La causa de la zona liberada lejos del juicio oral, y el juicio oral lejos de la interna del MPN

8 junio 2010, 13: 10

“¿Dónde está? ¿Qué orden? No tengo nada de qué arrepentirme, soy inocente y lo voy a demostrar”.

Fue lo que respondió Jorge Sobisch cuando le preguntaron por la orden de liberar la zona en Plaza Huincul en 2006, motivo por el será sometido a juicio oral.

Gustavo Palmieri, uno de los querellantes, le respondió que “podemos probar que la orden de la zona liberada existió”.

Como se puede apreciar, la postura de Sobisch es muy lejana a la de su célebre discurso: “no nos engañemos, porque aquí está hablando un hombre político y un gobernador, que no es inocente, la responsabilidad de no actuar de la policía de la provincia tiene nombre y apellido, y un responsable, que nadie se confunda, se llama Jorge Sobisch y es el gobernador de la Provincia, que le ha dicho al Jefe de la Policía y a sus colaboradores que no actúen”.

La cuestión es que la fecha del juicio está lejos de conocerse. Hoy el expediente ni siquiera se encuentra en el juzgado sino en la Auditoría, que inició una investigación de la conducta del fiscal Ignacio Di Maggio.

Es el fiscal que en diciembre del año pasado anticipó que no acusaría a Jorge Sobisch, y cumplió con su palabra en febrero de este año.

El juicio debería hacerse en el juzgado correccional de María Antonieta Gagliano, quien podría excusarse o ser recusada porque ya intervino en lo que podríamos llamar “zona liberada I”, en la que estuvieron imputados Carlos Zalazar y Moisés Soto, ex jefe y ex subjefe de la policía en la época de los hechos.

Ambos fueron sobreseídos por falta de acusación fiscal. Del fiscal Di Maggio.

Cuando Gagliano recupere el expediente porque se lo devolvió la Auditoría, podría excusarse de intervenir. En ese caso pasaría al subrogante que a su vez podría no aceptar la excusación, y así se consumiría más tiempo hasta que la cuestión quede resuelta.

O Gagliano podría ser recusada, y no aceptar la recusación, y más tiempo perdido hasta que se defina el tema.

O podría sucederse otra serie de excusaciones y recusaciones como la que ya se vio en la causa de la cámara oculta.

Nadie se arriesga a estimar cuánto tiempo demorará conseguir un juez que se haga cargo del debate.

Quizá para cuando se haga el juicio ya estará definido el futuro político del imputado, quien todo este tiempo podrá seguir haciendo campaña sin tan molesta cuestión de por medio.

Imagen tomada de aquí.

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