Retiraron crucifijos de las salas de audiencia de las Cámaras Criminales de Neuquén

22 marzo 2013, 16: 22
Foto Matías Subat

Fiscal y defensores conversan. Apenas se asoma la cruz. Foto: Matías Subat

Hasta hace una semana había símbolos religiosos sobre las cabezas de los jueces y las juezas. Lo que dice la Constitución: Estado laico y libertad de culto.

Al parecer nadie recuerda quien las colocó allí, pero los crucifijos que estaban en las salas de audiencia de las Cámaras Criminales primera y segunda de Neuquén tenían sus buenos años. De hecho cuando los jueces y las juezas decidieron retirarlas dejaron su huella en la pared.

Luego de advertir la presencia de una cruz cristiana, junto a la bandera argentina, el viernes pasado durante una audiencia en la causa Fuentealba II, Fuera del Expediente consultó sobre la razón por la que permanecía en aquel lugar. Al poco tiempo se nos comunicó que fue quitada -sin emitir resolución- y desterrada también la de la otra sala.

Foto Matías Subat

Así encontramos hoy la sala primera. Foto: Matías Subat

En épocas de euforia por el papado de Francisco, que incluso llevó a que por ejemplo la ciudad autónoma de Buenos Aires dictara un asueto escolar el día de su asunción, es dable mencionar que la existencia de simbología religiosa en cualquier espacio público se contrapone a la libertad de culto, y le otorga al Estado un carácter confesional, que le es ajeno.

En una nota titulada «El Papa argentino y la Constitución Argentina: preguntas y respuestas», el profesor de Derecho Lucas Arrimada se refiere al tema y explica que el artículo 2 de la Carta Magna -que fija que el gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano- «sólo establece una obligación dineraria específica. Nada más. No le concede un estatus preferencial a ningún culto ni religión».

Y agrega: «Los símbolos religiosos en las espacios públicos no deben ser aceptados porque implican un quiebre a la igualdad democrática, obligatoria para el Estado, frente a las preferencias privadas de los individuos o colectivos de personas en un espacios que es de todos. En todo caso, el Estado debe permitir la expresión de las múltiples creencias de forma armoniosa y equilibrada, intentando establecer políticas de tolerancia mutua y de cohabitación pacífica, pero sin tratos preferenciales ni especiales injustificados.»

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12 comentarios para Retiraron crucifijos de las salas de audiencia de las Cámaras Criminales de Neuquén

  1. Flotilla
    22 marzo 2013, 17: 15 para 17:15

    Mal los veo. Las cruces son símbolos de proteccion. Cosas malas les van a pasar. Donde están?

    • mauricio
      25 septiembre 2013, 19: 06 para 19:06

      Este es un artículo objetivo y concreto señor/a! Deje sus profecías y subjetividad para otros espacios! =D

    • Pachi
      25 septiembre 2013, 21: 54 para 21:54

      Si te sentís protegida por alguna divinidad, es cosa tuya. Podés tener sus símbolos en tu casa, pero no en un espacio público donde muchos no comparten esa creencia.

  2. Pedro
    24 marzo 2013, 20: 48 para 20:48

    Llamen medieval o inquisitorial a mi actitud, pero…

    Ya que tanto bregan por la vigencia de las garantías constitucionales, recuerdan lo que dice el ART DOS DE NUESTRA CARTA MAGNA????????’

    • mauricio
      25 septiembre 2013, 19: 03 para 19:03

      Es por eso que nuestro País necesita una reforma constitucional en dónde quede bien especificado que no se sostendrá más el culto católico ni tendrá ningún rol en la política ni en el Estado, garantizando así la IGUALDAD de culto! Por un Estado LAICO de verdad!!!

      • MAXI
        25 septiembre 2013, 23: 29 para 23:29

        100% de acuerdo!

    • Andrés
      3 noviembre 2013, 9: 01 para 9:01

      El artículo 2 dice que hay que sostener económicamente a la Iglesia (que también es una barbaridad) pero no dejar que llenen de cruces todo espacio público.

  3. francisco
    27 marzo 2013, 16: 20 para 16:20

    No creo que alguien vaya a verificar los despachos de los vocales, sobre todo el de uno que fuma en ese espacio publico en contra de la ley.

  4. LUIS ALBERTO
    25 septiembre 2013, 20: 27 para 20:27

    Está muy bien. La gente creyente tiene todo el derecho practicar su religión, pero en privado. Los espacios públicos deben ser neutrales. De esta manera no solo se respeta a los que no tienen creencia religiosa sino también a quienes profesan otra religión.

    • mauricio
      25 septiembre 2013, 21: 01 para 21:01

      Exacto!!! Hasta la persona más cristiana y coherente puede pensar así!!

  5. MAXI
    25 septiembre 2013, 23: 33 para 23:33

    LAS CRUCES TIENEN SU LUGAR EN LOS TEMPLOS, NO EN LA JUSTICIA NI EN NINGUNA DEPENDENCIA DEL ESTADO. EXCELENTE QUE POR FIN SE HAYA TOMADO LA DESICION… ADEMAS SI HAY UN CRUCIFICO, NO ES DESCRIMINATORIO QUE NO HAYA TAMBIEN, UNA ESTRELLA DE DAVID, UN BUDA, UNA LUNA CON UNA ESTRELLA, ETC,ETC?

  6. Juan Martín Devoto
    2 diciembre 2013, 14: 35 para 14:35

    ¿Cómo hacemos si queremos llegar al fondo del asunto? Porque no sirve decir que creer en Cristo es tomar partido y que tratar de que desaparezca es ser neutral.
    No. Decía Albert Camus que para sostener un No tiene que haber un Sí.
    Entonces, ya tenemos el sí de los que defienden su postura de creyentes negándose a quitar los crucifijos afirmando que lo absoluto es Dios y que Jesucristo es Dios encarnado.
    ¿Cuál sería el absoluto que con igual fuerza –es decir, como figura endiosada que está por encima de toda potestad- sostenga el argumento de quienes de manera tan tajante se oponen a la imagen del Crucificado?
    Porque algo o alguien debe ser considerado con el poder, la fuerza y la gloria suficientes como para que inspire principios, valores, costumbres y actitudes por los cuales dar una batalla semejante. Pero eso no se explica, no se dice y -por pudor, vergüenza, astucia o mala fe- se oculta.
    Daría la impresión de que mientras la ostentación del signo sagrado está a la vista y expuesta a la luz, el “dios” o el ídolo o el inspirador de sus contrarios permanece en las sombras, en la oscuridad. Se sabe que los hijos de la oscuridad son astutos y que una vieja táctica es la de mostrar como inexistente a aquello que los guía; a sabiendas o porque la misma oscuridad vela sus mentes en el mar de corrientes ideológicas que terminan convirtiéndose en creencias profundas que los llevan a este tipo de combates. Aunque no sé si con la disposición de llegar a dar la vida, como lo hizo Aquel al que atacan y miles y miles de seguidores a lo largo de más de dos mil años.
    Pero para emprender un combate semejante es necesario creer y confiar en un jefe, en sus banderas y consignas, en sus promesas y triunfos, en los beneficios que se deriven de sus conquistas y en el “botín” a repartir.
    Eso, con el cristianismo se cumple y está clarísimamente dicho en los relatos evangélicos; al punto de saber que en comparación con las heridas y la muerte durante el combate, el “botín” supera todo sufrimiento porque el mismo que conduce dio su vida. Y que sus promesas, banderas y consignas quedaron sobradamente de manifiesto en su vida y tras su muerte. Y su consigna fue la de mayor consideración y misericordia, la del amor extremo, la de una justicia que no puede superarse, la del perdón llevado a su más alta expresión (aún a los enemigos).
    Y habrá la cantidad que se quiera de casos de personas que en Su nombre hicieron lo contrario, o llamándose seguidores se las ingenian para encontrar una variante que no los comprometa; pero eso no mancha Su nombre, sino el de quienes lo mancillaron.
    Pero, ¿por qué no conocemos qué persona, idea, grupo o ser de alguna naturaleza mueve a sus acérrimos opositores? Podemos suponer que adoran y se prosternan ante lo que consideran sublime, sagrado hasta el extremos de enancarse en una lucha sin cuartel. ¿Dinero, poder, exaltación de la razón como ser supremo, la utopía de un futuro mejor por el enfrentamiento, el endiosamiento del progreso, los consensos que se suceden y hasta se oponen en muchos casos?
    No creo que se pueda saber. No creo que se quiera revelarlo. La mecánica de la confrontación no parece ser el último fin.
    Sería bueno que con un mínimo de honestidad, si cabe en esta praxis, fuera expuesto a la luz del día.

    Juan Martín Devoto
    DNI 10.625.501

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