Visitada

8 marzo 2013, 4: 51

En este 8 de marzo, día internacional de las mujeres, un relato sobre el encuentro con Inti Paillalef, una paciente psiquiátrica condenada a 15 años de prisión por el homicidio calificado de su hijo de casi 4 meses. Los días en la cárcel, el vínculo con su hija, la muerte de su madre, el futuro.

Por Laura Loncopan Berti

Lunes. Estoy en el edificio donde funcionan las cámaras criminales de Neuquén. Gracias a la gestión de un colega consigo que me reciba la jueza Florencia Martini. Quiero ingresar a la Unidad Nº16 y entrevistar a Inti Paillalef. Mi intención es ir el próximo miércoles, día de visitas, y conversar un rato. Gentilmente soy recibida y al parecer no hay inconvenientes con mi petición. Luego de tomar mis datos para elaborar el oficio, la magistrada me advierte: «Inti está acá».

Me autorizan a verla allí. Se demora (median llamadas telefónicas con la cárcel) pero finalmente nos reunimos en una oficina desbordada de expedientes. Le digo al personal que la acompaña, y que ya le retiró las esposas, que voy a cerrar un poco la puerta. Asiente con la cabeza.

La última vez que vi a Inti fue el miércoles 31 de octubre de 2012, en el segundo comienzo de su juicio. La primera audiencia de debate fue suspendida debido a que su defensor oficial no pudo asistir y fue imposible designarle un reemplazante.

Llegó hasta esa instancia detenida y acusada por el homicidio agravado por el vínculo, en perjuicio de su bebe de casi cuatro meses, quien fuera golpedo violentamente en la región de la cabeza, y al que la madre llevó hasta el hospital al reparar en su estado. El padre del niño, Claudio Inostroza, sobre el que pesaba la misma imputación estuvo en libertad durante todo el proceso. En su fallo, la Cámara Criminal Segunda lo absolvió, y por mayoría la condenó a 15 años de prisión.

Gustavo Vitale, su defensor, ya interpuso el recurso de casación. Hay uno de los pasajes del escrito que es contundente: «Para la sentencia el autor es Inti o Inti, porque ella durmió con su hijo la noche previa a que apareció muerto, dejando de valorar que esa misma noche también durmió con su hijo el padre Inostroza».

En la oficina ella me dice que los diarios la pintaron «como un monstruo, cosa que yo no soy, porque yo amo a mis hijos». Su hija mayor vive con su tío -«me tengo que sacar el sombrero con mi hermano, porque es el padre que ella no tiene»- y empezó la primaria. «Estoy luchando para que me lleven a verla, lo que el juez considere necesario, las horas que considere y los días que considere», cuenta. Y agrega: «jamás la maltraté, ni a ninguno de mis hijos, pero si soy consciente de que el sistema carcelario no es para una criatura de 5 años».

«Mi hija, vos la vieras a mi hija, es una nena hermosa, inteligente (se sonríe), hiper inteligente. La otra vez me decía: «para mí que vos me jodes, vos sos mi hermana (nos reímos)».

Cuando habla del bebé, asegura: «me lo mataron». Menciona a Dios «que todo lo ve».

Sobre la cárcel expresa, «me anoté a terminar el secundario, y me anoté a algunos talleres, despacito porque es como que me había agarrado un poco de rebeldía el año pasado, no hice nada, y este año quiero empezar a estudiar».

Inti es una paciente psiquiátrica desde su adolescencia. La unidad no está acondicionada para alojarla.

«Cada vez que hay requisa para mí es un desgate mortal, porque me revisan, me dan vuelta, tener que mostrar mis partes íntimas, y ya eso es como que es un desgaste cada vez más psicológicamente, pero no es porque haya abuso de autoridad de parte de la policía, sino porque yo sé que las reglas del juego son así«, comenta.

Señala que tuvo problemas con algunas celadoras: «la policía cree que tiene el derecho a juzgarte y ellos están para cuidarte, para cuidar que vos te comportes, para cuidar que vos no te fugues».

Se refiere raudamente a las historias que oyó tras las rejas y me acota: «yo también más de una vez apunté, entendes, y juzgué».

La reciente muerte de su madre ocupa el espacio. Recuerda que al ingresar a la sala velatoria se topó con un ramo de flores en el que se leía: «De su hija Inti y sus compañeras Unidad 16».

-¿Cómo sería tu vida afuera hoy?
-Hoy por hoy me iría a la casa de mi mamá. Empezaría a trabajar de empleada doméstica, trataría de estabilizarme y hacerme cargo de mi hija. No pienso en volver a rehacer mi vida, volver a convivir con una persona, no pienso en eso. Hoy por hoy mi hija sería primero. Siempre fue primero, pero antes por vivir con el padre, por lo del maltrato psicológico, es como que estoy más a la defensiva, estoy más leona.

Añade que no desea que él «vaya preso, sí que nos deje en paz a mi hija y a mí.»

«En estos momentos es como que estoy estable, inclusive estoy dejando la medicación, porque antes vivía dopada, vivía con sedantes todo el día. La idea es quedar con el inyectable solo (halopidol decanoato)», explica.

Inti tiene 32 años. El 12 de febrero fue su cumpleaños. Estoy tentada a decirle que hoy es el mío. Le pregunto si recibe visitas, y responde que la única que siempre iba era su mamá. Su hermana suele hacerlo con periodicidad.

Apago el grabador. La saludo. Me pierdo al bajar por las escaleras. Vuelve el ruido.

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Un comentario para Visitada

  1. alfredo
    8 marzo 2013, 9: 07 para 9:07

    Inti es víctima de un sistema que aún está instaurado en el Poder Judicial: la falta de contacto de los jueces con la realidad, el inadecuado manejo que tienen de la cuestión de género, principalmente en relación a las conductas cotidianas en ámbitos de marginalidad. INTI es una paciente psiquiátrica que necesita estar permanentemente compensada. su desatención derivó en períodos de falta de contacto con la realidad. hay un niño muerto?… sí… hay una sola responsable… claramente no. Por qué el padre no es responsable?… aún no queda claro… por qué la madre tiene esa carga de ser la garantía de vida de sus hijos?… porque aún sostenemos estereotipos culturales.

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