Poder Judicial, neutralidad religiosa y retiro de crucifijos: el debate

25 noviembre 2013, 20: 00
Fuente: Infojus Noticias

Fuente: Infojus Noticias

Asociación por los Derechos Civiles y la Asociación Pensamiento Penal iniciaron una campaña de neutralidad religiosa. Buscan el retiro de las imágenes (principalmente crucifijos) exhibidas en las salas de audiencias de tribunales. Algunos jueces hicieron pública su postura, a favor y en contra. Aquí, el debate.

Recordamos, de paso, lo que sucedió en las Cámaras Criminales de Neuquén.

Luis María Rizzi, integrante del TOC 30 de la Capital Federal

Al Doctor Mario Juliano

Presidente de Pensamiento Penal

Mi respuesta a vuestra pretensión es la siguiente: no voy a descolgar ninguna Cruz. Tampoco voy a disponer que otro lo haga. Porque creo en Dios y porque soy católico. Porque tengo reverencia por la Cruz de Cristo, el inocente crucificado por los hombres y el más inocente de los condenados, que representa además, la fe mayoritaria y la identidad de nuestro pueblo. Porque la Cruz no ofende a nadie, sea o no creyente, ni nadie puede sentirse agredido, inquieto, molesto y menos discriminado por su presencia. Porque contrariamente a lo que Uds. suponen o creen, la presencia de la Cruz es símbolo de piedad, de consuelo, y de misericordia;  es símbolo de que quienes se desempeñan frente a ella, tienen temor de Dios, y por ello mismo, inspiran más confianza en que actuarán de acuerdo a la justicia y a la verdad, con buena voluntad y con la máxima imparcialidad. Porque finalmente, la libertad religiosa que Uds. dicen pregonar y defender, es precisamente para que quienes quieran hacerlo, cuelguen, lleven o exhiban la Cruz, y no para que nos obliguen a quitarla, ocultarla o disimularla.

Soy consciente no obstante, de que Uds. están embarcados en una triste misión en la que muy probablemente lograrán los fines que los desvelan. Tal vez porque la Cruz es incompatible con este mundo en el que se confunde el bien con el mal, en el que se privilegian supuestos derechos de la mujer a costa del derecho a la vida de los niños;  en el que impera la deslealtad, la mentira, la corrupción; en el que ya no interesa la protección de la familia y de la infancia, y se las supone independientes de la protección del matrimonio. En fin, la Cruz parece no tener más lugar en una nación desolada, ciega y sorda a las leyes eternas que no son de hoy ni de ayer, que huye de la Verdad y de la Belleza, y que se empeña en ignorar y abandonar a Cristo.

Pero Cristo no nos abandonará, aún cuando repudien y quiten su Cruz.

Pueden hacer pública esta respuesta, cuando quieran y ante quien quieran.

Saludo a Uds. muy atentamente.

Fabricio Losi, juez de La Pampa:

Estimado Mario:
Suscribo totalmente lo escrito por el juez Luis María Rizzi, a quien no tengo el gusto de conocer. Te autorizo a que se haga pública mi adhesión y mis felicitaciones al Dr. Rizzi.

Guillermo Nicora, fiscal de Mar del Plata:

Estimado Mario, esta carta abierta es para que, si te parece, la hagas llegar a su destinatario, de ser posible, con la misma publicidad que mereció la carta del señor Luis M. Rizzi. Gracias.

Señor Rizzi, tengo por su fe religiosa un respeto que espero también tenga usted por mi ateísmo. Pero yo no uso las instalaciones públicas que el Estado ha dispuesto para que yo cumpla mi trabajo, como lugar de propaganda para mis creencias. Creo que usted tiene todo el derecho de poner todas las imágenes y propaganda religiosas que quiera en su casa o en su estudio juridico particular el día que lo tenga. Pero no malverse los bienes públicos para beneficio personal o de su grupo religioso. Eso es ilegal e irrespetuoso del prójimo.
Y no me venga con lo de la misericordia y toda esa cantinela. Yo creo (con la misma firmeza con la que seguramente usted creerá en la historia que narra en su carta) que ninguna otra institución en la historia de la humanidad ha mandado matar y torturar más  gente que la religión cristiana. Y -repito- no ando por la vida haciendo propaganda con fondos públicos. Menos aun contestaria en un tono pedante y prepotente a personas e instituciones que, con la Constitución en la mano, vienen a pedir lo que en derecho les toca.
Llévese por favor la cruz a su casa y póngala donde le quepa.

Sebastián Florindo, editor de la sección «Filosofía» de la revista Pensamiento Penal:

Doctor Luis María Rizzi

He leído su respuesta a la asociación Pensamiento Penal, y no siendo ni abogado, ni perteneciente al ámbito de la justicia me gustaría hacerle llegar algunas reflexiones sobre su escrito.

Me ha llamado la atención la forma de comenzar su respuesta, diciendo que no va a descolgar ninguna Cruz, negando toda posibilidad no solo de dialogo, sino que en contra está cometiendo una falta grave en cualquier persona, esto es negándose a oír toda argumentación en contra de su posición dogmática, porque negando toda posibilidad de cambio, no es más que cerrarse a un dogma; y cuando la decisión está tomada ante de oír las distintas voces no es más que caer en un prejuicio, algo que me asusta mucho en el accionar de un Juez, me hace dudar del debido proceso al que se someterán las partes en su fuero.

Sin embargo valoro su creencia en Dios y en Jesucristo, con usted comparto el respeto por el inocente crucificado, pero no comparto llevarlo al superlativo de “más inocente” simplemente porque cuando alguien es inocente, no hay posibilidad de que lo sea “más”, es inocente y eso es suficiente! Mas aun, recuerdo el Evangelio de San Mateo en su Capitulo XII, Jesús pregonaba el respeto a los que no actuaban según la Ley de Dios. También recuerdo en el mismo evangelio, cuando habla del consejo del celibato 19:11 reconoce que no todos son capaces se seguir las máximas sagradas, y me pregunto: Si Jesús se mostró respetuoso de todos ¿Cómo se puede ser un buen cristiano mediante la imposición de mandatos? Podría seguir analizando evangelios, pero estoy seguro que usted los conoce mejor que yo, así que continuare analizando su escrito.

Usted continúa diciendo que no ofende a nadie la Cruz, sin embargo creo que está equivocado, mucha gente cree que con la cruz se mató, se mató en la historia mundial, se mató en la historia argentina, realmente no puedo afirmar que ellos estén en lo cierto, pero sí que es su creencia, y ante tal creencia, seguramente se sentirán ofendidos. Así también le puedo decir que coincido que para la gran mayoría de los argentinos, la cruz es símbolo de piedad, de consuelo y de misericordia, entonces me pregunto ¿No hay más piedad que respetar a los que no creen? ¿No hay más consuelo que creer en ella, que saber que el señor protegerá a todos, y que su omnipresencia está presente aun con los que no creen? ¿No hay más misericordia que el perdón de corazón a quienes creemos equivocados? La presencia de la cruz está en los corazones, en el alma y en la conciencia de cada cristiano, lo debe inspirar a actual con piedad, misericordia y amor.

Señor Rizzi, también concuerdo con usted en que la Cruz genera temor, aunque discrepo con la confianza, porque una persona con temor es una persona sin confianza, y me cuesta entender cómo se puede brindar justicia en un ámbito donde, por sus propias palabras, prima el temor, como defensores y fiscales pueden actuar con libertad de conciencia cuando prima el temor, como el Juez, incorruptible, puede juzgar en temor.

Señor Juez, la Cruz no es incompatible con este mundo en el que se confunde el bien y el mal. Creo que coincidirá conmigo en que Jesús representa el bien, y los que lo condenaron el mal, la Cruz fue una herramienta del mal según los evangelios, la Cruz fue la herramienta del suplicio que ningún ser humano debería pasar. Señor Juez, Cristo no abandona a nadie porque no tenga una Cruz, señor Juez le recuerdo el principal mandamiento San Marcos 12:30 “y así amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas: éste es el mandamiento primero.” Y a continuación dice San Marcos 12:31 “El segundo, semejante al primero, es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento que sea mayor que éstos.” Señor Juez, como cristiano que dice ser, le pido que siga los mandamientos de Jesucristo, que ame con corazón, alma, mente y fuerzas a Dios y al prójimo, ámelos aun cuando crea que están equivocados, aun cuando no quieran ver la herramienta de tortura.

Sin más lo saludo atte.

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47 comentarios para Poder Judicial, neutralidad religiosa y retiro de crucifijos: el debate

  1. sebastian
    26 noviembre 2013, 12: 30 para 12:30

    Sin perjuicio de respetar el ateísmo de las personas en general, realmente la pretensión que se quiten los elementos religiosos de las salas de los Tribunales obedece a un capricho propio de ciertos grupos anti-católicos que se creen que, por revestir tal condición y no creer en un ser supremo, se encuentran intelectualmente por encima de todos los mortales creyentes. No es sopresa que este tipo de cuestionamientos provenga de personajes como Juliano y compañia. Como bien lo resalta el Dr. Rizzi la Argentina es un país mayoritariamente católico que incluso sostiene dicha religión como oficial del estado (Art. 2 CN). Por otro lado, para aquellos que sostienen que dichos simbolos son discriminatorios cabe decir que aquello no es más que una apreciación personal libre de toda prueba que la sustente, acaso la asociación de pensamiento penal aportó alguna prueba concreta de ello?, algún imputado se sintió presionado por tales simbolos? o será que su ciego ateísmo les lleva a sostener esos extremos en aras de lograr el fin propuesto, en definitiva, ¿el fin justifica los medios?…

    • Ezequiel Altamirano
      26 noviembre 2013, 14: 16 para 14:16

      Sebastián: Suena más a fascista que otra cosa tu comentario. Si pudieras hacer una lista negra, seguro que Juliano y compañía estarían en ella y si me conocieras, creo por pura intuición, también me anotarías, de lo contrario yo mismo me apuntaría. Tenemos mucho trabajo por hacer, uno de ellos es cambiar el Preámbulo de la Constitución Argentina «…invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Confederación Argentina». Desde el vamos ya estamos realmente en problemas con la conformación de nuestro estado.No creo que Dios sea fuente de nada, yo creo en las personas, las que nos metemos en problemas y nos hacemos cargo, tratamos de cambiarlo y no desviamos responsabilidades a ningún ser celestial. Apoyo totalmente la iniciativa de neutralidad religiosa. Y no voy a parar hasta cambiar el preámbulo. Otra cosa es que no se trata de que, por que son mayoría religiosa todos debemos ponernos sotana o someternos a la fe cristiana. Basta de fundamentalismos.
      Soy un ciudadano común y activo, incómodo, intensamente incómodo.

      • sebastian
        26 noviembre 2013, 14: 32 para 14:32

        Ezequiel, bajo ningún concepto soy fascista.
        Como vos bien decis, el espiritu del catolicismo emana de la propia constitución, por respeto a ella entiendo improcedentes los planteos del Sr. Juliano (quien lejos se encuentra de merecer mi admiración personal o incluso intelectual)
        Habrá que modificar la Constitución, darle un contenido propio de quienes profesan el ateísmo y ahi sí se podrá admitir el planteo de Juliano.
        Y te aclaro no tengo ninguna lista, ni negra ni blanca…
        saludos

      • 17 diciembre 2013, 22: 58 para 22:58

        Ezequiel Altamirano: voy a hablar por mí, así que no saques ninguna conclusión respecto a Sebastián. No sé si él será fascista, sos vos el que lo califica, pero YO SÍ SOY FASCISTA e intolerante, muy intolerante, sobre todo con mis enemigos. Y por supuesto que tanto Juliano como vos están en mi lista negra. Pero aclaremos las cosas, NO SOY MÁS INTOLERANTE DE LO QUE SON VOS y ÉL. Lamento mucho el papel de Sebastián tratando de dialogar o hacerse entender con gente llena de prejuicios y preconceptos, no menos de los que tenemos los que creemos en lo TRASCENDENTE. Yo soy intolerante, o dogmático por creer en algo para lo cual se requiere FE, pero USTEDES LO SON MÁS, porque son militantes en pro de combatir y destruir el Credo tradicional con el que se fundó nuestra Nación. Ustedes no son nada tolerantes, al igual que los jacobinos que usurparon el poder cuando la Revolución Francesa y concibieron el primer Estado Totalitario de la Edad Moderna, genocida y terrorista que estrenó el exterminio masivo de personas, con 1.000.000 de muertos. Y al imbécil que por ahí abajo dice que el cristianismo mató más gente que nadie, le contesto que el comunismo asesinó 90.000.000 de personas, 30.000.000 tan solo el régimen soviético stalinista. Esa es la izquierda y el marxismo con la que gente como ustedes simpatiza. No me interesa dialogar ni llegar a un entendimiento con ustedes, por la sencilla razón de que son ustedes más intolerantes aún. Sí podría hablar con un judío, un islámico, un hinduísta y tendría muchas cosas y muy interesantes para hablar y entenderme. Nosotros nos moriremos con la esperanza de un mundo mejor, pero ustedes se van a morir y no tienen esperanza de nada. Y eso los enferma y llena de envidia y rabia. Si no creyeran de verdad ni se molestarían en combatir al que sí cree. Por eso no me interesa en el más mínimo entendimiento con ustedes. Porque el enemigo no es judío, no es cristiano, no es islámico. EL ENEMIGO ES ATEO, LIBERAL Y COMUNISTA. Lo único que quiero es que se SAQUEN LA CARETA y DEJEN DE SER CÍNICOS: USTEDES SON LOS AUTÉNTICOS INTOLERANTES.

  2. Ivan
    26 noviembre 2013, 15: 47 para 15:47

    Que triste ver como un juez ignora las voces que opinan distinto a él.
    Que triste ver a una persona que debe impartir justicia siendo parcial y dogmática.
    Que triste ver como un juez usa la fe como argumento en lugar de usar razones.
    Que triste ver a un juez incapaz de ponerse en el lugar de: homosexuales, divorciados, gente de fe no cristiana, no creyentes (ateos, agnósticos, etc)
    Que triste que un juez no entienda que debe proteger a las minorías y no dar privilegios a las mayorías
    Que triste que es ver que en mi país, un intento de separar a la religión del estado sea visto como un «capricho», una «triste misión»

    • Gaspar
      5 enero 2014, 10: 07 para 10:07

      Que triste que Iván no entienda la verdadera razón de la discusión.
      Que triste que haya quienes en su ignorancia sean atrevidos para afirmar lo que desconocen.
      Que triste que exista gente tan confundida y mezcle papas con camotes.

    • MARÍA
      27 febrero 2014, 13: 15 para 13:15

      Qué triste tu comentario Ivan!!!! Sin sustento y profundidad, en ningún momento en el escrito del Juez Rizzi se alude y ni se deduce lo que vos enuncias… Es una lástima, lo tuyo Ivan es un comentario VACÍO DE DIOS, en ningún momento de la vida Dios debe estar ausente de nuestras acciones …
      El Sr. Juez Luis María Rizzi (sólo conociéndolo a través de esta situación) ES UN ORGULLO PARA NUESTRO PAÍS!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. Guillermo Nicora
    26 noviembre 2013, 18: 23 para 18:23

    Lamento, Sebastián, que confundas la cláusula del art. 2 de la CN («El gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano», que es sólo la cláusula por la que los curas se aseguraron parasitar de por vida a los argentinos de todos los credos (o ninguno), con una religión de Estado, que está prohibida por la propia Constitución (que establece la libertad de cultos, leé el art. 14), por los arts. II y III de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, los arts. 2.1 y 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los arts. 1 y 12 de la Convención Americana de Derechos Humanos, los arts. 2.2 y 13.3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, los arts 2.1 y 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el art. 5.d.vii de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (perdón si me olvido de alguno), todos estos instrumentos incorporados a la Constitución Nacional con su misma jerarquía (CN, 75.22). De ninguna forma voy a caer en la tentación de adjetivar tu opinión. Pero fijate que no es aceptable que se la pretendas imponer a nadie. Los que no creemos en tu dios ni en tu religión (y aún los que -como yo- no creemos en ninguna religión ni en ningún dios) no nos creemos por encima de nadie. Y no necesitamos probar el carácter discriminatorio de los símbolos religiosos, ni la mortificación que ellos producen (por ejemplo) a los descendientes de quienes murieron en las manos de la Inquisición, o en todos los que hemos visto cómo la Historia universal no registra ninguna (ninguna) institución que sea responsable de más muertes y más tortura que la iglesia católica. De última, tomalo como una opinión, no importa cuán mayoritaria o no sea.

    • sebastian
      26 noviembre 2013, 21: 47 para 21:47

      Guillermo, yo en ningún momento manifesté falta de respeto alguna hacia los ateos, te recomiendo que vuelvas a leer mis comentarios.
      Por otro lado, no me parece correcto que te refieras a los ministros religiosos como «parasitos» o personas aseguraron parasitar de por vida a los argentinos…
      El art. 2 de la CN es claro y el preambulo tambièn.
      Yo no digo que todos tienen que ser católicos, pero estamos en un pais donde el estado sostiene (asi lo dice la CN) esa religión, luego por supuesto que cualquiera puede profesar libremente su culto.
      Realmente es ofensiva la forma en la que te referis a los ministros religiosos, cuando a la postre dudo que tengas un conocimiento acabado de la Iglesia y su doctrina -sobre todo de su doctrina social-
      Y claro que necesitan probar el carácter discriminatorio!!, reitero no obstante la libertad de culto que esta consagrada y bien remarcas, el estado sostiene dicha religión y si no les gusta o no lo estiman correcto habrà que tratarlo en una eventual reforma de la CN
      Respeto la diversidad de cultos, incluso respeto a la gente atea, respeto la opiniòn que vertiste aquì, pero no la comparto y mucho menos la forma en la que te referis a los ministros religiosos
      Saludos

      • 8 enero 2014, 10: 45 para 10:45

        Estimado Sebastián: me gustaría hacer algunas breves aclaraciones.

        1. Para estar de acuerdo de la campaña, las creencias religiosas son irrelevantes. No se trata de una guerra santa. Se trata de una discusión de la relación entre Iglesia y Estado.

        2. La presencia del crucifijo sí puede despertar temor de imparcialidad. Pensá en un caso donde se discute, por ej., la constitucionalidad del matrimonio igualitario, o en un caso de aborto.

        3. Muchas personas que se oponen a lo solicitado por la ADC y APP asumen que quienes realizan y apoyan la campaña son ateos. No sé de donde surge tal creencia. Más allá de los comentarios aquí escritos, no se trata de discutir la existencia de Dios, se trata de la separación entre Iglesia y Estado.

        Lo curioso es que prácticamente todas las opiniones en contra de la campaña invocan la existencia de Cristo y de Dios, como también el supuesto carácter mayoritario del catolicismo. Esas discusiones resultan absolutamente irrelevantes para cuestionar o apoyar esta campaña. APP y ADC no niegan la existencia de nadie. Tampoco han utilizado porcentajes para fundar su solicitud.

        Cordiales saludos,

        AB

        • sebastian
          8 enero 2014, 11: 14 para 11:14

          Estimado Dr. Bovino: aprecio su comentario. el tema que aquí tratamos sin lugar a dudas resulta bastante complejo y se entremezclan cuestiones jurídicas/personales/religiosas.
          Reafirmo que si fuera titular de un juzgado (no lo soy) no solo tendría una cruz sino que rechazaría toda pretensión de sacarla, sin embargo -como ya dije también- respeto la postura de los no creyentes.
          es interesante, como reflexión, su comentario del numeral 2, sin embargo creo que la profesionalidad con la que debe obrar un magistrado le veda mezclar sus opiniones personales con la solución legal del caso, y en caso que crea que no podrá hacerlo tiene el deber de excusarse por la violencia moral que le ocasionará el caso. en el fondo pasa (me parece) por la persona del magistrado porque claro que esta mal que un juez juzgue según su convicción y no conforme a la ley.
          De todas formas, entiendo, que cada uno seguirá sosteniendo su postura, el creyente y el no.
          Pese a ello, resalto que el debate aqui llevado adelante ha sido enriquecedor para ambas partes.
          saludos Dr. Bovino

          • 8 enero 2014, 11: 38 para 11:38

            Estimado Sebastián:

            Aclaro que no soy doctor y preferiría que me tutearas. Como bien decís en tu respuesta, los casos por mí planteados «en el fondo pasa (me parece) por la persona del magistrado porque claro que está mal que un juez juzgue según su convicción y no conforme a la ley».

            Y ese es, precisamente, el gran problema. Le estariamos pidiendo a una de las partes un acto de fe sobre la posible imparcialidad del juez. En este punto, la sola presencia de un temor de parcialidad fundado basta para exigir el apartamiento del juez. Y ello se puede exigir sin importar si el juez ha sido o será parcial. Esta solicitud no habla de las cualidades personales del juez.

            Cuando se trata del principio de imparcialidad, al contrario de lo que dicta la práctica, debe primar la opinión de la parte antes que de la del juez cuyo apartamiento se solicita. Y ello porque, entre otras razones, esa garantía protege a las partes y no a los jueces y, por lo demás, siempre existe el peligro de que las variables que pueden generar parcialidad actuén de manera inconciente.

            Y, repito, no se debe calificar este debate como una discusión entre creyentes y no creyentes. De hecho, yo no he manifestado en ningún momento mis creencias religiosas. Saludos y gracias por tu respuesta,

            AB

  4. Eduardo B. M. Allegri
    28 noviembre 2013, 11: 55 para 11:55

    En relación con la cuestión de los crucifijos en los tribunales, copio, por si fuera de interés, las consideraciones que envié a la ADC y a Pensamiento penal.

    Estimados señores,

    Hasta donde veo, hay muchas razones para mantener la cruz en los tribunales y algunas podrían no ser buenas. Pero resulta que algunas sí.

    En cambio, no veo ninguna buena razón para quitar la cruz, salvo una, que es precisamente la que entiendo no se han atrevido a esgrimir.

    Si Cristo es Dios, tiene que estar allí. O donde sea.

    Si no lo es, a quien habría que mirar con recelo es al propio Cristo, más que al símbolo; y, por consecuencia, también al cristianismo, que profesa la fe en las palabras de Cristo, que se dijo Dios. Yo no sería tan tímido o tan hipócrita. Si lo que quiero decir es que Cristo no es quien dice ser, o que Dios no existe, lo diría sin tanta finta y sin cobardía.
    El cristianismo es la única actitud religiosa que sigue a uno que dijo de sí que era Dios. No un enviado o elegido o profeta. Dios mismo. Y el cristiano cree eso. De modo que, ante eso, y como se ha dicho tantas veces, o el fundador del cristianismo estaba loco o era un fabulador o era un estafador.
    O era Dios.

    Si Cristo era un perverso o un desquiciado, no sería de extrañar que su obra tuviera en sus genes algo de su fundador. Raro que salga algo bueno de una mala semilla. Entonces habría que ponerse muy firme con esa patraña.
    Si Cristo es Dios, entonces él y los símbolos que lo muestran y representan tienen que estar en cualquiera y todas partes y no se entiende en ese caso por qué no habría de ser así. Si Cristo es Dios y fundó una iglesia y a lo largo de los siglos algunos que la integraron se portaron mal o muy mal, no es a él al que hay que acusar, ni a su obra, sino a aquellos que la tergiversan o malinterpretan o la dilapidan.
    Pero aun eso no alcanzaría para pretender quitar la cruz, se entiende. Porque si el que está en la cruz es Dios y Dios es bueno, ¿por qué quitarlo de en medio?
    Tal vez, efectivamente, quienes proponen quitar la cruz quieran decir que Cristo no es Dios, y eso tal vez más específicamente porque Dios no existe. Pero, aun siendo así, ellos mismos, los que niegan que lo sea y que Dios exista, saben que no tienen modo de probarlo y no sería muy honesto hacer pasar como indubitable algo que no lo es. De modo que querer sacar la cruz con ese argumento no sería muy honesto.
    Si Cristo es Dios, y Dios existe, tiene sobrado derecho a estar en cualquier parte del universo creado por él. Porque al ser Dios todo tiene su origen en Él y le pertenece.
    Negarle ese derecho sería faltar a una obligación.

    Pero, ¿acaso Cristo es Dios? ¿Acaso Dios existe? Otra vez: si eso es lo que hay que discutir, discutamos eso.
    Por lo demás, si Cristo no es Dios -o si directamente Dios no existe-, habrá que mirar bien alrededor. Porque resulta que buena parte del ordenamiento jurídico histórico de la nación y hasta de los actos institucionales -no solamente atañe esto a los tribunales-, están acompañados tantas veces de unos gestos, de unos ritos y palabras, de unos juramentos y solemnidades, tan impugnables y vituperables como la cruz de los tribunales, si no más. Y sería deber de los celosos iconoclastas ir por la abolición y destierro de esos tantos otros signos de cristianismo y fe religiosa. Y hasta de cualquier manifestación pública de tales creencias. Y hasta de la creencia misma, si llegara el caso de que su falsedad es dañina, porque semejante falsedad difícilmente sería inocua.
    Así las cosas, ¿qué tanta fuente de toda razón y justicia? ¿Qué tanto jurar sobre los santos evangelios? ¿Qué tanto que Dios y la Patria demanden qué? ¿Qué tanto Te Deum? ¿Qué tanta bendición de instalaciones? ¿Qué tanto capellán de hospital? ¿Qué tanta Virgen de Luján en comisarías y estaciones de tren? ¿Qué tanto sostenimiento, al fin, de un culto fundado por un patán, un loco, un mistificador mitómano y narcisista?
    Estimados señores, si quieren discutir si Cristo es Dios o si Dios existe, hagan eso y no otra cosa. Atrévanse y háganlo sin pusilanimidad y sin subterfugios y amañamientos sinuosos. Si quieren borrar a Cristo de la faz del mundo, y a Dios con él, intenten eso. No se queden cortos: vayan por todo.
    Los cristianos, sin petulancia alguna, estamos obligados en conciencia a hacerlo así, del mismo modo, pero a la inversa. Porque, en realidad, los cristianos no podemos querer y defender honestamente la presencia de un crucifijo -y de Cristo- en cualquier parte, sino por una razón: Cristo es Dios. Y como es Dios y todo es de Dios, todo es suyo y tiene derecho a estar en este mundo, privada y públicamente. Y sería difícil sostener, en ese caso, que el dueño de casa no tiene que estar en su casa. Es lo que creemos los cristianos y, mansa o alocadamente, es lo que nos mueve.
    Pero si Cristo no es Dios, y si Dios mismo no existe, esa misma es la única razón para quitarlo de los tribunales y del mundo entero. Pero esa razón no la han usado ustedes.
    Pero si Cristo es Dios, y Dios existe, y se deciden a negarlo derechamente, ya no estarán ustedes discutiendo con jueces o abogados o fiscales, ni con sacerdotes, ni fieles, ni acólitos, sean buenos o malos cristianos.

    Atentamente,

    Eduardo Blas María Allegri
    DNI 13.491.768

  5. Nicolás
    28 noviembre 2013, 12: 24 para 12:24

    Queridos Ateos (y responsable de la página) ¿por qué no suben y contestan la respuesta de Javier Anzoátegui? ¿Mala Fe? ¿típica manipulación mediática?
    Estimado Nicoria, sería muy larga la refutación de sus argumentos, aunque fácil. Pero como el dogmático es Ud. y no está dispuesto a una verdadera disputatio, sería estéril. Para muestra baste un botón: Si no entiende el postulado que le presenta su interlocutor, mal puede refutarlo y el resultado es que agarra para el lado de los tomates. Me refiero al temor de Dios, que Ud. equipara al miedo humano, lo que está en las antípodas del significado del temor de Dios. Le daré una pista, el verdadero significado es la reverencia filial figurada imperfectamente en la relación del hijo con el padre. Pero supongo que Ud. ya ha adherido irrevocablemente a la ideología que niega toda figura paterna, y así ha negado la realidad, renunciando a la búsqueda de la verdad, que, como dice J. H. Newman «se esconde de quienes no la buscan».
    Como verá, la discusión no es posible por causa de su enajenación, su dogmatismo y «ideologismo».
    Y sí, es dogmatismo afirmar como única verdad que no existe Dios. Es ideología negarse a aprehender la realidad. De lo cual resulta la alienación de la relidad verdadera.
    Afectusoamente.

    • webadmin
      28 noviembre 2013, 12: 26 para 12:26

      Todos los comentarios que llegaron han sido publicados.

  6. Sixto Mihura
    28 noviembre 2013, 12: 53 para 12:53

    Poco y nada es lo que se puede agregar a la respuesta del Dr. Rizzi, y a algunos de los comentarios (por caso, el de Nicolás y el de Eduardo), por lo que limito mi intervención a expresar mi adhesión, admiración y agradecimiento a la respuesta del juez Rizzi.
    Sixto Mihura.

  7. 28 noviembre 2013, 15: 04 para 15:04

    Estimado Guillermo Nicora:

    Estuvo muy bueno eso de: «tengo por su fe religiosa un respeto que espero también tenga usted por mi ateísmo»

    pero mejor fue el remate «Llévese por favor la cruz a su casa y póngala donde le quepa»

    Dale Nicora, contáte otro

  8. ovejero
    28 noviembre 2013, 15: 58 para 15:58

    Yo no entiendo al ateo
    que aunque dice : “yo no creo”
    le molesta el crucifijo
    a él entonces dirijo
    estos versos mal cantaos
    a ver si aprende en el verisao
    cuantos pares son tres botas
    porque no entiende ni jota
    de la fe y de sus cuestiones
    van pa usté estas relaciones.

    Así como le decía
    en su carta el magistrado
    allí esta crucuficado
    alguien que tuvo su juicio
    y recordarlo no es vicio
    pues el juico no fue justo
    no es una cuestión de gustos
    sino equidad para juzgar
    nunca lo se deben de olvidar
    los jueces que sean justos.

    No importa si usted no cree
    da lo mismo que un florero
    que el colgado del madero
    por razón de una injusticia
    pero usted, solo se envicia
    destilando gran veneno
    pare un poco, pise el freno
    y revise la noticia.

    Si hay libertad de culto
    que cada cual cuelgue el suyo
    es verdad de perogrullo
    que la curz alguien ofende
    es Amor lo que pretende
    desmostrar en su despacho
    el usía que a lo macho
    defendió su religión
    abra usted su corazón
    y verá no es mamarracho.

    No es cuestión de propaganda
    como piensa el Señor Fiscal
    es una cuestión central
    el Amor de Jesucristo
    que como antes, nunca visto
    perdonó a sus asesinos
    convirtió su sangre en vino
    y redimió a la humanidá
    crea o no, eso es verdá
    para eso fue que vino.

    Era el tiempo e´ los romanos
    creaodres del derecho
    y en un juicio contrahecho
    compraron a los testigos
    a los jueces, ni les digo
    lo juzgaron sin defensa
    inventando sus ofensas,
    sin habeas corpus, ni ritual
    en un proceso sin igual
    y para deleite de la prensa.

    y pa terminar esta payada
    y no aburrir al paisanaje
    recomiendo al personaje
    que la próxima que vea
    a un barbudo en un madero
    sienta que el Dios verdadero
    desde allí lo esta amando
    que lo sigue perdonando
    sin pensar en su postura
    por más que en su testa dura
    Usted lo siga negando.

    Pero no quiero Olvidar
    de honrar a su señoría
    quien ha demostrado hombría
    en su carta de respuesta
    y que siempre sea esta
    voluntad de un hombre justo
    la que guie sus sentencias
    porque esa es la herencia
    del más Justo, de los Justos.!!

  9. 28 noviembre 2013, 18: 40 para 18:40

    Del prólogo de la gran obra de Chesterton, «La esfera y la cruz»:

    “Conocí a un hombre como tú; él también odiaba al crucifijo: lo eliminó de su casa, del cuello de su mujer, hasta de los cuadros; decía que era feo, que era un símbolo de barbarie, que era contrario al gozo y a la vida. Pero su furia llegó más lejos todavía: un día trepó al campanario de una iglesia, arrancó la cruz y la arrojó desde lo alto. Este odio acabó transformándose primero en delirio y después en locura furiosa.

    Una tarde de verano se detuvo ante una larguísima empalizada; no brillaba ninguna luz, no se movía ni una hoja. Pero el tipo creyó ver la larga empalizada transformada en un ejército de cruces, unidas entre sí colina arriba y valle abajo. Entonces, blandiendo su bastón, arremetió contra la empalizada, como contra un batallón enemigo. A lo largo de todo el camino fue destrozando y arrancando los palos que encontraba a su paso. Odiaba la cruz, y cada palo era para él una cruz. Al llegar a casa seguía viendo cruces por todas partes, pateó los muebles, los prendió fuego, y a la mañana siguiente lo encontraron muerto en el río.”

    Lucifer lo contemplaba mordiéndose los labios, y luego le pregunta: “¿Acaso no has inventado esa historia?” “Sí―respondió Miguel―acabo de inventarla; pero expresa muy bien lo que estáis haciendo tú y tus amigos incrédulos. Comenzáis por despedazar la cruz y termináis por destruir el mundo.»

  10. Nichan Eduardo Guiridlian
    28 noviembre 2013, 19: 44 para 19:44

    Estimado Dr. Nicora,

    Fui alumno suyo, y lo recuerdo en clase. A pesar de que trabajo en el fuero civil y comercial desde hace 10 años, tengo que reconocer que Procesal Penal y en la Práctica Penal han sido de las materias que con más gusto he cursado. Eso en gran parte fue gracias a Ud. y los integrantes de su cátedra. Aprendí mucho, porque me «hicieron gustar» del Proceso Penal.

    Pero como Ud. recordará soy católico. También soy argentino, y también soy empleado del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires. Soy hijo de la Iglesia, por el bautismo. Ella es mi Madre ( Ud. es libre de pensar de ella lo que quiera…). Como hijo soy, en mi fuero íntimo, siempre estará primero mi Madre , antes que la Nación, antes que el Poder Judicial…

    Es algo normal, y nadie se extraña de eso, que sobre el escritorio o en el lugar de trabajo, las personas tengan fotografías y recuerdos de sus seres queridos. En mi caso, sobre mi escritorio hay algún que otro recuerdo de algún familiar y amigo, un Crucifijo y una imagen de la Virgen.

    Estas imágenes religiosas, me son de gran ayuda, pues son para mí, la razón última de mis acciones. Al mirarlas, mientras trabajo, me recuerdan que tengo un compromiso en todo lo que hago, pues tiene que estar ordenado a la Gloria de Dios, y bien de mi prójimo. En ese crucifijo están todos esos justiciables, que esperan una sentencia. Una sentencia justa, esa que no tuvo para sí el que cuelga de la cruz sobre mi escritorio. La imagen de la Virgen, que tengo, junto a la cruz me recuerda a todos los que sufren las consecuencias de la omisión de los que se desentienden de sus deberes, y prefieren ir en contra de sus principios y sentido de equidad, como hizo Pilatos, al condenar a un inocente. En esa imagen de la Virgen veo reflejada a tantas madres y familiares que no han tenido el consuelo, que el Poner Judicial podía llegar a darles, frente a sus grandes sufrimientos.

    Es por eso que tengo mi crucifijo sobre el escritorio. Me gusta sobre el escritorio, lo quiero allí y lo voy a dejar allí. Para el que no tiene fe, nada significa, por lo que no creo que pueda afectarlo en nada. Y si le afecta…que mire para otro lado, como hacemos el resto de los mortales cuando vemos tantas cosas que no nos gustan. Es parte de vivir en democracia, ser tolerantes.

    Un cordial saludo. Gracias por hacerme gustar el Derecho Penal.

    Nichán

  11. La Respuesta de otro Juez
    29 noviembre 2013, 11: 52 para 11:52

    Buenos Aires, noviembre 26 de 2013.

    Estimados señores de la “Asociación por los Derechos
    Civiles” y de la “Asociación Pensamiento Penal”.-

    Esta es mi respuesta a vuestro escrito del mes de septiembre de 2013, mediante el cual requieren el retiro de las imágenes religiosas de los tribunales. Como es la única de tal carácter que suele presidir las salas y los despachos judiciales, entiendo que el pedido está enderezado a la supresión de la imagen del Crucificado. Ciertamente, la estatua de la diosa Justicia ubicada en el hall de entrada del Palacio de Tribunales no incomoda a nadie, tal vez porque la religión de la antigua Grecia ha muerto definitivamente.
    Las consideraciones que siguen son hechas sin perjuicio de entender que la decisión acerca de este asunto no es competencia de un Tribunal en particular, y ni siquiera de la Corte Suprema de Justicia de la Nación como cabeza del Poder Judicial. A mi juicio es claro que, más allá de las previsiones normativas vigentes y sobre las que hablaré, la forma y grado de vinculación entre el Estado y la religión mayoritaria de la Nación debe responder a una política general, expresada por medio de una ley. Esto evitará que se suscite la percepción de que se trata de una resolución que ha tomado la corporación de los jueces cuando, al afectar a todos, debería ser adoptada en forma democrática. Además, neutralizará la posibilidad de que los distintos poderes estatales emitan disposiciones contradictorias sobre el mismo tema y sobre otros que están íntimamente vinculados a él. De lo contrario, podría darse la paradoja, por ejemplo, de un Poder Judicial militantemente ateo y un Poder Ejecutivo cuasi-confesional, según el gusto o la modalidad de quienes circunstancialmente tengan a su cargo dichos estamentos. Como se puede advertir con facilidad, esto provocaría una justificada confusión en la ciudadanía.
    Aclarado esto, diré que encuentro varias razones, vinculadas a la costumbre, la ley y la realidad social de nuestro país, que explican la presencia de los crucifijos en las salas de los tribunales. Si bien no hay norma legal ni reglamentaria que lo disponga, esta tradición -que la Argentina heredó de España- se ha mantenido inalterable desde el primer gobierno patrio y, puntualmente, desde el establecimiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 1863, es decir, hace exactamente 150 años.
    Nuestro pueblo nació católico y sigue ligado a Cristo de una manera entrañable. La referencia que se impone en la actualidad es que el Papa –igual que Dios, dirá alguno- es argentino. Más allá de esto, que es circunstancial, resulta innegable que toda nuestra Patria está atravesada por la presencia de Cristo, su Madre y sus seguidores. El símbolo que ustedes piden que se retire de los tribunales designa nada menos que a una provincia; el nombre de otra recuerda la Fe de nuestro pueblo; la capital de la Nación responde a una advocación de la madre del Salvador; ciudades, pueblos, barrios, parajes, lagos, ríos, montañas, tormentas: por más que uno quiera escapar, en el rincón más lejano del territorio nacional el recuerdo del Galileo surge insistente.
    Aun cuando la mayoría de los católicos no practica la religión asiduamente, la tasa de bautismos en nuestro país es del 88 %. Las demostraciones populares de Fe siguen siendo multitudinarias. Sólo este año han peregrinado a Luján más de un millón y medio de personas; trescientas mil asistieron a la beatificación del Cura Brochero en Córdoba y seiscientas mil concurrieron a la Fiesta del Milagro en Salta. Muchos feriados nacionales obedecen a fiestas de precepto de la Iglesia Católica. Baste mencionar por todos el de Semana Santa, que conmemora, precisamente, la Muerte en cruz de Cristo y su Resurrección.
    En el plano normativo, la tradición de la que vengo hablando se ha puesto de manifiesto en forma explícita, primeramente, en la Constitución Nacional, que obliga al Gobierno Federal al sostenimiento del culto católico apostólico romano (art. 2). Ustedes pretenden que allí se prevé sólo un apoyo de carácter económico, pero no es esa la opinión del propio Alberdi, que afirmó que no era posible hablar de sostenimiento del culto “sin hablar de adopción, como si el Estado pudiera tomar a su cargo el mantenimiento que no fuera el suyo”. En última instancia, es claro que la norma evidencia la posición de privilegio que el Estado Nacional reconoce al catolicismo. Esto ha sido expresado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación justamente en los cuatro precedentes que han sido mencionados en vuestra presentación. A modo de ejemplo, en la sentencia del caso “Correa” (Fallos 53:188) la Corte afirmó que era “innegable la preeminencia consignada en la Constitución Nacional en favor del culto católico, apostólico, romano”.
    Lo que dicen la Constitución, su mentor y las sentencias judiciales también surge de numerosas normas legales. El art. 14, inc. 1°, del Código Civil dispone, verbigracia, que las leyes extranjeras no serán válidas en el país “Cuando su aplicación se oponga al derecho público o criminal de la República, a la religión del Estado, a la tolerancia de cultos o a la moral y las buenas costumbres”. Y en la nota a este artículo el codificador aclara que se refiere a “Leyes, por ejemplo, en odio al culto católico, o que permiten matrimonios que la Iglesia Católica condena”. El art. 33 del mismo código, ratificando la preeminencia de la que hablaba, establece que la Iglesia Católica es, a la par del Estado Nacional, de las provincias y de los municipios, una persona jurídica de carácter público. Se trata de un status que la ley argentina no ha otorgado a ninguna otra institución ni culto admitido.
    Ante este panorama, parece claro que deberían existir muy buenas razones para modificar una costumbre que ha atravesado, no ya el paso de los años, sino el de los siglos. En vuestra presentación se han señalado algunos argumentos en ese sentido. Si no he interpretado mal, el razonamiento alude fundamentalmente al peligro de que la presencia de la cruz genere o fomente alguna clase de discriminación contra los no cristianos.
    Vale aclarar preliminarmente que el hecho de que en una sala de audiencias haya colgado un crucifijo no significa que los jueces sean cristianos, del mismo modo que el hecho de que la cruz sea quitada no garantiza que los jueces católicos no vayan a tratar injustamente a los no cristianos. Para evitar la discriminación y la parcialidad –de magistrados católicos o no católicos- la ley prevé remedios sumamente prácticos y eficaces.
    Sin perjuicio de esto, me permito señalar que hace treinta años trabajo en el Poder Judicial de la Nación y jamás he sabido de un juez católico que hiciera acepción de personas por razones religiosas. Más allá de mi experiencia personal, lo importante es que, precisamente, nuestra Fe –y la moral en ella fundada- prohíbe cualquier clase de tratamiento desigual que contradiga la virtud de la Justicia. De manera que lo que se presenta como una falencia –el ser explícitos seguidores de Cristo- en realidad es una ventaja para los ciudadanos, porque los jueces católicos no sólo nos sabemos sujetos a las leyes humanas, sino también a las leyes divinas.
    Casi como un obiter, pero vinculado al tema que vengo tratando, creo pertinente observar que en vuestro escrito se cita jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del año 2003, pese a que, como es sabido, sobre esta cuestión puntual se ha dictado un fallo más reciente. Se trata del caso “Lautsi contra Italia”, del 18 de marzo de 2011. Allí el referido Tribunal Europeo sostuvo que la imposición normativa de la presencia de crucifijos en las aulas de los centros docentes públicos, si bien implicaba conferir a la religión mayoritaria de un país una visibilidad preponderante en el ámbito escolar, era una medida que no violentaba ninguna disposición de la Convención Europea de Derechos Humanos.
    Puede que uno tenga infinidad de reparos y prevenciones contra la Iglesia católica, y muchos de ellos quizás estén justificados, porque la Iglesia está compuesta mayoritariamente por hombres pecadores. Pero en verdad no se trata aquí de la Iglesia y de su relación con el Estado, sino exclusivamente de la persona de Cristo. En otras palabras, se trata de establecer si es admisible que el Estado argentino, en cuanto tal, tenga a Cristo por modelo o ejemplo. Esto ha sido así, como hemos visto, desde los orígenes de la Patria, y no debería ser tomado a mal por nadie que mire el asunto con objetividad. Quizás haya algunos que piensan que la Muerte en cruz de Jesucristo y su Resurrección nos son hechos reales, sino sólo un mito. Aún en ese caso, fuerza es admitir que se trataría de un mito no sólo bello, sino sumamente aleccionador. En la peor de las hipótesis, sería un mito absolutamente inocuo.
    Digo que es aleccionador, porque la cruz pone ante los ojos de los jueces -durante el juicio y antes de dictar sentencia- la imagen paradigmática del condenado inocente; y porque, además, coloca frente a los acusados a quien sufrió la injusticia en grado sumo y triunfó sobre ella. Afirmo que, en último caso, sería inocuo, porque no se advierte que la presencia de la cruz en los lugares públicos pueda dañar a nadie. Ciertamente, no ofenderá a los cristianos, que la adoramos; no debería perturbar a los judíos, porque el Crucificado es, a fin de cuentas, de los suyos; no a los musulmanes, toda vez que Cristo es para ellos un gran profeta; tampoco a los agnósticos, pues sería extraño que alguien considerara pernicioso el ejemplo de un hombre justo, condenado a muerte por la espuria alianza del poder político y el poder religioso de la época, acusado de crímenes tales como predicar el amor al prójimo y a los enemigos, resucitar muertos, dar la vista a los ciegos, curar a leprosos y paralíticos, privilegiar a los pobres y excluidos, denunciar la hipocresía de los gobernantes, proclamar que sólo la verdad nos hace libres, exaltar la humildad, salvar a una mujer de la lapidación y exhortar a que perdonemos a los que nos ofenden.
    Observo, sin embargo, que el interés en suprimir de los tribunales la imagen del Crucificado y no la de la diosa Justicia, pareciera poner de manifiesto la convicción de que sólo la última es una figura mitológica.
    Les pido disculpas por una respuesta que debió ser menos extensa y los saludo con atención.

    JAVIER ANZOÁTEGUI
    Juez del Tribunal Oral
    en lo Criminal N° 23

  12. Carmen Irigoin de Basombrío
    29 noviembre 2013, 21: 45 para 21:45

    Feicitaciones por su fidelidad a la Cruz

  13. jorge
    29 noviembre 2013, 22: 23 para 22:23

    No les parece una reverenda estupidez propia de fachos ateos y fachos pseudocatólicos esta discusión?

    Lo de «pseudocatólicos» no es gratuito, no se puede pertenecer a la Santa Madre iglesia y adorar un «todo» de naturaleza humana. Es un falso ídolo…

    Los símbolos religiosos en lugares comunes, salvo que tengan un valor artístico o histórico, no deben exibirse puesto que son ámbitos neutrales.

    Su prohibición en los despachos, sería limitar privar de un momento de reflexión o recogimiento necesario cuando se debe ser más templado y serio.

    Nícora, usted es un grosero… su «donde le quepa» no vale un byte.

    Hail Nicora!!!

    A los de pensamiento penal, miren es momento que decidan si están con los DDHH o con una postura para facturar mediante los DDHH, la shoah comenzó negando el plano religioso de una serie de personas, y dando un martillazo en una cruz por antojo de marketing pseudogermano, y Franco fusilando curas que tenían devoción por Dios a travez del hombre…

    Para América los Angelelli, Romero, Hélder Câmara, han hecho más por el hombre que las pretensas «asepcias religiosas» y «ateísmos» pseudoprogresista» pintado de «neutralidad religiosa».

    Sí, están los «otros», los que nos averguenzan, pero tenemos conciencia de que son nuestra mala compañia o son el mounstro que debemos evitar de ser.

    Esta última es aceptar al otro, tolerancia como enseñara Kant, el padre del occidente moderno.

    Viviremos en tiempos de ecumenismo o moriremos en la oscuridad de la inhumanidad.

  14. Diego
    30 noviembre 2013, 1: 51 para 1:51

    – ¡Y qué! Ése hombre era un ángel -dijo Mac Ian.

    – No sabía yo que fuesen tan triste cosa -respondió Turnbull.

    – Sabemos que los diablos citan a veces la Escritura y falsifican el bien -replicó el místico-. ¿Por qué los ángeles no han de mostrarnos alguna vez el negro abismo en cuyo borde estamos? Si ese hombre no hubiese intentado contenernos… yo acaso… acaso me hubiese contenido.

    – Ya entiendo lo que usted dice -contestó Turnbull ásperamente.

    – Pero ese hombre vino -prorrumpió Mac Ian- y mi alma me dijo: abandona el combate, y te convertirás en algo como Eso. Abandona juramentos y dogmas, y los principios sólidos, y te irás pareciendo a Eso. Aprenderás también una filosofía turbia y falsa. Te aficionarás a esa ciénaga de moral cobarde y rastrera, y vendrás a pensar que un golpe es malo porque hace daño, no porque humilla. Vendrás a pensar que dar muerte es malo porque es violento, no porque es injusto. ¡Oh blasfemo del bien, hace unas horas creí que le amaba a usted! Pero ahora ya no hay que temer por mí. He oído la palabra amor pronunciada con su entonación, y sé exactamente lo que significa. ¡En guardia!

    Las espadas se buscaron y se oyó el ludir formidable, animado del odio y la energía antiguos; y se atacaron una vez y otra. De nuevo, el corazón de cada uno vino a ser el imán que atraía a una espada loca…

    ——————————-

    De nuevo «The ball and the Cross» de Chesterton, ahora dedicado a Jorge.

  15. Tu Sam
    30 noviembre 2013, 10: 22 para 10:22

    Pensamiento Penal…ni pensamiento ni penal. Muchachos, dediquense a cazar cacos en la calle Florida y dejen las Cruces en paz, que ya en su lecho de muerte, temerosos del juicio, van a pedir besar esa cruz bendita, como hicieron el mismísimo Voltaire,o el más vernáculo, con perdón del apellido, Sarmiento.

  16. Monica Perez
    30 noviembre 2013, 12: 48 para 12:48

    Algunas consideraciones 1. Muchos cristianos no pertenecemos a la iglesia católica y como dignos hijos de la reforma clamamos a voz en cuello, SEPARACION DE IGLESIA Y ESTADO. Cualquiera que de ellas sea, tanto la vertiente llamada cristiana como de cualquier otra religion, islam, budismo, hinduísmo etc. 2. El Estado debe ser laico, en su educación, legislación y administracion de justicia. 3. Que yo crea que ciertas leyes y disposiciones legales atentan o violan flagrantemente lo dispuesto por la Biblia, para mí palabra de D.os, no obliga al Estado a hacerme caso como tampoco a obligarme a aceptar lo que contra mis valores vaya siempre y cuando no dañe a nadie, y por supuesto no quiero que las disposiciones estatales me dañen a mí. 3. No debe haber crucifijos, virgenes, santos, estrellas de David, versiculos del Corán, en lugares de libre circulacion de todos, sea juzgados, hospitales, escuelas, estaciones de micros o trenes, etc. etc., si se quiere brindar capellania debería haber representantes de las religiones mayoritarias, curas, pastores, rabinos, imanes, etc. . 4. Ninguna religion ni sus sacerdotes o pastores deben ser mantenidos por el Estado, hay que aplicar como en Alemania que en la declaracion anual de impuestos se marca a que religion va a aportar o a ninguna, no debe darse subsidios de ningun tipo. En el caso de las escuelas religiosas debe seguir la normativa de todas las escuelas privadas con aporte estatal. De todas maneras deberian ser rechazados por las iglesias evangelicas y protestantes 5. No estoy de acuerdo con se le haya dado a las iglesias evangelicas subsidios estatales, no importa a titulo de que, las iglesias deberian haberlos rechazado. 6. Distinta es la posicion personal, si quiere el funcionario o magistrado tener una cruz o crucifijo, Biblia, Coran, Menorá o nada en su despacho o escritorio no se le debe impedir, ya que prefiero saber en qué cree quien trato, en todo caso los ateos cuelguen el codigo de ética al que se ajustan. 7 Creen una capilla interconfesional donde vayan aquellos que buscan un lugar especial para encontrar consuelo del cielo. Y los que no buscan consuelo en el cielo, no estan obligados a entrar. 8. Quiten si quieren los simbolos religiosos de los ambitos comunes pero no pueden obligar a que se quiten de los ámbitos personales, sino va a prohibir que quienes trabajen en el Poder Judicial no puedan llevar un crucifijo, una medalla, el simbolo del pez, colgando del cuello, porque va a herir a los no creyentes. 9. Quiero un Estado laico pero deseo que los miembros del Estado se ajusten a altas normas de moralidad 10. Para finalizar les transcribo un parrafo del escritor español Pepe Rodriguez, dice él: «Si nos paramos a pensar, nos daremos cuenta de que no sólo tenemos una estructura mental católica para ser creyentes sino que tambien la tenemos para ser ateos; para negar a Dios y la religión sólo podemos hacerlo desde aquella plataforma que nos lo hizo conocer; por eso un ateo en nuestro entorno cultural (España) es, básicamente, un ateo católico. … Los mecanismos báaicos de nuestra culpabilidad existencial son un dramatico fruto de la formación católica (heredera, en este aspecto, de la dinámica psicológica judeocristiana)». No crean, los ateos, Pensamiento Penal, Asociaciones Derechos Civiles que por sacar un crucifijo extraen del alma, pensamiento y ser de sí mismos la impronta religiosa, en este caso católica, que les hizo conocer a D.os (sin entrar en detalles cómo), además como dice el juez ANZOÁTEGUI que hacemos con la «diosa» Justicia, acaso no es un simbolo religioso? y por qué no molesta? No les molesta porque son ateos catolicos o cristianos. 11. He intentado mantener el mensaje lo más «neutral» que pude, espero se haya entendido. Gracias

    • jorge
      1 diciembre 2013, 1: 48 para 1:48

      «7 Creen una capilla interconfesional donde vayan aquellos que buscan un lugar especial para encontrar consuelo del cielo. Y los que no buscan consuelo en el cielo, no estan obligados a entrar.»

      Es buena idea… Pero, sería suficiente con que no molesten con la cruz del despacho.

  17. 30 noviembre 2013, 13: 28 para 13:28

    En un país donde los grupos, partidos, runflas y logias de todo tipo hacen un enorme esfuerzo por deshacerlo todo, testimonios como los de los jueces Rizzi y Anzoátegui (y varios de los que aquí han comentado) permiten pensar que aún es posible no sólo sufrir, sino también trabajar y actuar de manera positiva por el bien de nuestros compatriotas. Mi sincero agradecimiento a todos ellos

  18. Un argentino
    30 noviembre 2013, 15: 26 para 15:26

    Este país fue fundado por católicos, dos tercios de los firmantes de la Declaración de Independencia fueron sacerdotes. Nosotros somos los argentinos, y si ustedes quisieron apartarse de las tradiciones no tienen por qué imponer su traición sobre nosotros.

    • 22 abril 2014, 9: 45 para 9:45

      Estimado Sr. Anzoátegui:

      El hecho que haya tradiciones que sobrevivan el paso del tiempo no dice nada de sobre las bondadnes de tales tradiciones —no estoy hablando de religión, sino de la tradición de los crucifijos en los despachos del Estado—. No sé por qué parecen ver al enemigo cuando mencionan a personas que no están de acuerdo con esos simbolos religiosos en los tribunales.

      Y creo que el punto central está en dos de sus frases. La primera de ellas dice:

      «Pero en verdad no se trata aquí de la Iglesia y de su relación con el Estado, sino exclusivamente de la persona de Cristo. En otras palabras, se trata de establecer si es admisible que el Estado argentino, en cuanto tal, tenga a Cristo por modelo o ejemplo».

      Tener a Cristo por modelo es un derecho de toda persona libre; pero si el Estado lo tuviera, entonces impondría un ideal de vida, un plan de vida, y no es esa la funcion del Estado.

      También dice que: «De manera que lo que se presenta como una falencia –el ser explícitos seguidores de Cristo- en realidad es una ventaja para los ciudadanos, porque los jueces católicos no sólo nos sabemos sujetos a las leyes humanas, sino también a las leyes divinas».

      El deber de los jueces es aplicar el derecho positivo (de los humanos). En cuanto a la aplicación de las leyes divinas, no veo cómo considera que esa pueda ser la función de un juez.

      Cordiales saludos,

      AB

  19. Monica Perez
    30 noviembre 2013, 16: 18 para 16:18

    Un argentino: Para usted argentino=católico? Le recuerdo que hay libertad de culto, a menos que quiera que la Argentina se convierta en la España de Franco. Los extremos son todos malos, no se puede obligar a no creer e impedir la exteriorización personal de la fe que se profesa, no se puede obligar a creer o ser o participar de determinada religión. Con su criterio se podría como en la India prohibir el cambio de religión y en caso de hacerlo avisar al gobierno con 30 días de anticipación al cambio además de figurar la religión en el documento personal y oficial, ya que no ser hindú atenta contra la unidad nacional.

  20. 30 noviembre 2013, 17: 27 para 17:27

    No Mónica, no necesariamento todo argentino. Es así: Argentina = Católica. Es el apellido. Por origen, fundamentos, tradiciones, arquetipos humanos, imposición de un destino, etc. Se pretende descartar, como quien patea una lata, la obra y el sacrificio de nuestros ancestros, y la voluntad de la mayoría de los argentinos. Luego, cualquier argentino particular es libre de no aceptar, no entender o renegar del bautismo de la patria, pero el apellido de la patria no se cambia. No hay otro ni puede haberlo. Además, lo único que se opone a esto son rezongos, antojos, caprichos normativos. Una nación no cambia su fe y sus símbolos por el capricho de una minoría pasajera.

    • Diego
      26 diciembre 2013, 18: 47 para 18:47

      Sólo agregar algo al comentario de Alejandro:
      Nací en «Esperanza», provincia de «Santa Fe», cuya ciudad más poblada es «Rosario». ¿He de pensar que esos intolerantes cristianos han rodeado mi vida de nombres cristianos o, más bien, he de reconocerme heredero de una tradición de fe y valores que, comparta o no, está en la génesis de mi nación y mi cultura? ¿Cómo seguirá la tarea de quitar las cruces: cambiando el nombre de San Juan, San Luis, Santa Cruz, San Miguel de Tucumán, Santa Fe, Rosario, San Nicolás, Misiones, San Salvador de Jujuy, Santa Rosa de la Pampa, Santiago del Estero? ¿Y después? Daría para divagar un rato, pero no creo que valga la pena. Sí recomendaría a quienes están tan ocupados en quitar cruces que, en vez de tratar de intolerantes a quienes las quieren dejar, se pregunten si armar todo este lío por sacarlas no es, justamente, intolerancia. No vi ningún cristiano oponiéndose a la creación de capillas pluriconfesionales. No vi ningún cristiano persiguiendo o molestando a quien tiene en su escritorio una estrella de David… Hasta ahora sólo vi gente a la que le molesta lo cristiano -oh, paradoja- en un país en el que hasta el Padre de la Patria tiene nombre cristiano. ¿Habrá que ocultar la historia, anular la tradición, cambiar los nombres de provincias y ciudades y violentar la fe y la libertad de la mayoría para que estos muchachos se sientan cómodos? ¿Será intolerancia oponerse a que lo hagan? Si tanto les molesta lo cristiano en un país de raíces y cultura cristiana donde los cristianos, además, somos amplia mayoría… ¿Por qué en vez de jorobar a todo el mundo no lo charlan con su psicólogo?

  21. Monica Perez
    30 noviembre 2013, 19: 33 para 19:33

    Gracias Alejandro me ha confirmado lo que supe de niña, que en mi propia patria era ciudadana de segunda, como dice la protagonista de un filme irani «Para ser extranjera en mi propia patria prefiero serlo en otro pais» (traducción más, traducción menos).

  22. Tu Sam
    30 noviembre 2013, 20: 37 para 20:37

    Moni, andá nomás, nadie te retiene. Si al fin y al cabo la patria que querés es otra, no esta, con su ADN católico hasta la médula.

    Pensamiento Penal…insisto, muchachos, qué caradurez. Acá no hay ningún tipo de pensamiento, se dedicaron a copiar planteos hechos en Europa y Estados Unidos, esos que les pasaron en la última tenida de la logia. Déjense de jorobar y vayan a perseguir cacos.

    Alguno se va a dignar contestar el sesudo comentario de Eduardo Allegri, o el fundado de Anzoátegui? Mucho lo dudo, la única que hizo un infructuoso esfuerzo (tal vez enorme para ella) fue Moni, y mucho se le debe agradecer, sobre todo por su sinceridad al considerarse un cuerpo extraño en el todo social histórico. Igualmente ya debe integra la enorme masa de cerebros fugados o paranoicos religiosos que frente a tanto nazismo han debido asilarse, seguramente, en la embajada de Uruguay.

  23. Monica Perez
    1 diciembre 2013, 9: 42 para 9:42

    Tu Sam Yo vivo en Zapala, trabajo en el Poder Judicial y no me escudó en seudónimos para expresar mi opinión. El cerebro aun lo tengo conmigo en principio si no fuera así no podría escribir. Evidentemente no se entendió mi mensaje 1. Defiendo la separación de Estado e iglesia (no importa cual) 2. Estoy de acuerdo con que se quiten TODOS los símbolos religiosos de las áreas comunes, no así de los despachos de magistrados y funcionarios a los cuales no se les puede impedir practicar y exteriorizar su fe, cualquiera que está fuera (me referí al comentario de Anzoátegui en forma positiva), con ese criterio nadie que trabaje en el Poder Judicial podría por ejemplo llevar una cruz de David colgada del cuello porque ofendería a los musulmanes. 3. Llamo a Pensamiento Penal y Asociación de Derechos Civiles a pensar su «ateísmo», en tanto es un ateísmo católico, por lo cual la emprenden contra símbolos de la religión católica, lo cual me parece injusto. 4. Que soy un cuerpo extraño no es novedad, ya en la época del proceso las iglesias evangélicas debían elevar al gobierno un listado de los miembros con numero de documento, así que mi nombre debe figurar desde ese tiempo en los anales de la SIDE a los cuales le remito para saber quien soy, lo único que tengo más años y espero más madurez de todas maneras como dice San Pablo en Filipenses 3.20 «Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.» 5.Evidentemente a pesar del enorme esfuerzo que Usted a realizado no ha podido entender un simple mensaje de alguien como yo a la que ha tildado de no tener cerebro en tanto Ud. me ha agredido en forma personal y no ha fundamentado su argumentación el debate se ha desvirtuado y no es posible continuarlo.

  24. Juan Martín Devoto
    1 diciembre 2013, 21: 48 para 21:48

    ¿Cómo hacemos si queremos llegar al fondo del asunto? Porque no sirve decir que creer en Cristo es tomar partido y que tratar de que desaparezca es ser neutral.
    No. Decía Albert Camus que para sostener un No tiene que haber un Sí.
    Entonces, ya tenemos el sí de los que defienden su postura de creyentes negándose a quitar los crucifijos afirmando que lo absoluto es Dios y que Jesucristo es Dios encarnado.
    ¿Cuál sería el absoluto que con igual fuerza –es decir, como figura endiosada que está por encima de toda potestad- sostenga el argumento de quienes de manera tan tajante se oponen a la imagen del Crucificado?
    Porque algo o alguien debe ser considerado con el poder, la fuerza y la gloria suficientes como para que inspire principios, valores, costumbres y actitudes por los cuales dar una batalla semejante. Pero eso no se explica, no se dice y -por pudor, vergüenza, astucia o mala fe- se oculta.
    Daría la impresión de que mientras la ostentación del signo sagrado está a la vista y expuesta a la luz, el “dios” o el ídolo o el inspirador de sus contrarios permanece en las sombras, en la oscuridad. Se sabe que los hijos de la oscuridad son astutos y que una vieja táctica es la de mostrar como inexistente a aquello que los guía; a sabiendas o porque la misma oscuridad vela sus mentes en el mar de corrientes ideológicas que terminan convirtiéndose en creencias profundas que los llevan a este tipo de combates. Aunque no sé si con la disposición de llegar a dar la vida, como lo hizo Aquel al que atacan y miles y miles de seguidores a lo largo de más de dos mil años.
    Pero para emprender un combate semejante es necesario creer y confiar en un jefe, en sus banderas y consignas, en sus promesas y triunfos, en los beneficios que se deriven de sus conquistas y en el “botín” a repartir.
    Eso, con el cristianismo se cumple y está clarísimamente dicho en los relatos evangélicos; al punto de saber que en comparación con las heridas y la muerte durante el combate, el “botín” supera todo sufrimiento porque el mismo que conduce dio su vida. Y que sus promesas, banderas y consignas quedaron sobradamente de manifiesto en su vida y tras su muerte. Y su consigna fue la de mayor consideración y misericordia, la del amor extremo, la de una justicia que no puede superarse, la del perdón llevado a su más alta expresión (aún a los enemigos).
    Y habrá la cantidad que se quiera de casos de personas que en Su nombre hicieron lo contrario, o llamándose seguidores se las ingenian para encontrar una variante que no los comprometa; pero eso no mancha Su nombre, sino el de quienes lo mancillaron.
    Pero, ¿por qué no conocemos qué persona, idea, grupo o ser de alguna naturaleza mueve a sus acérrimos opositores? Podemos suponer que adoran y se prosternan ante lo que consideran sublime, sagrado hasta el extremos de enancarse en una lucha sin cuartel. ¿Dinero, poder, exaltación de la razón como ser supremo, la utopía de un futuro mejor por el enfrentamiento, el endiosamiento del progreso, los consensos que se suceden y hasta se oponen en muchos casos?
    No creo que se pueda saber. No creo que se quiera revelarlo. La mecánica de la confrontación no parece ser el último fin.
    Sería bueno que con un mínimo de honestidad, si cabe en esta praxis, fuera expuesto a la luz del día.

    Juan Martín Devoto
    DNI 10.625.501

  25. Nicolas Mihura Gradín.
    2 diciembre 2013, 11: 50 para 11:50

    Pongo mi apellido al comentario firmado más arriba por Nicolás, ya que hablaron por allí de esconderse en el anonimato.
    Sdos.

  26. Nélida Laura García
    5 febrero 2014, 20: 28 para 20:28

    EL PODER JUDICIAL
    Dice la palabra de Dios, que el Reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. Y poder es: dominio, Imperio, Potestad, Reino. Mi fe es que el máximo poder es de Dios, y a quien quiere concederlo. El libro de los Jueces, son parte de la Biblia, que surgió después de la muerte de Josué (sucesor de Moisés) ; muere Josué, entre este acontecer y el comienzo del libro de Samuel, según los historiadores tres cientos años. Estos Jueces según el mismo libro de los Jueces capítulo 1. Versículo 1. Leemos eran dirigentes políticos, libertadores, o soldados, hombres de guerra y no tanto “Administradores de justicia” Fue esta una época difícil para Israel reinaba la anarquía, la apostasía y alejamiento de Dios. Si no fuera por el actuar de Samuel, sería sombrío leer Jueces, (aunque algunos como Débora, sabía lo que correspondía) En este tiempo, teológicamente atribuían la prosperidad a la obediencia a Dios y…no es …tan así “La obediencia a Dios no es por interés es voluntaria” Ellos en este período de los jueces fueron seleccionados para libertar a su pueblo y someter a otros. 1:1 dice ¿Quién subirá por nosotros a pelear contra los cananeos? Muy distinta cosa, son los jueces del tiempo de Moisés, a quien su suegro Jetro, sacerdote de Madián en una visita vio que Moisés se iba a enfermar por el gran trabajo que tenía y le aconsejó: elegir entre el pueblo, los mejores varones, Moisés educado en el palacio egipcio como un príncipe enseñaría a estos el arte de juzgar con justicia.
    Condiciones que debían reunir los candidatos a jueces tenían que ser:
    Varones y mujeres de virtud
    Que aborrezcan la avaricia
    Temerosos de Dios
    Que amen la verdad y…yo añado que tengan autoridad respaldada por la vida, que respeten la fe del pueblo y los principios cristianos de la nación ¡y digo cristianos y no solo católicos).
    Hoy, ¿necesitaremos hombres, varones y mujeres como estos jueces?
    ¡Aliéntense jueces de mi Patria, juventud hermosa, busca el poder de Dios, y los que dejaron de ser jóvenes, también! Y felicito al juez Rizzi por su valentía!
    Estoy orando por ustedes.
    Una anciana argentina de noventa y tres años y medio
    Nélida Laura García
    DNI 0946277

  27. Raúl Oscar Geneux
    20 abril 2014, 21: 35 para 21:35

    Raúl Oscar Geneux
    20 de abril de 2014

    Muy tardíamente he tomado conocimiento de esta insólita propuesta de “descolgar cruces”. Además del asombro que me produjo al saber de esta página y el debate que se originó, me hizo pensar muchísimo sobre la cruz no precisamente de la perspectiva de los “descolgadores de cruces”.
    Para empezar, por lo que se puede ver en esta página, son muy pocas las personas que leerán este escrito, con lo cual esta carta adquiere el sentido de una reflexión personal que no es imparcial, porque soy católico y, aún con las zonas negras que a veces tienen lugar en la Iglesia Católica, lo sigo siendo a través del tiempo sea en dictadura o en ésta democracia y no viajé a Roma ni tengo ninguna foto con el Papa Francisco.
    Cuando leí que pedían descolgar las cruces de los Juzgados, me pregunté porque las cruces y porque de los Juzgados. Empecé a imaginarme como había sido la situación; alguien pensó en esto, lo trasladó a un pequeño grupo de iluminados, que reunieron los recursos humanos y económicos accesibles a ese proyecto y lo llevaron a la práctica sin importar si esto tenía algún impacto en las personas; además que esté o no la cruz no debería alterar en lo absoluto el cumplimiento de la ley por parte de los magistrados (igualmente con lo que uno ve diariamente sería del caso poner más cruces y de mayor tamaño de esa forma empezarían a mejorar las cosas en vez de acostumbrarnos a esto que tenemos).
    Algo similar, por la forma oscura de proceder, se dio con la estatua de Colón. Un regalo a la Ciudad de Buenos Aires por la comunidad italiana con esfuerzo y cariño, y otro pequeño grupo de iluminados decide bajarla, primero diciendo que la van a limpiar y restaurar, después que la iban a trasladar y ahora desde hace tiempo esta tirada , deteriorándose, con un costo bastante grande y con un destino totalmente incierto (si no fuera tan trágico sería digno de una película cómica).
    Como se puede ver en los ejemplos anteriores, aparentemente hay un grupo de personas que están en condiciones de decidir en un montón de temas para ¿qué tipo de bien? ¿el común o algún otro que implica un proyecto alejado de la gente?.
    El Viernes Santo la Iglesia rememoró la Pasión de Jesús y su muerte en la cruz , la antesala de su Resurrección y ya en Pascua, pensaba en la cruz y las cruces que nos vienen afectando la Vida.
    Las cruces están ahí y se nos muestran una y otra vez para recordarnos donde estamos parados, alejados de la paz y del bien común.
    Las cruces de las luchas políticas (asesinatos de la subversión, asesinatos de la represión con una palabra nueva “desaparición” para designar a personas que fueron torturadas y asesinadas sin dejar rastros y sin arrepentimientos. Las cruces de las víctimas de Malvinas. Las cruces de las víctimas del atentado a la Amia (recordar los cuerpos destrozados y los familiares de las víctimas luego de tanto tiempo mendigando una justicia que vergonzantemente les es negada). Las cruces de los pibes muertos en Cromañon. Las cruces de los muertos y los heridos de la Estación Once. Las cruces cada vez más frecuentes de las víctimas de la inseguridad.
    Hace poco leí en un diario extranjero que Rosario es una ciudad de Argentina muy violenta por las bandas de narcos y que en lo que va del año tiene algo así como cien muertos o sea cien cruces (todo un dato para los descolgadores de cruces, si toman en cuenta las muertes violentas que tuvieron lugar desde que iniciaron este proyecto tan lleno de justicia para todos).
    Sé que quizás alguno diga que lo estoy expresando no tiene que ver con el tema, pero las cruces sin Cristo son bastante duras y pesan mucho en el tiempo, sino pregúntenles que opinan a los familiares de las distintas víctimas señaladas en párrafos anteriores.
    Cuando se hizo ley la llamada “muerte digna” la primer persona que usufructuó de ese beneficio fue una chiquitita de tres años con daños cerebral irreversible según los médicos cuyo nombre era Camila. Pasaron su foto en diarios, revistas, televisión, casi todos los medios decían que la situación no daba para más que había que permitir que se desconectarán los aparatos que la mantenían con vida y que tuviera una “muerte digna” y dejase de sufrir ella y sus familiares. ¿Como fue la “muerte digna”?. Lo que sigue es el relato de un periódico: “Cerca de las 10, los médicos comenzaron a reducirle el respirador. Finalmente cerca de las 12:15 sufrió un paro cardiorespiratorio no traumático, ya que Camila tenía una deficiencia respriratoria aguda y dependía del respirador. El momento de la muerte fue muy difícil, pero después a uno le sobreviene la convicción de que fue lo mejor para ella, que la vida vegetativa e indolente a la que estaba condenada no era vida manifestó uno de los médicos. “ Es un relato que resulta por lo menos sin ningún signo de humanidad. No había familiares, religiosos, políticos, periodistas, alguien que le hubiese tomado las manitas mientras daba el paso, alguien que la acariciase y le dijese en el oído que nos hubiese gustado verla jugar, que nos partía el corazón su situación. Después ni una foto, sin velorio, todos escondidos, un silencio total, un sabor muy amargo. ¿Estarán tranquilos con su conciencia? Otra cruz y ésta bastante pesada. La agonía con la de Jesús en la cruz fue bastante parecida, sólo que Jesús no estuvo tan sólo. A veces le rezo a esta chiquita, no sé porque, se me hace que por su cruz es una Santa no canonizada.
    Creo que hay otras cruces que no recuerdo en este momento, pero sabrán disculpar “los descolgadores de cruces” ya que no cuento con los recursos ni con la iluminación de ustedes.
    Hoy es la fiesta de Pascua, donde celebramos a Jesús Resucitado, quien nos invita permanentemente a la VIDA en serio, aún cuando los argentinos seamos una bolsa de gatos. Quizás algún día pueda llegar a ver una PATRIA DE HERMANOS, es mi mayor anhelo y espero poder verlo antes de morir. A los “descolgadores de cruces” con cruces o sin cruces les deseo de corazón “Paz y Bien” y a todos, absolutamente a todos ¡MUY FELIZ PASCUA!.

    • jorge augusto
      21 abril 2014, 14: 17 para 14:17

      Ya cansa el tema. Hay mandato constitucional y basta.
      Caracteres del Estado y soberanía del pueblo
      Artículo 3º Neuquén es una provincia indivisible, LAICA, democrática y social. La soberanía reside en el pueblo, quien no gobierna sino por sus representantes con arreglo a esta Constitución y sin perjuicio de sus derechos de iniciativa, referéndum y revocatoria.
      Saludos

      • mabel
        7 junio 2014, 13: 02 para 13:02

        Jorge lo único que me cansa es porque no se entiende que el respeto debe ser en todo momento y para todos sin ningún tipo de diferencias, quien nos representa debe representar al general y no en particular y según le convenga, me molesta que elijan por mí creo que deberían hacer otras cosas para entender que las cruces desaparecen cuando no provoquemos más dolor entre nosotros y nos amemos de verdad y con respecto, mientras tanto la cruces deben permanecer donde están a nadie perjudica pero sí permite recordar el dolor que causamos y la bondad del buen Cristo de cargar nuestras equivocaciones a veces hechas por ignorancia y a veces con maldad pura.
        En un Juzgado entra de todo, aunque algunos a veces no quieran entrar, pero sabes que la Cruz hace que algunos bajen la mirada y aunque juren o mientan ante ella es sabido que El lo sabe y dice la Frase

        Si llega el momento en que habéis encanecido y conserváis tú honor intacto, agradece a Dios y muere tranquilo.

        Saludos y espero que los que descuelgan las cruces al mirar a su familia sepan explicar porque lo hacen, si por dinero, por convencimiento o porque sólo reciben órdenes que no saben resolver diciendo no.
        Saludos

        • Jorge augusto
          7 junio 2014, 22: 30 para 22:30

          Mabel:
          Que parte de «Laica» no entendiste?
          Es una oficina pública y no puede tener cruces que signifiquen todo aquello que vos misma expresás.
          Saludos

  28. Hernán Vidal Castro
    6 mayo 2014, 22: 46 para 22:46

    No entiendo porque molesta tanto la presencia de un crucifijo en las salas de audiencias, desatando una desaforada polémica.Los Ateos , Agnosticos, y otras corrientes de nihilismo no deben preocuparse, pues si para Uds. no existe Dios, y consideran afiebradamente que no existe, lo que no existe no puede causarles ningún perjuicio o temor alguno. Entonces ¿porque tanto lío? Sobretodo dado que Jesucristo es el hijo de Dios Padre hecho hombre, surgido por el amor al hombre. Me parece que no es bueno intentar destruir las tradiciones y la historia -aún la religiosa de origen católico-, y suplantarlas por un inconsistente relato, no hace más que generar el odio y el resentimiento.. Por eso como ciudadano respeto todas sus opiniones aunque no las comparta, de eso se trata la convivencia pacífica y por ello descartó que el intento de sacar los crucifijos del ámbito de la justicia vengo perfumado de azufre o por impulso de los frates seguidores del Gran Orfebre, Tubal Kaín. Estimados hermanos y hermanas de mi patria tenemos un futuro común y ese futuro no se alcanza sacando crucifijos, estrellas de David u otros símbolos religiosos de cualquier religión. Por último aprovecho para saludar al amigo Nicora a quién conozco de la época de estudiantes de la Facultad de Derecho, con quién ideologicamente estoy en las antípodas, pero eso no cambia mi camaradería y respeto hacia él.

    • 7 mayo 2014, 15: 28 para 15:28

      No se trata de que Dios exista o no exista. Se trata de separar Iglesia y Estado, algo que hace siglos decidió la cultura occidental. No entiendo por que somos nihilistas, y por que se debe honrar una supuesta «tradición» que solo comparten algunos de quienes son cristianos. ¿De verdad creen que no hay ningún cristiano que esté de acuerdo con quitar los símbolos religiosos de las oficinas públicas?

      Saludos, y me alegro de que disienta de ese modo,

      AB

  29. Luis
    15 abril 2015, 21: 48 para 21:48

    Estimados creo que la discusion se va demasiado a los personal e intimo. Yo comenzaria por sacar los simbolos mas caros acada religion no catolica en este mundo y una vez logrado comenzaria a discutir si los simbolos catolicos de arraigada cultura en nuestro pueblo deben o no sacarse. Asi como se lo plantea lo veo una discusionm bizantina.Por ejemplo sacar los simbolos republicanos de la Fracia actual la estrella de salomon de Israel, O los simbolos que hacen a la Rusia sovietica antes y ahora a «ruisidad» para darle a todos los tribunales un caracter de total neutralidad y luego de ello luego de que los poderosos del mundo Ah me olvidava todos los simbolos de la «americanidad» en USA y luego de que todos esos simbolos de religiones sustitutas sean eliminados entonces si trataria de discutyir si los simbolos de nuetra catolicidad se debe eliminar. A ver si nos dan los tiempos no se me parece que seria una discusion muy bizantina. En fin que les vaya bien con sus ideas que me parecen muy poco densas cuando se deberian discutir otras cosas mucho mas importantes como el hecho de que los penalistas contruyan «palacios del crimen2 o sea tribunales donde solko se juszgen crimimenes y se trabajen con las actuales leyes en las que los penalistas se convierten en docentes del grimen y enseñan alos delincuentes como ser b uenos delincuentes que a la vez no seran nunca presos. Esao creo que es un problema grave. Una imagen de la Virgen o una cruz no dañara a nadie pero un delin cuente qviolador que nuestro sistema penal le permite estar suelto si sera muy dañono eso debe discutirse y no la cuestion bizantina si dse dejan las cruces o no

  30. 28 agosto 2015, 0: 36 para 0:36

    ¿Podríamos imaginar a Cristo recibiendo al Sr. Fulano en su juicio particular y felicitándolo por haber contribuido, en bien de la humanidad, a quitar la imagen de su crucifixión en los pocos espacios públicos en donde aún permanecen?
    Como lo señala acertadamente el Sr. Juez, los que promueven semejantes políticas terminarán ganando, porque al parecer ya se ha vuelto regla en los congresos el beneficiar a una minoría activa y bien organizada, en detrimento de una mayoría apática y adormilada. No se sorprenda usted, cuando comiencen a aprobar el cambio de nombres en ciudades y pueblos, que hacen referencia a algún santo, y cuando prohíban que la Cruz quede a la vista del transeúnte en las Iglesias, tanto en el exterior como en el interior de éstas, porque ambas cosas seguramente comenzarán a ofender a unos pocos.
    La exposición del Sr. Juez descuida flancos que son certeramente atacados por la cuidada retórica de don fulano, pero en esencia logra muy bien presentar razones no solamente inteligentes, sino que aciertan muy bien al corazón.
    El argumento de don fulano se forma de flechas certeras, revestidas de razón, pero que pasan lejos de rozar siquiera el corazón humano y la verdad. Su exposición es un claro ejemplo del más sofisticado sofisma.

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