Gatillo fácil y juicio por jurados: Del caso Trayvon – Zimmerman a La Plata y Neuquén

22 julio 2013, 7: 00

trayvon

El caso Trayvon – Zimmerman puso en debate, en simultáneo, los prejuicios contra el juicio por jurados y el asesinato con amparo legal de jóvenes (y negros, en Estados Unidos). Ecos en La Plata y en Neuquén.

Trayvon Martin, de 17 años, regresaba a su casa con golosinas en los bolsillos. Un vigilante barrial voluntario, George Zimmerman, avisó al 911 que «parece estar tramando algo, o es drogadicto, o quién sabe qué» porque lo vio caminando bajo la lluvia. Le disparó con su pistola 9 milímetros y lo mató (aquí una buena crónica de Amy Goodman).

El asesinato ocurrió sin testigos, en un lugar oscuro, Zimmerman alegó que Trayvon lo atacó y tuvo que defenderse. Volveremos sobre este punto.

No guilty

Un jurado compuesto por seis mujeres (cinco de ellas blancas) declaró no culpable a Zimmerman, y el caso tomó dimensiones planetarias. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió «reducir la desconfianza hacia las personas de raza negra» y dijo que hace 35 años él podría haber sido Trayvon.

El juicio por jurados fue puesto en debate. Mario Juliano escribió al respecto:

«No puede descartarse que las juradas (humanas al fin) hayan obrado influenciadas por prejuicios raciales, en una región de los Estados Unidos (el sur) donde aún subsisten reminiscencias del odio que enfrentó al país en la guerra civil. Sin embargo, no parece que esta dudosa propiedad (actuar movidos por prejuicios raciales) sea un atributo exclusivo de los jurados estadounidenses. Las estadísticas de la población carcelaria del país del norte muestran que las cárceles están llenas, mayoritariamente, de negros y latinos. Los que, también mayoritariamente, fueron colocados tras las rejas por jueces técnicos. Con lo que, atribuir prejuicios raciales a un jurado no descalifica a esa tradicional institución, ya que el sistema judicial profesional, si por algo se ha caracterizado, ha sido por su clasismo y por actuar movido por los mismos prejuicios».

Particularmente, me faltan piezas para avanzar con una opinión sobre el veredicto. La (abundante) prensa internacional que estuve revisando ofrece versiones contradictorias sobre cuál fue la estrategia de la fiscalía y cuáles fueron las instrucciones al jurado.

En concreto: algunos medios dicen que la fiscalía intentó probar el asesinato por odio racial. Otros, informan que la jueza instruyó a las juradas para que no analicen el componente racial. Ya se sabe, el periodismo judicial es así.

Lo que casi todos citan es la ley Stand Your Ground, una especie de «alto o disparo» que tiene vigencia en el estado de Florida, donde ocurrió el hecho.

Esta ley autoriza a disparar a una persona que tenga un «miedo razonable» de ser agredida.

El paquete de golosinas que compró Trayvon, símbolo en las manifestaciones. (Foto Reuters)

El paquete de golosinas que compró Trayvon, símbolo en las manifestaciones. (Foto Reuters)

Jóvenes sin derechos

El otro debate fue el de la eliminación con amparo legal de los jóvenes de raza negra. Michelle Alexander, profesora de derecho en Ohio State University, dijo:

“El modo de pensar Zimmerman”, según el cual hombres y jóvenes negros son un eterno problema a resolver, infectó nuestro sistema de justicia penal, las escuelas y la política de tal manera que tuvo consecuencias desastrosas y dio origen a un sistema carcelario sin precedentes en la historia mundial, privando a millones de personas de derechos civiles y humanos básicos una vez que fueron catalogados como delincuentes y criminales. Este modo de pensar según el cual algunos de nosotros —en gran medida según la raza y la clase— no merecemos una atención y consideración básica y merecemos un trato duro, impune”.

Recordé de inmediato al defensor oficial Julián Axat y sus denuncias sobre eliminación de adolescentes por parte de policías en La Plata en supuestos enfrentamientos.

Axat escribe (y noten las similitudes con el caso Trayvon – Zimmerman):

«Se advierte una modalidad común: se trata de homicidios de adolescentes ocurridos tras supuestos intentos de robos a miembros de las fuerzas de seguridad, quienes sin estar cumpliendo actos de servicio, desenfundan su arma reglamentaria y ejecutan sin más al supuesto asaltante. Las circunstancias siempre son extrañas, pues hay pocos testigos, ocurren en zonas alejadas, aparecen armas en las manos de los adolescentes pero muchas veces no se realiza dermotest o directamente el mismo da resultado negativo, no hay signos de violencia física (recordemos que son intentos de robo); las vainas o proyectiles que se secuestran suelen ser del arma policial. En la mayoría de los casos la bala ingresa por la espalda, y ocurre a la distancia».

Advierte Axat:

«No es necesaria la existencia de un escuadrón de la muerte para realizar limpieza social de los indeseables, basta un pacto corporativo policía-justicia, retroalimentado por indolencia del funcionariado de promoción y protección, invisibilización mediática y campaña constante de demagogía punitiva».

Y acá estamos

Así llegamos a Neuquén, donde pronto habrá juicio por jurados y donde los casos de gatillo fácil comienzan a proliferar.

La metodología descripta por Axat puede rastrearse en los asesinatos de Matías Casas (el policía estaba de civil) y Braian Hernández (un arma apareció misteriosamente en el auto de la víctima). En este último caso existió una curiosa interpretación de los hechos por parte del primer juez de la causa quien liberó al autor.

También tenemos este caso de un fiscal que pidió una felicitación oficial para un policía que baleó a un supuesto asaltante. Y podemos mencionar un antecedente casi olvidado: el asesinato de Mario González por parte del policía Luis Alarcón, quien fue absuelto. Otro caso de disparo por la espalda que fue considerado legítima defensa. (El fallo fue anulado y en un segundo juicio condenaron a Alarcón a 12 años de prisión).

Sería prejuicioso adelantar cómo se comportarán los neuquinos y neuquinas que serán jurados en delitos gravísimos (penados con más de 15 años de prisión). Como dice Juliano, los jueces y juezas técnicos tampoco son garantía de que se llegue a una resolución justa.

Podríamos empezar a debatir estos temas.

(G.B.)

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7 comentarios para Gatillo fácil y juicio por jurados: Del caso Trayvon – Zimmerman a La Plata y Neuquén

  1. ver la diferencia
    22 julio 2013, 12: 22 para 12:22

    Me parece que es clara la diferencia entre un sistema y otro en estos casos y que la mejor garantía es el juez técnico. En realidad no es la condición de técnico la que da la garantía sino el hecho de que tiene que fundar su decisión. Este factor fue decisivo para revertir soluciones erróneas en casos que Ud. cita como Brian Hernández o Mario González, donde las sentencias que no fueron debidamente justificadas luego ser revocaron y permitieron continuar el proceso o condenar. Con el jurado esa posibilidad está desterrada: no se sabe por qué razón estas seis juradas decretaron que Zimmermann era inocente y como no hay fundamentos para exigir en el sistema de jurados no hay revisión posible. Sólo queda que salga Obama a pedir «menos desconfianza» hacia los afroamericanos.
    Por último, el pacto corporativo policía-justicia del que habla Axat, no se inquieta en lo más mínimo con la aparición del jurado, porque la «indolencia del funcionariado de promoción y protección, invisibilización mediática y campaña constante de demagogía punitiva” va a seguir existiendo, con lo cual la única garantía efectiva que había, que era la posibilidad de discutir el fundamento de la sentencia, ahora se ha perdido.

  2. 22 julio 2013, 13: 19 para 13:19

    Ver las similitudes

    De ser cierto lo que se dice en el comentario anterior, nuestra justicia tendría que ser un modelo. Sin embargo, cuando uno ve quiénes integran la población carcelaria, parece que el sistema muy bien no funciona.

    Tampoco se toma en cuenta el hecho de que gran parte de los casos penales pasan por el filtro policial, que se guía por su «olfato», es decir, sus prejuicios, y que el famoso «olfato policial ha sido justificado por los jueces técnicos. Tampoco se tiene en cuenta el ínfimo número de casos que van a juicio en nuestro sistema. Son los jueces de instrucción quienes administran «justicia» en los casos ingresados al sistema, no los tribunales de juicio.

    Tomar un caso como éste para analizar todo el aparato de justicia penal es como analizar todo el sistema interamericano a partir del caso «Bulacio». ¿Que hay del caso AMIA, por ejemplo, ¿qué se puede decir de nuestra maravillosa justicia técnica a partir de allí?

    Saludos,

    AB

    • ver la diferencia
      22 julio 2013, 13: 44 para 13:44

      Cree Ud. sinceramente que el jurado vendrá a solucionar esos problemas?. Piensa Ud. de verdad que a partir del jurado los sectores sociales más vulnerables dejarán de ser los más castigados penalmente? Afirma que los defectos de la instrucción se salvan con el jurado? Considera que la causa AMIA se hubiera resuelto con un jurado popular?. Coincido con Ud. en todo su análisis: nuestra justicia es mala, pero nada de lo malo que tiene se soluciona con el jurado, de hecho le vamos a agregar más segregación todavía. Pero bueno el tiempo dirá. Ojalá que el equivocado sea yo y la justicia mejore mucho con este nuevo sistema.

    • 22 julio 2013, 13: 58 para 13:58

      Yo no dije eso en ningún momento. Fue Ud. quien afirmó que los problemas se solucionan con los jueces técnicos. Fue Ud. quien impugnó al jurado por la garantía que darían los jueces técnicos con su deber de motivar.

      Con el tipo de motivación que dan nuestros jueces por escrito (en un lenguaje incomprensible), no creo que se garantice mucho. Lo que yo expresé es mi gran desconfianza hacia la justicia técnica, que hace más de un siglo se ha demostrado absolutamente incapaz de enfrentar los problemas que Ud. considera que puede resolver.

      Y lo que no se ha considerado en esta discusión —porque la excede— son otros beneficios que sí garantiza el jurado (hablo del jurado clásico) en la organización del procedimiento. Entre otros, la desformalización y simplificación de la etapa de investigación; la muerte del expediente; la publicidad (porque nos obligará a hablar castellano comprensible); la presentación del caso del modo más claro posible, etcétera.

      Saludos,

      AB

      PS: por supuesto que todo lo dicho depende del modelo de procedimiento que se adopte.

  3. Mailén
    22 julio 2013, 13: 30 para 13:30

    El concepto de «eliminación social» que usa el abogado Axat no sirve y se queda corto. Sobre gatillo fácil, su inserción en el marco de la política represiva del Estado, hace unos días salió un informe de la Correpi, en conjunto con la Agencia Rodolfo Walsh, que puede verse acá: http://es.scribd.com/doc/154245874/Una-decada-ganada-%C2%BFpara-quien-CORREPI-Agencia-Rodolfo-Walsh

  4. Pancho Villa
    22 julio 2013, 17: 48 para 17:48

    JuradAs. Que personas sobre las que se jura. Déjense de embromar, lAs jurado, a ver si entienden han destruido el lenguaje a la siga de una igualdad ficticia. Listo hasta ahí llego mi amor, no leo más ni esta nota ni ninguna es imposible.

  5. sergio
    1 diciembre 2013, 16: 15 para 16:15

    A ver ahora. Les pido que lean los comentarios de los lectores a estas notas periódisticas y que intenten imaginar cómo resolvería un jurado el caso Salas.
    http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2013/12/1/acribillaron-a-un-testigo-clave-del-asesinato-de-braian-_208346; http://www.rionegro.com.ar/diario/acribillaron-a-testigo-del-caso-braian-hernandez-1391766-9544-nota.aspx.
    Ahh, y prestemos especial atención a los indicadores de adhesión u oposición a cada una de las opiniones.

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