la tercera audiencia del juicio contra Sobisch. Se negó a identificarse, no supo dar explicaciones, y el personal de la Oficina Judicial lo obligó a retirarse. Su director, Gastón Rosenfeld, dijo que pidió un informe para saber quién lo dejó entrar a la audiencia. A la sala se puede ingresar previo control de la propia policía.

Al poco rato de publicarse la imagen en los portales de noticias, la diputada del FIT, Angélica Lagunas, difundió fotos que serían del mismo policía, uniformado y disparando armas en un curso de entrenamiento dictado en Neuquén por la Policía Militar de Brasil. Su nombre sería Jorge Manriquez.

A la noche la policía difundió este absurdo comunicado (aquí en pdf) en el que afirma que el policía estaba allí para preservar la paz social, como si no fueran suficientes la decena de efectivos que todos los días están dentro de la sala.

Uno de los aspectos que quedó al descubierto en la causa de la zona liberada fue que policías infiltrados pasaban información sobre el paro docente.

Foto Matías Subat

La querella. Foto Matías Subat.

Día 4: alegatos

“Las órdenes ilegales no se escriben. Claro, tampoco se anuncian en los discursos. Pero cuando uno tiene la sensación de que todo le responde y que tiene asegurada la impunidad, comete estos errores”.

Así lo afirmó el querellante Mendaña durante su alegato, en el cual pidió que se declare al exgobernador Jorge Sobisch de autor del delito de abuso de autoridad.

El querellante y su colega Gustavo Palmieri utilizaron como una de las pruebas el discurso que Sobisch pronunció el 19 de abril de 2006, cuando dijo: “La responsabilidad de no actuar de la Policía tiene nombre y responsable, se llama Jorge Sobisch, que les ha dicho al jefe de la Policía y a sus colaboradores que no actúen”.

Mendaña afirmó que “el sentido común” permite vincular los incidentes de Plaza Huincul con lo que dijo el entonces gobernador en su discurso, en el cual “admitió haber dado la orden” a la policía para que no intervenga.

Dijo el querellante que “se quería evitar que la policía quedara comprometida en una represión” y a la vez el objetivo era desalojar a los docentes que bloqueaban el acceso a la destilería de Plaza Huincul.

Para lograrlo, se armó “un grupo de choque” para simular “un enfrentamiento de trabajadores con trabajadores”. Participó en la organización un puntero político llamado Juan Antío, quien repartió cascos amarillos entre los violentos para fingir que eran obreros de la Uocra.

Mendaña le dedicó un especial párrafo a este dirigente, y en especial recordó que el último día de su gobierno, Sobisch firmó una rebaja de penas para que pudiera salir en libertad (estaba preso por un delito violento con armas). “Favor con favor se paga”, dijo el querellante.

Del mismo modo señaló que la orden pudo existir desde antes del 30 de marzo, pero “mantenerla cuando ya se había armado el grupo violento y se venían los incidentes, la convierte en ilícita”.

Foto Matías Subat

La defensa y el imputado. Foto Matías Subat.

Por su parte el defensor Segovia hizo una cerrada defensa del significado del discurso.

“En el discurso no hay referencia concreta a los hechos de Plaza Huincul, no hay reconocimiento de ninguna orden, no se hace alusión a nada en particular, el contenido no tiene trascendencia jurídica, y cualquier interpretación distinta es maliciosa”, aseguró.

Además fue agresivo con los comisarios Leonel Seguel y Luis Morales, denunciantes y querellantes en esta causa. “Mintieron descarada, reiterada y sistemáticamente”, afirmó.

Se negó al usar el rótulo de zona liberada, y dijo en cambio que hubo una “zona negligente” porque según su visión, los comisarios no supieron manejar la situación y buscaron culpar a otros por los incidentes.

Señaló que cuando se produjeron los incidentes “Seguel estaba en su casa” y Morales “lo único que hizo fue ir a buscar un casco”.

También dijo que no pidieron la intervención de los grupos especiales de la policía pese a que ese día en Cutral Co estaban listos para intervenir.

Y respecto de la orden, Segovia afirmó que “se corta siempre en Seguel, él la irradiaba. La verdad es que no supo qué hacer, no supo manejar a su policía”.

Sobre el famoso discurso el defensor dijo también que fue “de respaldo a su policía” y “para que no se generara más conflicto interno”.

De paso cuestionó “a la prensa” porque “ha desvirtuado el contenido” y “se inventó una historia, una fábula, con retazos de realidad”.

Muy crítico con la querella, la acusó de “montar una obra literaria llena de efectismo, porque pruebas no tiene”. En esa línea sumó el testimonio del intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco, al que criticó porque “lo único que hizo (en aquel momento) fue aportar notas de repudio, pero no hizo ninguna denuncia”.

Por otra parte defendió a Juan Antío, al que dijo no conocer, porque “es psicólogo social o asistente social, su esposa es docente” y “acá se lo quiso juzgar”. No dejó de señalar que “ahora trabaja políticamente para Rioseco”.

Independiente

Eduardo Badano. Foto Cecilia Maletti.

Eduardo Badano y Jorge Sobisch. Foto Cecilia Maletti.

Sobisch dirigió unas palabras finales. “En este juicio se han omitido las cosas que hice a favor de la independencia del Poder Judicial”, afirmó.

En su breve enumeración señaló que “no se dijo que en el Tribunal Superior de Justicia no he nombrado un solo hombre que perteneciera a mi partido. Todos eran de otros partidos, incluso dos excandidatos a gobernador”.

Sentado en primera fila, detrás suyo, lo escuchaba el exvocal Eduardo Badano, nombrado por Sobisch, destituido por mal desempeño, quien ahora colabora con su defensa.

Además, su empeño por nombrar vocales en el Tribunal dio origen en su momento a una causa penal aún no cerrada: la cámara oculta.

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