[Video] Violencia de género: condenaron a Rubén Figueroa por el crimen de Javier Junco. Fallo completo

26 octubre 2013, 16: 07

La Cámara Criminal Segunda le impuso la pena de 15 años de prisión al imputado por el asesinato del novio de su expareja. Dos de los jueces señalaron que, si bien no puede aplicarse la figura de «femicidio vinculado», el homicidio devino ante «el fracaso de la intención de Figueroa de recuperar su objeto de dominio».

Lectura de la sentencia. Foto Matías Subat.

Lectura de la sentencia. Foto Matías Subat.

La Cámara Criminal Segunda de Neuquén condenó de forma unánime a 15 años de prisión efectiva e inhabilitación absoluta a Rubén Figueroa como autor del homicidio de Javier Junco, ocurrido el 23 de agosto de 2012 en Plottier. Aquí el fallo completo.

En los alegatos, la fiscalía había solicitado 16 años de prisión, la querella 23 años, y la defensa 3 años de prisión en suspenso.

Junco era el novio de la expareja de Figueroa, Mónica Muñoz. Esa noche permaneció junto a ella porque no llegaba la custodia policial, y Figueroa rondaba la casa, pese a que había una restricción de acercamiento dispuesta por el juzgado de Familia Nº4. Entró por el balcón a la vivienda y apuñaló a Junco. Seis días antes lo había golpeado, también a Mónica, ingresando del mismo modo a la casa. Es por ello que además del asesinato se le endilgan los delitos de: violación a domicilio, lesiones leves y desobediencia a una orden judicial.

Hay dos votos en el fallo: uno de Héctor Dedominichi, y el otro de Fernando Zvilling y de Florencia Martini. En ambos se le otorga enorme crédito al relato de Mónica. Sobre este punto dijo Dedominichi:

Debe repararse en que el testimonio prestado por Mónica Estefanía Muñoz se hizo sin la presencia del imputado, previo a ser ‘examinada’ por el psiquiatra traído al efecto (el Dr. B.) quien manifestó la imposibilidad psicológico que la misma pudiera brindar su declaración en presencia de aquel; cuestión además que fue advertida durante su deposición.

La relación con el imputado estuvo marcada por actitudes y comportamientos de extrema violencia de parte de éste, no solo de tipo verbal, sino, principalmente de carácter físico.

Esa situación de constante acoso, control y vigilancia que ejercía el imputado sobre quien había dejado –por voluntad propia- de ser su pareja sentimental- la patentizó esa noche del 17 de agosto de 2012, no solo ingresando al domicilio por una vía de acceso, anormal, extraña para alguien, que como Figueroa había concurrido como dijo para ‘hablar’ con Muñoz, sino que ante su negativa la atacó físicamente, provocándole diversas lesiones, además de lo cual, ante la intervención de quien se encontraba allí, Javier Adrián Junco, volvió a golpear a Muñoz en varias ocasiones, en el rostro, mediante golpes de puño y en el cuerpo, con puntapiés, retirándose del lugar, antes que se hiciera presente personal policial que había sido llamado a raíz de lo ocurrido.

Asimismo, el juez echó por tierra la versión del imputado de que el crimen fue producto de un «forcejeo», y lo fundó en las consideraciones de la médica forense en cuanto al tipo de lesión, el elemento utilizado y la ausencia de lesiones de defensa. Afirmó que Figueroa ignoró la orden de restricción «no le dio importancia, la minimizó, incumpliendo de esa forma, el mandato judicial, sabiendo las consecuencias que ello importaba.» 

Entre los agravantes para la imposición de la pena, Dedominchi señaló: «la desvaloración de la vida humana de un tercero, en el caso, Javier Adrián Junco, lo que es el claro resultado de una violencia dirigida hacia la mujer, en el caso Mónica Estefanía Muñoz, que nos coloca en presencia de una evidente situación de violencia de género.»

Este aspecto -que el fiscal jamás mencionó en estos términos en su alegato- fue retomado por Zvilling y Martini:

Los acusadores adecuadamente no requirieron la aplicación de la figura agravada del femicidio vinculado desde que no se encontraba vigente al momento del hecho. Con esto no queremos significar que dicha figura lisa y llanamente hubiese sido aplicable al caso, ya que requiere la prueba de complejos aspectos subjetivos que ni siquiera han sido sometidos a discusión por las partes, entre ellos, la posible existencia del “elemento subjetivo distinto del dolo”, consistente en matar a un tercero para producir sufrimiento a la ex pareja (art. 80 inc. 12 del Código Penal).

De cualquier modo, tal como se adelantara, existe una clarísima cuestión de género entendida como sometimiento por la desigual relación de poder entre victimario y la víctima de las lesiones, Sra. Muñoz. Estas desigualdades en la relación de poder se encuentran perfectamente acreditada con los expedientes de familia (tramitados en el año 2010 y 2013), y surgieron de las declaraciones de la víctima e incluso las expresiones vertidas por el propio imputado. Esto se remonta en forma continua e ininterrumpida, a años anteriores a las lesiones y al homicidio que hoy juzgamos.

La cuestión de género también se encuentra presente en el homicidio, por cuanto no sólo se cosificó a la mujer sino también a quien resultara la víctima fatal. El acontecimiento que desencadenó la muerte es la violencia permanente por parte del imputado hacia su ex pareja y la descarga iracunda de éste sobre Junco ante el fracaso de la intención de Figueroa de recuperar su objeto de dominio. Esta circunstancia se pone en evidencia en las manifestaciones del propio imputado en el debate, cuando expresó que “trabajaba como perro y ellos andando en pareja, revolcándose (…) por eso pasó lo que pasó”; asimismo cuando se le preguntó si había tenido algún inconveniente con la víctima, contesto que no. “Tenía confianza de él y vio como es, no le hecho la culpa a él, tampoco”. Por su parte, el acusado sigue refiriéndose a Muñoz como “su señora”, circunstancia que exterioriza, no sólo la negación de la ruptura de pareja que había acaecido aproximadamente veinte días antes del hecho del 23/8/12 sino que, en su expresión verbal sigue construyendo a Muñoz como objeto de dominación y sometimiento.

En ninguno de los votos se destacó el rol que le cupo a la policía al no hacer efectiva la custodia. Es cierto, no era materia de este debate. Sin embargo uno de los testigos, el agente que recibió una sanción administrativa junto a otros tres, fue claro en que se recibieron dos llamados en el que Mónica requirió la presencia del móvil. Esto será seguramente analizado por el fiscal que investiga la causa.

Etiquetas , , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.