La lucidez moral de una niña llamada T. (a propósito del aborto autorizado en Bariloche)

20 abril 2010, 9: 50

El blog no publica colaboraciones externas. Mejor dicho, no publicaba hasta ahora. Esta nota vale hacer la excepción.

Por Andrea Diez

La lucidez moral de las víctimas suele ser indirectamente proporcional a la capacidad profesional y ética de muchos operadores judiciales. Como si se tratase de una fórmula matemática, el axioma se repite en la vida real toda vez que una mujer denuncia un crimen en la justicia penal.

A una niña llamada T. su tío y su padre la habían violado desde que  tenía 11 años (actualmente tiene 17). Por eso, ella quedó embarazada. Por eso rompió el pacto de silencio y denunció. Y por eso dijo desde el principio – y lo mantuvo hasta el final- : no quiero que este embarazo continúe.

Entonces se desencadenó una serie de pruebas y comprobaciones de la prueba de las que no sabemos aun cómo fue posible que la victima saliera mínimamente entera.

Primero fueron los médicos a dudar de su capacidad de decisión (o más bien, se sienten seguros de tomar otras decisiones sin consultar a nadie, pero no ésta). Y a pesar de que el código penal prevé que no es punible el aborto de una mujer que ha sido violada pidieron autorización a la justicia.

En la sentencia del juez Lozada se lee que esta niña llamada T. debió repetir su historia ante: 1) Una psicóloga y una asistente social de Promoción Familiar, 2) otra psicóloga, además de la anterior, 3) una tercera psicóloga, en la Cámara Gesell 4) una médica y otra asistente social, esta vez del Hospital, 5) el médico forense 6) otra medica ginecóloga, del hospital, 7) el psicólogo forense!.

Cada uno de ellos emitió un informe que, con ligeras variantes, concluye en que la niña T., con absoluta lucidez (la palabra lucidez es empleada en varias oportunidades  por el juez Lozada en su sentencia), no quiere continuar con el embarazo porque éste es consecuencia de la violación de su padre; y que tampoco quiere tenerlo y darlo en adopción.

¿Hacían falta 7 informes diferentes para llegar a esta (lúcida) conclusión? Por supuesto que no.

Solo hacía falta escucharla.

Algo que, evidentemente, no pudo hacer la abogada que, casi como una contradicción absoluta, asegura desempeñarse como “Defensora de menores”. Para ella, la niña T. vivía en “una familia ampliada”,  en lugar de haber vivido una situación crónica de abuso sexual familiar por parte de su padre y de su tío. Y, por si fuera poco, insistió hasta el cansancio en la necesidad de determinar el posible trauma psicológico que le provocaría un aborto, mientras la niña T. decía ante cada uno de los profesionales a los que tuvo que enfrentar que para ella la peor pesadilla no era el aborto, sino justamente el terror de que no se le hicieran .

No era tan difícil de comprender.

“No quiero”, decía la niña T. No quiero ser la madre del hijo de mi padre, quien es a su vez su abuelo.

No quiero un embarazo que me recuerde todos los días la tortura que he vivido.

No quiero este feto, resultado de los abusos que solo ellos podían detener.

¿O acaso alguien lo  querría?

En los últimos años me he topado decenas de veces con esta lucidez moral en las sobrevivientes de violaciones sexuales, tanto en contextos familiares como de conflicto armado; y en las sobrevivientes  de abortos clandestinos.  Es una convicción ética, fundada en la certeza de estar haciendo lo correcto al denunciar a un pariente, al interrumpir un embarazo, o al retirarse de un proceso penal. Se trata de niñas o mujeres que, marcadas a fuego por el dolor y lo inexplicable de la violencia sufrida, asumen sus decisiones con una ética y una dignidad que resulta literalmente insoportable a tantos jueces, fiscales y defensores que pretenden, por el contrario, imponerles otra verdad, la propia, porque la consideran superior.

Para quien esté dispuesto a escucharlas, las decisiones éticas de estas sobrevivientes resultan un ejemplo incomparable de entereza, sanación y búsqueda de sentido a través de la justicia.

A esta niña llamada T. le tocó, por suerte, un juez tan lúcido como ella, quien no sólo resolvió que siendo el embarazo producto de una violación una de las excepciones de punibilidad prevista en la ley, no se requería de autorización judicial para practicarlo, sino que además consideró que con los elementos existentes (relato de la víctima, embarazo, testimoniales de testigos) no había que esperar el resultado del proceso penal para saber que había habido una violación.

Por el contrario, en la sentencia de la cámara que anula la decisión de Lozada para “evitar que en el futuro se produzcan situaciones semejantes”, es decir, que otras mujeres y niñas que hayan sufrido violación sexual puedan abortar en un hospital público deben hacerlo en la clandestinidad y calladitas la boca -el juez Alfonso Pavone opinó que la violación de la niña llamada T. no estaba probada. Muy por el contrario, se explayó el juez, es obvio que la ley admite la no punibilidad del aborto cuando se trata de una mujer discapacitada mental  “pues justamente la mujer idiota o demente no tiene consentimiento, por lo tanto probado como digo el acceso carnal y el embarazo, es lógico que ha sido un acto violatorio en los términos del artículo 119”. Traducido, esto significa que para el juez las mujeres que no tienen discapacidad mental tienen que probar, primero, que no han consentido, porque como es sabido los jueces generalmente creen que las niñas de 11 años provocan a sus padres y a sus tíos para que las violen.

Cuánto tendrían para aprender tantos jueces, fiscales y defensores de las palabras y de las experiencias de las víctimas.

Pero para ello se requiere de una altura moral a la que no todos  llegan.

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9 comentarios para La lucidez moral de una niña llamada T. (a propósito del aborto autorizado en Bariloche)

  1. maria elisa
    20 abril 2010, 11: 59 para 11:59

    El coraje, la valentia de las victimas de violaciones que denuncian tales hechos, se convierte en la justicia en un hecho que «hay que comprobar»..es etico esto?..una niña que fue violada por su padre,que dentro de su cuerpo tiene la prueba de tal horror y debe convivir con esto dia a dia, no es enloquecedor?…y desde ese lugar se animan..y no solo se animan a denunciar sino que esas denuncias han llevado a que otras victimas lo hagan..o sea esa decision digna de valor no solo transforma sus vidas sino tambien la de otras..todo esto, no es valorado, por aquellos/as funcionarios/as judiciales a los que ya no apelamos a su etica, sino a sus conocimientos, pensar que una niña en esta situacion miente, dudar, esperar, dar alternativas como la adopcion, es de una profunda ignoracia, es no leer, estudiar, escuchar a otros/as profesionales, es no saber minimamente cuales son los derechos humanos, el derecho de decidir sobre nuestros cuerpos, es parcializarnos como objetos de parir, de parir a pesar de todo, a pesar del horror, es pensar que la violacion es un problema «sexual· y no un abuso de poder, y si de abuso se trata..que es lo que hacen esos/as funcionarios/as..otra vez decidir sobre ese cuerpito..otra vez alguien extraño decide, los medicos que se niegan..los jueces…defensores/as etc..todos/as menos quien vivio el horror y desea desesperadamente por lo menos una reparacion…que la justicia insiste en no dar..reparacion que no encontro quien tuvo que escuchar una vez que un juez, mandara a vivir nuevamente como vecino a su violador.torturador..haciendo un estudio exhaustivo si hubo penetracion o no…no es acaso sospechable este fervor para investigar la inocencia del violador y el poco valor que le dan a la palabra de la victima? seguiran pensando…quienes tienen la obligacion de impartir justicia «algo habran hecho»…? buscando justificaciones para el violador y dejando a las victimas en total desamparo..ya es hora que…sepan..mas alla de lo etico que seria importante tambien cuestionar…que debieran…instruirse..y dejar de disciplinar a las mujeres…y a nuestros cuerpos…

  2. alfredo
    20 abril 2010, 12: 51 para 12:51

    la nota es brillante, esta excepción hecha en el blog fue una decisión sabia. superar siglos de machismo, segregación y marginación no será facil. de hecho es muy probable que existan comentarios posteriores con opiniones diametralmente opuestas incluso sostenidas por mujeres. imposible no pensar que desde una posición cultural altamente condicionada y desde su marco propio marco de realidad… que conlleva apreciaciones absolutamente subjetivas y prejuiciosas… el horror que ha vivido esa niña, el asesinato a su inocencia, el daño instalado de tener que ver cómo quienes debían protegerla amarla y cuidarla la violaron, la abusaron y usaron como un mero objeto sexual es alarmante. espero que las intervenciones posteriores con ella puedan reparar aunque mínimamente el daño ocasionado por los perversos perpetradores cuando se enfrentan dos derechos y los mismos son incompatibles prima uno de ellos. La cámara, con una opinión doxa y reaccionaria solo logra exasperar y confirmar que se encuentran muy alejados de la realidad cotidiana, deberían en algún momento dejar sus cómodos despachos, viajar en colectivo en ves de en sus autos confortables y visitar algún barrio que no sea cerrado y carezca de canchas de golf. quizá de esa forma puedan siquiera aproximarse minimamente a la realidad de esta criatura.

  3. Susana Ravalle
    20 abril 2010, 17: 14 para 17:14

    LA NOTA DEL BLOG ES DE VALIOSO CONTENIDO. LA PROTAGONISTA ES LA VICTIMA. ADEMAS DEJA VER CLARAMENTE LA PERVERSION QUE ATRAVIESA A LOS «JUZGADOS DE FAMILIA, DE MENORES O MINISTERIOS PUPILARES» (COMO SE LOS LLAME). SI LA DEFENSORA DE MENORES OPINA ASI, NO QUIERO PENSAR LOS NO DEFENSORES DE MENORES. PERVERSA LA INSTITUCION JUDICIAL EN ALGUNOS ASPECTOS Y OTROS FALLOS COMO EL DE LOZADA INDICAN CLARIDAD, ETICA Y EJERCICIO CORRECTO DE LA PROFESION.

  4. Maria
    20 abril 2010, 20: 05 para 20:05

    Al Poder Judicial, le decimos “la justicia”, porque en el fondo somos machistas, creo que en este caso, por suerte para nosotros como sociedad, tenemos un juez con «honor» que vive en sociedad y tiene los ojos abiertos para poder ver las necesidades de los justiciables, realmente me siento bien de que existan estos jueces, porque vivir habiendo sido abusada es muy difícil (hace 34 años me sucedió) y todavía no lo supero, no me imagino si de ello hubiera nacido una criatura, el estigma hubiera sido terrible para ambos (madre-hijo). Felicito al juez y espero que tengamos una justicia que mire la sociedad y que evitemos los prejuzgamientos. Berto excelente nota. Gracias

  5. Denise Mathieu
    20 abril 2010, 20: 05 para 20:05

    Excelente (lúcida) nota, que nos sirve además para revisar las declaraciones de la posturante a jueza de la Cámara de todos los fueros de Cutral Có, Dra. Natalia Stornini (actualmente Defensora del Niño en esa ciudad) en relación a la despenalización del aborto: «Fue categórica en su oposición al aborto. “No estoy de acuerdo con la despenalización. Es una vida que hay que proteger. A la madre se le pueden ofrecer otros mecanismos, como la entrega del niño en adopción”.
    Sólo por esto no me gustaría que esta mujer, con estos pensamientos retrógrados, fuera jueza.
    Espero que tanto la sociedad como los cuerpos de poder en la justicia comiencen a tomar conciencia del terrible daño al que someten a las todas las personas vejadas cada vez que toman decisiones en lugar de ellos, cuando se trataría, simplemente, de escuchar y respetar.
    Salud, Andrea.

  6. Carlos Santis
    21 abril 2010, 8: 59 para 8:59

    Les hago una pregunta a todos los lectores y opinadores de este blog.¿No les parece que se tendría que cambiar el art. 86 inc.2 ?

    Si opinan que si, pidanselo a los legisladores, que para eso estan, y no a los jueces que estan para hacer sentencias en base a derecho.
    Y si la ley dice una cosa, el juez debe fallar sobre esa ley.
    Y si no lo hace van a jury seguro.

    Me parece muy bien lo de la Camara de Bariloche.
    Jury a Losada.

    • jorelina
      24 abril 2010, 15: 27 para 15:27

      carlos:
      asi como los jueces deben fallar en base a la ley, esta no es letra muerta, los jueces deben hacer una interpretacion de lo que esta escrito y por vivir en democracia cada juez puede interpretarla como le parece siempre y cuando no contradiga lo explicitamente escrito, por lo tanto la decicion del juz Martin Lozada es totalmente aceptable y lo de la Camara de Bariloche es un atropello a la autonomia que deberia tener Lozada para decidir.
      coicido con vos habria que cambiar el articulo 86 del codigo penal, para ampliar las posibilidades o mejor aun despenalizar totalmente el aborto y que cada mujer pueda decidir sobre su cuerpo y su vida, cuantos y cuando tener hijo o no tenerlos, pero eso es otro tema
      EDUCACION PARA DECIDIR, ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR aborle legal para no morir!!!!

  7. Fernando
    23 abril 2010, 10: 41 para 10:41

    Muy buena la nota Andrea, veo que desde lejos te seguis ocupando del tema y de la zona, la verdad es que Lozada es un Juez valiente que quiere hacer imperar la racionalidad. Creo que la Iglesia debe dejar de ser dueña de los cuerpos de las mujeres de sus mentes (tambien vale para los hombres) y sobre todo debe dejar de ser dueña de los funcionarios judiciales.-

  8. Marcelo David
    24 abril 2010, 11: 27 para 11:27

    COMO TODO TIENE QUE VER CON TODO, reenvío una carta de lectores publicada en el diario «Río Negro» el 24/04/2010

    «Hay ruido en tribunales»

    Recurrentemente, quienes ingresan a los tribunales de esta ciudad, al igual que aquellos que concurren a los juzgados de las otras circunscripciones judiciales de la provincia, se encuentran con ruidos no habituales. Ya no son los diálogos de las mesas de entrada, los murmullos de los pasillos o los comentarios previos a las audiencias los que cambian el silencio de la inactividad por el fragor de las tareas cotidianas.

    Ahora son los tambores, los redoblantes y los bombos los que convierten los ámbitos tribunalicios en la caja de resonancia de situaciones teñidas por la injusticia, la ilegalidad y el incumplimiento. La incertidumbre de la fecha de pago de los salarios de los empleados judiciales, la discrecionalidad de los cronogramas, la falta de efectivización de los concursos realizados hace más de un año, la incorporación al plantel de empleados judiciales de personas que no han salido airosas en los concursos o, lo que es peor aún, que no han concursado, son sólo algunos de los reclamos que mensualmente movilizan al Sitrajur en la provincia de Río Negro.

    Las retenciones de servicios se suman a las ruidosas protestas y ello acarrea, evidentemente, demoras, tardanzas e incumplimiento de los plazos procesales, con el lógico descontento que ello provoca en los justiciables y en los abogados. Un recurso facilista del poder es, entonces, atribuir las consecuencias apuntadas a los reclamos del gremio. Nada más inexacto. Convendría recordarle la célebre anécdota del «Guernica» atribuida al genial maestro catalán Pablo Picasso. En la primera exposición de esa obra insuperable se le acercó un militar nazi y le inquirió: «¿Esto lo hizo usted?». Picasso, con su genio inigualable, le respondió rápidamente: «No. Esto lo hicieron ustedes», significando con esas pocas palabras que el horror de la muerte, de la mutilación, de la destrucción que reflejaba la tela pintada, lo había generado el genocidio nazi con el bombardeo asesino sobre la localidad española. No otra es la respuesta que cabe ante la realidad que hoy y recurrentemente se vive en los tribunales de la provincia. No son los paros, los tambores ni las retenciones los que colapsan el servicio de justicia. Son la desidia, la inoperancia y el autoritarismo de quienes conducen el Superior Tribunal de Justicia los que provocan este cuadro de situación plagado de irregularidades que atentan a diario contra el Estado de derecho y la República.

    ¿O no es este Superior Tribunal de Justicia el que prohijó remuneraciones en negro a magistrados y funcionarios (conocidas como «MIG»), otorgadas de manera discrecional y nunca transparentadas a la opinión pública pese a los reclamos de los colegios de abogados y de los medios de prensa? ¿O no es esta conducción la que se movió con celeridad y eficacia (medidas en términos de su conveniencia) para lograr la rápida implementación de un mecanismo jubilatorio tan selectivo como elitista, desconociendo el derecho universal al 82% móvil? ¿O no se oponen también al pago del Impuesto a las Ganancias por parte de magistrados y funcionarios, demostrando que la «selectividad» (tanto de los beneficios que reciben como de las cargas que incumplen) y no la «universalidad» forma parte de sus convicciones? ¿O no es este Superior Tribunal el que boicotea el Consejo de la Magistratura que preside no convocando a su funcionamiento permanente y posibilitando con su renuencia la demora en la cobertura de las vacantes y la tardanza en la resolución de las causas disciplinarias? ¿O no es esta cabeza de poder la que echa mano habitualmente a la designación discrecional de funcionarios y magistrados «sustitutos» que escapan a la regla del concurso previo y a la exigencia constitucional de la idoneidad demostrada? ¿O no es este Superior Tribunal el que designa funcionarios a personas que no tienen el título habilitante para desempeñar tales cargos, violando de manera grosera la Constitución provincial? ¿O no es responsabilidad de esta conducción el proceso creciente de privatización del servicio de justicia que se palpa en Río Negro, con la permanente implementación de aranceles antes inexistentes? ¿Hace falta más? ¿Qué más hay que decir para que nos demos cuenta de quiénes son los responsables del marasmo, el descontrol, el plano inclinado del servicio de justicia?

    Como en el «Guernica», también acá hay responsables directos, que no son los que deben recurrir a la exteriorización de sus reclamos con los ruidos de los tambores. El redoblar de los bombos sólo patentiza responsabilidades, ineficacias, impericias, autoritarismos y falta de independencia de quienes ostentan el privilegio de conducir uno de los tres poderes públicos de nuestra provincia. Los ruidos que se escuchan en tribunales también evidencian que hay ciclos que se cumplen. Inexorablemente.

    María Gabriela Lastreto – Carlos Alberto Gadano

    (Abogados) – Gral Roca (R. N.)

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