Para el fiscal, las lesiones a detenidos de la Unidad 11 pueden ser “autoinfringidas”

28 Septiembre 2013, 9: 11
Foto tomada en el acto que se realizó al cumplirse un año del asesinato de Cristian Ibazeta (Jorge Ariza para 8300).

Foto tomada en el acto que se realizó al cumplirse un año del asesinato de Cristian Ibazeta (Jorge Ariza para 8300web).

Así lo entendió Ignacio Di Maggio, quien pidió el sobreseimiento de cinco guardicárceles. La causa se elevó a juicio y los imputados fueron acusados por el delito de tortura. Los hechos se cometieron en 2009 contra internos, uno de ellos, Cristian Ibazeta, asesinado en la cárcel en 2012. 

La jueza de instrucción Ana Malvido elevó a juicio la causa contra cinco policías, que cumplen funciones en la Unidad de Detención Nº11 de Neuquén, y consideró que la imputación correcta era como coautores del delito de tortura cometido contra internos. La calificación es coincidente con la planteada por el querellante, la asociación Zainuco. No obstante, el fiscal Ignacio Di Maggio insistió en que debían ser sobreseídos.

A los acusados se les atribuye, en su calidad de personal de requisa, celadores y oficiales, haber ingresado el 22 de febrero de 2009, aproximadamente a las 22, a celdas del pabellón 6 de la unidad, colocarles a internos bolsas de nylon en la cabeza, propinarles golpes y patadas. Uno de los detenidos era Cristian Ibazeta, asesinado el 24 de mayo de 2012, testigo clave en una causa por torturas en la que estaban imputados 27 policías provinciales.

Di Maggio manifestó que hubo un exceso del plazo previsto para la investigación, criticó la calificación legal, y atacó las declaraciones de los internos. Sencillamente, no les cree:

los testimonios recabados en autos no dan razones suficientes de sus dichos, que los mismos son contradictorios y que las lesiones constatadas, “solo determina la materialidad de un hecho de lesiones y no quien las causó o produjo, pudiendo ser hipotéticamente autoinfringidas.”

“Refiere que las víctimas conocían a los celadores y los custodios con anterioridad a la ocurrencia del hecho investigado, por lo que las ruedas de reconocimiento con resultados positivos no deben ser consideradas elementos de convicción autónomos a los testimonios, sino como ampliatorio de aquellos.”

En cuanto a las lesiones sufridas por uno de los detenidos sostuvo que el médico no las constató:

“porque razón deberé creer su afirmación de que previo a ello fue torturado con la colocación de una bolsa de nylon en su cabeza, para impedirle respirar -versión esta que solo es respaldada por los demás denunciantes, que sufrieron idéntico castigo”.

Contrapuso las características de la bolsa de nylon utilizada para la tortura. Señaló que uno de los internos dijo que se trata de una bolsa de “Topsy”, mientras otro indicó que era oscura. También cuestionó los testimonios en cuanto a la posición en la que fueron vejados: “(Serrano) vio cuando le colocaban a Ibazeta la bolsa de nylon afirmando que estaba en el piso, contradiciendo los dichos de Ibazeta que afirmó estar parado cuando ello ocurrió.”

Di Maggio se había opuesto a que Zainuco fuera querellante en esta causa, y cuando pidió los sobreseimientos el organismo defensor de los derechos humanos lo recusó.

No coincido con el fiscal en cuanto a que las lesiones pueden haber sido “autoinfringidas”

Malvido consideró, además de que no se había superado el período de instrucción, que:

“existe coincidencia en cuanto al lugar donde dicen haber sido golpeados por el personal policial y el lugar del cuerpo donde se constataron las lesiones (en el caso de Ibazeta el abdomen), también existe correspondencia con la data en que las mismas fueron ocasionadas.”

“Es decir si tres personas relatan un mismo hecho, desde distintas aristas porque se encontraban en celdas diferentes (separados por pocos metros),  pero las versiones otorgadas son coincidentes en lo sustancial, no puede desacreditarse sus dichos.”

“No coincido con el fiscal en cuanto a que las lesiones pueden haber sido “autoinfringidas”, siendo que contamos con el relato conteste o coincidente de varias personas y que las lesiones son contestes con las versiones que aportaron. Estas cuestiones ya habían sido introducidas de otra manera por el Fiscal, en planteos anteriores, al afirmar que es “habitual que muchas denuncias penales efectuadas por internos de institutos carcelarios resulten ciertamente falsas o malintencionadas” (…) reiterando luego que era “habitual que dentro del ámbito penitenciario los internos se autolesionen o se hagan lesionar por otros internos, para luego comprometer penalmente a los custodios en venganza de determinaciones funcionales que no son compartidas por los primeros.”

“Además, debe tenerse en cuenta que dado el hecho investigado (torturas), el lugar donde ocurre el mismo (Unidad de Detención) y las personas que se encuentren involucradas (detenidos y personal policial), es dable pensar que los protagonistas se han visto con anterioridad y con posterioridad al hecho; no por ello debe descartarse el testimonio, menos aún el reconocimiento en rueda de personas.

“Respecto de la colocación de la bolsa en la cabeza, todos los testigos se manifestaron  sobre su existencia y el modo en que fue utilizada (…) no marca ninguna contradicción

Finalmente planteó que la solución propuesta por la fiscalía podría comprometer la responsabilidad del Estado argentino, en cuanto a la jerarquía que ostenta la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

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2 comentarios para Para el fiscal, las lesiones a detenidos de la Unidad 11 pueden ser “autoinfringidas”

  1. 28 Septiembre 2013, 19: 28 para 19:28

    Infligir: causar daño, imponer un castigo. Infringir: quebrantar leyes, órdenes, etc. Diccionario R.A.E. Este bestia de Di Maggio no se cansa de infringir… hasta las leyes ortográficas!

  2. Manuel
    6 Noviembre 2013, 9: 07 para 9:07

    Nadie se plantea deducir un pedido de juicio político?. El colegio de Abogados, que le presta las instalaciones a la judicatura, para que haga proyectos de leyes, tiene que examinar la conducta de un funcionario, al que se dirigen con diferentes peticiones, sus matriculados, constantemente.

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