Puntos salientes de la elevación a juicio de la causa de la zona liberada

4 mayo 2010, 19: 04

“La situación de altísima tensión que se vivía en aquel entonces y la consecuente alta probabilidad de que se produzcan hechos violentos era palmariamente conocida por los actores que intervinieron en este conflicto y por la sociedad en su conjunto”.

“No puede alegarse desconocimiento alguno ni intenciones de mantener el orden público y de preservar la paz social. La situación que se vivía era grave”.

“Ante este innegable y notorio cuadro de situación toda orden dirigida a que la policía no actúe, ni siquiera preventivamente como lo podría haber hecho colocando efectivos que impidan el paso de los agresores, resulta contraria a las disposiciones precitadas establecidas en la Ley Orgánica de la Policía de la Provincia del Neuquén y, por ende, violatoria del art. 248 del Código Penal”.

No se trata de una decisión política no judiciable. Nadie puede ordenar a otra persona que viole la ley. Ningún político por más alto que sea el cargo que ocupe puede ordenarle a la policía que no cumpla con su deber preservando la integridad física de determinados ciudadanos que se encuentran manifestando por sus derechos”.

“La afirmación efectuada por la Sra. Fiscal referida a que los dichos de Sobisch deben ser entendidos  con “…el significado de que la fuerza policial no utilizara los recursos técnicos y demás equipamientos en la represión de aquellos actos de protesta social…” es una interpretación subjetiva de dicha funcionaria que no responde a las pruebas acumuladas en el expediente ni a las reglas que nos brinda la sana crítica racional. En efecto, la lógica, la experiencia y todas las leyes orgánicas de policía que he leído me indican que para preservar la paz social y evitar disturbios hay que “prevenir”.

“Me encuentro convencido de que “ordenar no actuar” ante semejante situación de conflicto y de peligro en forma alguna puede ser entendido como una actitud enderezada a preservar la paz social”.

“Actuar no implica necesariamente reprimir o, en otras palabras, que la policía no sólo puede actuar sin reprimir, sino que es deseable y esperable que ello ocurra en la mayoría de los casos”.

“El hecho de que el discurso del ex gobernador haya sido “espontáneo”  es la mejor prueba de que el mismo fue voluntario y, por ende, legítimo. Precisamente, esa espontaneidad que hemos podido observar en su discurso aleja toda posibilidad de alegar alguna forma de coacción en la obtención de la información que el propio Sobisch se ha encargado de brindar”.

“(La reconstrucción histórica de los hechos) ha quedado suficientemente acreditada: a) la policía no actuó pudiendo y debiendo hacerlo de manera preventiva; b) la razón de esta inacción contraria a la ley obedece a las ordenes que recibieron los jefes policiales de Cutral Co y Plaza Huincul por parte de sus superiores; c) el entonces gobernador reconoció públicamente que él era el responsable de que la policía no haya actuado, y que fue él quien le dijo al jefe de policía que no actúe.

(Respecto de la posibilidad de que se dicten fallos contradictorios porque Zalazar y Soto fueron absueltos por falta de acusación fiscal): “Si bien el titular de la acción pública no explicó en su exposición si adhiere a una teoría finalista o causalista de la acción, o lo que es lo mismo, dentro de qué categoría de la teoría del delito ubica el estudio del dolo, el hecho de referirse a la ausencia de dolo directo como elemento fundante de la absolución de Zalazar y Soto, habilita a sostener que, como hipótesis de mínima, ha tenido por acreditado la faz objetiva del tipo (y como hipótesis de máxima la tipicidad y la antijuridicidad). Ello quiere decir, que en el entendimiento del Sr. Fiscal interviniente, en aquél proceso se vieron satisfechos la totalidad de los elementos objetivos que componen el art. 248 del CP, entre los que cabe incluir, claro está, la existencia de una orden contraria a las leyes”.

“Los argumentos que llevaron al fiscal Di Maggio a sostener la absolución son de características estrictamente subjetivas. Por ello, atento a que la subjetividad de las conductas de cada una de las personas debe analizarse en forma personal, no se advierte cuáles son las razones que llevaron a la defensa y a la Dra. Lucero a pensar en la posibilidad de que se dicten fallos contradictorios”.

“La falta de dolo de Zalazar y Soto no dice nada respecto de la ausencia de dolo en la conducta que se le imputa a Sobisch. Ello es así, máxime, cuando las probanzas colectadas y a la condición de tres veces Gobernador de la Provincia del Neuquén que ostentaba el Sr. Jorge Omar Sobisch, permiten suponer fundadamente que el nombrado no podía desconocer que este tipo de órdenes se contraponen con la normativa vigente”.

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