Moya presidirá desde el jueves el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén

12 febrero 2013, 8: 00
Foto: Emiliano Ortiz para 8300.com.ar

Foto: Emiliano Ortiz para 8300.com.ar

Cómo será la relación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial este año. La autarquía que fue, la batalla por la independencia que no se plantea. ¿Algún fallo molesta? Presupuesto, reforma procesal y más.

(Por G.B.)

De plata. Es de lo que más tendrá que hablar Evaldo Moya con su amigo el gobernador Jorge Sapag en el año que le toca ejercer la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, que comenzará el jueves 14 de febrero.

Tendrá que hablar de plata porque el presupuesto del Poder Judicial, alguna vez autárquico, necesita del oxígeno que le suministra el Poder Ejecutivo para poder pagar los sueldos.

Para 2013, según el proyecto de presupuesto, serán 36 millones de pesos adicionales.

¿Pide algo el Poder Ejecutivo a cambio de esos fondos? Es imposible afirmarlo seriamente. Lo único que se puede decir es que el Tribunal Superior de Justicia rara vez lo ha irritado con algún fallo.

Las excepciones

Ha habido, claro, algunas declaraciones más o menos ruidosas alertando sobre el peligro que significa perder la autarquía. Pero fueron frases dirigidas a otros interlocutores (el gremio, la asociación de Magistrados, los colegios de abogados, fuertes factores de presión), siempre sin profundizar sobre cuáles son las consecuencias de esa pérdida y jamás cosecharon una réplica.

También ha habido, claro, algún que otro fallo que provocó picazón en la epidermis del Ejecutivo. Pero son apenas la excepción que confirma a regla.

De otro modo todos y todas nos habríamos enterado. Sapag ha demostrado que no oculta su enfado cuando una decisión judicial se cruza en su camino o en el de sus aliados estratégicos. Ahí está como prueba la insólita presión que ejerció sobre el juez federal que falló en contra de los intereses de Chevron.

De nuevo: hacer una asociación directa entre la dependencia económica del Poder Judicial con el Poder Ejecutivo y estos detalles es aventurado. Se consigna porque es lo que se observa.

También vale preguntarse si el Poder Judicial, o su conducción política, tiene vocación de ejercer independencia a fondo. Las dudas son muchas.

Control sobre el total de la masa salarial

Tener en su puño las finanzas del Poder Judicial le permite también a Sapag controlar el porcentaje de aumento salarial que recibirán los trabajadores judiciales, para evitar que acuerden una cifra superior a la que el Ejecutivo les otorga a los demás trabajadores y trabajadoras del Estado.

(Ya contaba con un mecanismo apenas más indirecto: los aumentos a los judiciales debe aprobarlos la Legislatura, donde el oficialismo goza de mayoría).

El rito

De todos modos Moya deberá cumplir con el rito de pedir los fondos necesarios. El gremio ya avisó que pretende empezar la discusión salarial en marzo, y se sabe que la plata no alcanza.

La semana pasada Sapag declaró que “Neuquén es autosustentable” porque supera en recaudación propia lo que recibe por coparticipación de impuestos.

Lo dijo con orgullo, pero para el Poder Judicial es una mala noticia: significa que la recaudación nacional sigue cayendo, y el Tribunal depende de ella para su presupuesto que alguna vez fue autárquico.

Quiera o no Moya deberá hacer como que se pone a la cabeza del reclamo, porque recibirá presiones del gremio, de la Asociación de Magistrados, de los Colegios de Abogados (en los tres provocó tensiones su candidatura al Tribunal), y porque, en definitiva, su propio sueldo se beneficia con cada aumento conseguido.

Reforma, leyes complementarias, y más plata

Además durante su mandato como presidente, la Legislatura deberá aprobar el grueso paquete de leyes complementarias que requiere el nuevo Código Procesal Penal para ponerse en marcha en 2014, como marca la ley.

Ahí habrá, además de plata, fuertes definiciones ideológicas.

Sea como sea que se salde ese debate (y no es que se esperen grandes sorpresas), cuando hacia fines de octubre prepare el presupuesto para el año próximo, Moya debería incluir el nuevo gasto que implica la reforma procesal.

Mucho tendrá que hablar de plata Moya con Sapag. Y la amistad, se sabe, es un camino de doble vía.

(Para conocer el debate legislativo que precedió a la votación de Moya como vocal, click aquí).

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